La pandemia ocasionada por el Covid-19 implica, sin duda alguna, un antes y un después en el mundo y, evidentemente, los negocios no escapan de ello. Incertidumbre, crisis, cambio, oportunidades y adaptación, son algunos de los términos que se expresan a diario en torno a la situación que están viviendo las empresas ante el impacto que ha tenido sobre sus operaciones esta emergencia sanitaria.

Uno de los temas que ocupa la atención de las compañías en este momento es lo que acontece y acontecerá con sus marcas en esta nueva realidad, cuyas consecuencias y efectos reales y definitivos todavía son inciertos. De manera que esta contingencia ha hecho que las empresas replanteen algunas de sus estrategias.

Tradicionalmente las estrategias más utilizadas por las compañías, aunque no todas ellas de manera simultánea, eran aquellas que tenían que ver con el uso y beneficios del producto, la competencia activa en el mercado, la calidad y el precio y el estilo de vida de los consumidores. Sin embargo, las empresas las han tenido que ajustar a los tiempos que se viven.

Muchas ya han dado pasos para proteger sus marcas y el negocio en general. Han buscado adaptarse a las nuevas circunstancias para seguir con su presencia en un mercado algo recortado y han adoptado medidas para lograr un mayor acercamiento y una mejor comunicación con sus clientes como una muestra de solidaridad para quienes por tantos años les han sido fieles.

¿El propósito? Mantener el posicionamiento de sus marcas, ya que se trata de una de las variables estratégicas más importantes de las compañías e implica la colocación y venta exitosa de un producto o servicio.

En otras palabras, las empresas saben que es importante mantener la marca relevante para su audiencia. Por ello, han aprovechado la coyuntura del coronavirus para reinventarse y poner en marcha planes que ayuden a sus clientes y consumidores.

Aquí lo más importante es el respeto y la confianza del consumidor mediante una comunicación que refleje los valores y cultura empresariales para generar en el cliente una relación de empatía con la marca y la empresa, lo cual se traducirá en un apoyo mutuo.

Hay que recordar que el consumidor de hoy es mucho más exigente con las marcas y espera un mensaje honesto y transparente sobre las mismas. De ser así, se vuelve proactivo y un agente multiplicador que recomienda a otras personas aquellas marcas que satisfacen sus expectativas e intereses.

Pero no hay que perder de vista que el confinamiento en los hogares por la cuarentena ha profundizado el ocio virtual, el acceso al servicio a domicilio, la compra de productos online y el uso de plataformas para el teletrabajo, los cuales están reeducando los hábitos en lo que a las marcas se refiere.

Así que las empresas tienen todo un desafío por delante con el Covid-19, un hecho inédito con alcances económicos, políticos, sociales y culturales, que implica también un antes un después para las marcas.