El periódico digital polaco stefczyk.info informaba el pasado 31 de octubre sobre el nuevo ataque por parte del integrismo feminista que ha sufrido el diputado al Sejm; el cual ha recibido insultos y gestos ofensivos por parte de un grupo de manifestantes en un viaje en taxi por Varsovia.

Janusz Korwin-Mikke es el líder del partido cuyas siglas están elegidas de tal modo que formen su primer apellido (KORWiN), y principal impulsor de la coalición capitaneada por el mismo conocida como Confederación Libertad e Independencia. La Confederación fue la quinta fuerza más votada en las elecciones parlamentarias del año pasado (con el 6,81 %), obteniendo 11 de los 560 escaño en la camera baja polaca (Sejm).

En lo referente a la ideología, la aparición del partido ha de ser subsumida en el fenómeno del gran afloramiento de las fuerzas conservadoras promercado en las últimas décadas, que convierte a Polonia en uno de los países con mayor peso de la derecha liberal del mundo; un hecho que cabe ser atribuido al extendido sentimiento antisocialista en ese país, reforzado sobremanera tras las catastróficas consecuencias que ha acarreado para este ámbito el comunismo (un régimen que no se habría podido imponer de no haber sido por la invasión soviética de los países de la Europa Oriental).

La formación KORWiN en particular es probablemente el partido con la posición más tajante en lo que hace a la oposición al intervencionismo estatal en la economía, así como en la defensa de los derechos de propiedad y su extensión.

En lo social, esta fuerza destaca por probablemente unas de las líneas más conservadoras en una fuerza con representación parlamentaria en Europa, entre cuyos principales puntos hallamos:

-La defensa del catolicismo.

-La firme oposición al aborto en cuanto que acto criminal.

-El rechazo al matrimonio gay (totalmente opuesto a los principios

 básicos del derecho).

-El total rechazo a la inmigración ilegal.

-El monarquismo.

Por la libertad de expresión.

Tanto en su etapa como eurodiputado, como en sus intervenciones en su país, Janusz Korwin-Mikke (por cierto, con una larga trayectoria en la lucha contra el socialismo, que se remonta a los años 70), se ha caracterizado por un lenguaje directo e inexistencia de autocensura inauditos en la política occidental. Sus declaraciones han tenido eco también en la prensa progre totalitaria española (sacando de contexto su afirmación de que las mujeres son “más débiles y menos inteligentes”), a raíz de su réplica a la eurodiputada del PSOE Iratxe García, en que manifestaba su rechazo a las políticas de igualdad aplicadas a los salarios y su regulación; regulación que para el político polaco no corresponde al estado, sino al mercado no intervenido.

Entre otras de sus declaraciones que más han irritado al feminismo está su supuesta imputación de la baja natalidad en Europa al hecho de que “todos se empeñan en que la mujer trabaje fuera de casa”.

Muy en la línea en que en las pasadas se pronunciaría Cayetana Álvarez de Toledo, el líder político polaco hace cinco años expresaba: "Violada, ¿qué significa violada?  Las mujeres siempre hacen ver que demuestran algo de resistencia y es normal". Y añadía:  "uno tiene que saber cuándo puede parar y cuándo no”.

Este político y jugador profesional de ajedrez y de bridge, también ha sido objeto de críticas por su dura oposición a la inmigración ilegal en el continente y a la aceptación de migrantes de África y Oriente Próximo tras la otorgación a los mismos del estatuto de refugiados. En el año 2015 Korwin-Mikke se pronunciaba sobre la situación en Europa relativa a la crisis migratoria, subrayando el peligro de “que Europa termine inundada de basura humana”.

foto_portada_1