Lo explicaba un medio tan poco sospechoso de derechismo como EL PAÍS recientemente. El Gobierno ha enviado un documento a Bruselas en respuesta a las peticiones de reformas que la había hecho la capital belga. En ese documento aparece una clara insinuación dando a entender que piensa poner peajes a las autovías. En el documento el Gobierno dice que prepara “modificaciones destinadas a incrementar la facturación en vías de alta movilidad”. Eufemismos a parte significa que empezará a poner peajes en las hasta ahora gratuitas autovías españolas. Eso sí, no lo anunciará hasta después de las elecciones de Madrid.

La medida forma parte de la catarata de impuestos nuevos y de subidas de los actuales que prepara el Gobierno. A diferencia del resto de Europa que plantea medidas para contener el despilfarro público, en la España comunista de Pedro Sánchez se aumentan brutalmente los impuestos a todas las clases sociales, tal como siempre ha pedido Podemos, mientras continúan todos los chiringuitos de la izquierda. Igual que ocurre con los autonómicos empezando siempre por Cataluña y sus “estructuras de Estado”, pagadas por los españoles, así como los escandalosos sueldos y privilegios de los políticos.

Poner peajes a las autopistas españolas es también una vieja exigencia de los separatistas catalanes. Igual que la mafia separatista catalana exige subir los impuestos a los madrileños también exige desde hace años que los españoles paguen por las autovías. Lo hace con el argumento de que en Cataluña las autopistas son de peaje y no hay autovías. Lo que calla la mafia es que en los años 60 el régimen de Franco construyó las autopistas catalanas pactando con una serie de empresas catalanas a las que otorgó la concesión. Entonces los catalanes no se quejaron ya que así presumían de “europeos” frente a unos españoles con carreteras generales de mucha peor calidad.

Pero cuando, en una de las pocas cosas buenas de la democracia, con fondos europeos se construyeron las autovías en España en los años 80 y 90 y éstas fueron gratuitas, en Cataluña empezaron a poner el grito en el cielo y a exigir que castellanos, andaluces o extremeños pagasen peajes. ERC y los de Puigdemont lo han pedido muchas veces en los últimos años.

Sánchez también en esto ha cedido. Así piensa sablear de nuevo los bolsillos de los españoles y de paso contenta a sus amigos separatistas. Los mismos separatistas catalanes que se han negado a vacunar a los miembros de la Guardia Civil y Policía Nacional en un nuevo alarde de xenofobia y odio contra los españoles. Eso sí, Sanchez calla ante la xenofobia catalanista mientras habla del “gran peligro” de la supuesta xenofobia de quienes critican los delitos de los MENAS.

El Gobierno se forrará así para poder seguir entregando las inversiones a sus socios parlamentarios. Y de paso las empresas concesionarias se forrarán también. Cosas también del nuevo sistema comunista para grandes empresas que llaman “Agenda 2030” y que está apunto de implantarse. Ya saben, en España eso significa que todo será para el IBEX mientras se destruye a los autónomos, a los agricultores (las grandes empresas harán alimentos sintéticos), al pequeño comercio, a la restauración y a la hostelería. Todo orquestado bajo la batuta de PSOE y Podemos.