Quién diría que el Partido Popular acabaría siendo el Titanic de la política española, que la superficie del iceberg con el que colisionó estaba en la calle Génova, y la parte sumergida en la Moncloa sanchista. Su naufragio ya entró en la historia de los fracasos y desilusiones más dañinas sufridas por los españoles. Mientras la dirección y los objetivos gubernamentales siguen firmes en su rumbo, que no son coincidentes con las necesidades ciudadanas, hemos vivido una semana plagada de espionaje de cuarta categoría, de niñatos y chiquilicuatres, acusaciones de corrupción, crisis, ruptura, traiciones, complicidades y el oportunismo de los mediocres en el seno del Partido Popular. Hemos visto y sufrido política de la nauseabunda, de la que debería desaparecer porque huele a cloaca, provoca nausea y vergüenza ajena.

En esta actual tragicomedia hubo un momento clave, de inflexión, la génesis que marcó esta hoja de ruta suicida y final, y que fue el voto en contra a la moción de censura presentada por VOX en octubre de 2020, cuando el PP se sumó al cordón sanitario a la ultraderecha y expulsó del consenso democrático a la tercera fuerza política votada por más de tres millones de españoles. El final de esa felonía se resume en esa imagen penosa de Pablo Casado, el pasado miércoles 23 de febrero, levantándose de su banca y marchándose de manera cobarde, vergonzosa y para siempre del hemiciclo como jefe de la oposición.

Santiago Abascal envió a su electorado y simpatizantes un mensaje claro y a su vez polémico e incluso novedoso. Habló de “La alternativa” y que “Lo que es malo para España es malo para VOX”. ¿La crisis, tal vez definitiva del PP, es mala para España? Según Abascal y en sus propias palabras durante la rueda de prensa del pasado lunes sí, y explicó: “La debilidad de los partidos que tienen que formar parte de una alternativa, dificulta esa alternativa al gobierno de Sánchez”. En ella, según lo que se entiende, entra el Partido Popular. Sin él, la suma no alcanza para desalojar de la Moncloa al “peor Gobierno y que es una amenaza para la libertad”. Abascal agregó: “A nosotros el único sorpasso que nos interesa es el sorpasso al PSOE, que se ha unido a los enemigos de España”. Aseguró además que “es posible que a pesar del aumento de VOX los números no den. Por eso nos preocupa la situación de otras opciones. (…) Deseamos que puedan votar a partidos fuertes para que exista esa alternativa a Sánchez”. Abascal se ha mostrado convencido de que la mayoría de los españoles comparte un programa de mínimos y que en ello debe trabajar.

Como bien describió Álvaro Romero en El Correo De España, el legado del PP ha sido cuanto menos nefasto y penoso.  Para Romero, esto ha quedado demostrado en hechos tales como: el dar alas al PSOE y a los separatistas, el acercar presos etarras, el negarse a la ilegalización de Bildu, el condenar el Alzamiento del 18 de Julio, el traicionar a sus votantes una y otra vez o el no derogar la Ley del Aborto ni la Ley de Memoria Histórica, entre otras vergüenzas e ignominias. Es verdad, por mucho menos el PP merece su fin de ciclo definitivo. Por estos motivos Álvaro Romero argumenta que la descomposición y desaparición del Partido Popular no es mala para España sino todo lo contrario. Justamente de esto tengo dudas, ya que hoy los números para desalojar a Sánchez por medio de las urnas no dan. Para colmo de males, no se puede contar con un PP con sentido común y de Estado, dispuesto a acordar esos mínimos con VOX. Por ello pienso que esta situación política es mala y que nos encontramos en un callejón sin salida y sin alternativa real a un gobierno Sánchez.  En definitiva, la Historia dará su palabra final.

El miércoles 23F del 2022 será recordado como un día bochornoso. Personalmente me hubiera gustado más ver a los bilduetarras, separatistas, comunistas, chavistas y socialistas levantarse y abandonar definitivamente el hemiciclo. Sin embargo, el fiasco de Pablo Casado, el hombre galleta, fue quien lo hizo. En su discurso de despedida afirmó lo siguiente: “Entiendo la política desde la defensa de los más nobles principios y valores, desde el respeto a los adversarios y la entrega a los compañeros. Todo para servir a España y a la causa de la libertad”. ¿Cuáles son esos nobles principios y valores? ¿Los mismos de la Agenda 2030 que comparten desde Bildu a Su Majestad? Y el respeto a los adversarios, ¿fue el que él tuvo hacia Abascal en la moción de censura? Y la entrega a los compañeros ¿es la cabeza de Ayuso en bandeja de plata a Ferraz y sus secuaces? Se equivoca también en eso de servir a España y la libertad, porque de buenas intenciones está asfaltado el infierno.

Sin caer en distracciones, recordemos que las cartas con las que se juega la partida son las que están sobre la mesa, gusten o no. ¿Podrían ser otras? Sí claro. Tengamos en cuenta también que en Moncloa se encuentra la sala de guerra de los que buscan disolver España en el magma globalista. Y el problema es, como dijo Abascal, que la mayoría social que se opone a este gobierno ya no está acompañada por una mayoría política que se debilita. Y eso creo que no es bueno para España. Ahora además con una guerra en Europa, sabiendo que en ella siempre su primera víctima es la verdad.