Polonia ha decidido vetar las “Conclusiones sobre una estrategia de la UE sobre los derechos del niño” que se debatirán entre hoy y mañana en Luxemburgo, en el Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de la UE, donde el Estado polaco está representado por su ministro de Justicia, Zbigniew Ziobro.

La razón del veto, según argumenta el Ministerio de Justicia polaco, es que el documento de la UE -en contra de lo que dice su título- atenta contra el derecho del niño a ser criado en una familia por un padre y una madre. En lugar de promover realmente el bienestar del niño, esta estrategia de los derechos del niño no es más que otro instrumento de la política de la UE para promover el movimiento LGBT y la ideología de género. La aceptación de estas conclusiones llevaría a forzar el reconocimiento legal de los “matrimonios” de gays y lesbianas en los Estados miembros y a la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.

Esta iniciativa de la UE no tiene nada que ver con los derechos de los niños. Se trata de la aplicación de un plan anunciado el 16 de septiembre de 2020 por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una estrategia para reforzar los derechos de las personas LGBTQI. “Como parte de esto, también impulsaré el reconocimiento mutuo de las relaciones familiares en la UE. Si se es padre en un país, se es padre en cualquier país”, señaló. Otro de los elementos de esta estrategia es lograr el reconocimiento de los hijos de las parejas del mismo sexo en toda la Unión Europea. Así lo confirmó días después la Comisaria de Igualdad de la UE, Helena Dalli cuando respondió a una pregunta sobre los planes de la Comisión Europea para el reconocimiento de los derechos familiares de las personas LGBT+: “Si haces una familia en un país, es una familia en otro país”.

Sin embargo, estos supuestos son incompatibles con la Constitución polaca, que establece claramente que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. La legislación polaca tampoco permite la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, y el “reconocimiento de los niños de las parejas del mismo sexo en toda la UE” significaría precisamente la aspiración de legalizar dichas adopciones en todos los países de la UE. Ante la resistencia de algunos Estados miembros, la Comisión Europea está intentando colarlas bajo la apariencia de una “estrategia para los derechos del niño”. El veto de Zbigniew Ziobro, que será el cuarto veto polaco en el foro de la UE, significa que el engaño ha fracasado, aunque sin duda desatará una nueva campaña de desinformación y condena contra Polonia.

El viceministro de Justicia, Marcin Romanowski, ha expresado con absoluta rotundidad la posición polaca. “Esta estrategia de género de la Comisión Europea y las conclusiones propuestas son contrarias a nuestra identidad nacional. La estrategia de la UE, con el pretexto de proteger los derechos de los niños, quiere obligar a Polonia y a otros Estados miembros a reconocer los ‘matrimonios’ LGBT y las homo-adopciones. No lo permitiremos”.

“No hay consenso en toda la Unión Europea con respecto a la visión de la familia y el matrimonio. Una vez más, la Unión Europea ignora los límites de su competencia en el Tratado. La familia y el matrimonio son temas muy delicados y, tal y como especifican los Tratados de la UE y la Carta de los Derechos Fundamentales, son competencia exclusiva de los Estados miembros. El veto polaco puede considerarse un mecanismo de protección del Estado de Derecho en la Unión Europea”.

“En su ‘preocupación’ por los derechos de los niños, la Comisaria Ursula Von Der Leyen quiere imponer el llamado ‘lenguaje neutro’ neomarxista en todas las escuelas europeas. Para la protección real de los niños polacos, el Ministerio de Justicia dice ‘no’ a esta locura. Nuestra educación y nuestro derecho de familia permanecerán libres de esta ideología venenosa”.

“La estrategia de la Comisión Europea está alejada de la realidad. En Polonia la madre es una mujer y el padre es un hombre. Si alguien cree que puede modificar el orden natural mediante la reconstrucción de los términos fundamentales, es su problema. Polonia nunca permitirá que Bruselas impida la revolución ideológica en nuestro sistema jurídico”.

“El veto es la única solución ante el silencio total a los comentarios que plantea Polonia. Hemos argumentado que la estrategia se inmiscuye en la esfera de competencias reservadas únicamente a las autoridades nacionales. Además, hicimos hincapié en el carácter ideológico del documento que se manifiesta en el lenguaje utilizado. Como era de esperar, a la Comisión no le importaron nuestras dudas”.