Desconozco si el electorado del Partido Popular vive en la misma realidad virtual que su presidente, a remolque del Gobierno y de la chusma que le apoya; chusma que llega a pedir un “cinturón sanitario” para millones de españoles que con todo derecho votan a VOX. Cinturón sanitario al que se apunta Casado, que ha terminado por normalizar que independentistas y exterroristas sí pueden participar en la gobernanza de España, pero no lo pueda hacer VOX, que es la única formación que representa la regeneración de España.

    Casado no ha comprendido que estamos en otro tiempo distinto al que vivió desde su más temprana adolescencia (porque Pablo Casado no quiso trabajar nunca) en Nuevas Generaciones, cuando quedo deslumbrado por el chico de Valladolid, José M.ª Aznar, que implanto un orden económico neoliberal, esclavo del beneficio, con el consiguiente dominio de las cosas sobre las personas. Un orden al que agregó una ausencia de valores, precipitando por la pendiente de la corrupción al Partido Popular. 

    Casado no ha comprendido, digo, que se acabaron las mayorías de partido, y que hemos entrado en el tiempo de las coaliciones entre parecidos. Que es como se entiende que el PSOE presidido por Pedro Sánchez haya pactado con todo tipo de ralea, auténtica chusma de cloaca y presidio. Y si desconoce esto, es que no se da cuenta de nada, que va a su manera y que vive, como creo, en una realidad virtual, la suya de niño guay.

    La coalición de una Derecha fuerte es primordial para sacar adelante a España, sumida en la ruina moral y económica. Se trata, pues, de un desafío histórico que hay que afrontar con energía, en cuanto se necesita responder a esta prioridad nacional que se manifiesta prioritaria. Porque solo si se construye sobre cimientos sólidos de un sano patriotismo podrá surgir España.

    Bien es cierto que para solucionar del todo España tendríamos que pasar hambre, y esta nos la quita Bruselas para que sigamos siendo el gran burdel de la Unión.