A ver, chiquilla, vamos a templar un poquito el fanatismo, la arrogancia y la incompetencia con tintes pronazis y maquillajes bolivarianos, y vamos a mirar las situaciones con objetividad y, si fuese posible, que no lo es, con calma y serenidad; porque los daños son peliagudos.

Todos conocemos tus grandes esfuerzos, tu impaciente derivar, tus prisas por ascender y tocar las estrellas. Y, en ese afán, te estrellas. Debes definir primero qué es para ti el bien ¿te importa?

Tu sueño de formar a jueces, fiscales, juristas y demás “machistas”, será porque piensas que sabes más que ellos de leyes, de interpretarlas y esas paparruchas. De hecho estás fabricando leyes a toda pastilla, unas ya funcionando, mal, pero funcionando. Otras,  como la trans, en línea de salida, basta que el mamerto dé la orden. ¡Jo! Cuando salga esa vas a bailar la rumba de tu vida. Lo que pasa es que; si ya la del sí es sí te está dando dolores de barriga, la trans te los va a dar en todas tus partes.

Sabes muy bien que son leyes cavernícolas, tanto por el lugar, o sea, los antros en los que las fabricáis con total secretismo, como por la luz de dos velas que las ilumina, la vela tuya y la de las otras. Ni luces de expertos ni taquígrafos de legisladores.

Con lo que sí contáis es con el favor del mamerto jefe, ese que ordena a 22 lumbreras, las que iluminan esa larga mesa donde se expone tanto disparate, para que brille como si fuese la luz del sol de este mundo. Ahí todo lo que se cuece huele a podrido y apesta en toda España; pero ¡qué importa!, lo que cuenta es lucirse a base de decretazos, leyes cavernícolas, mentiras, trampas, triquiñuelas, mucho dinero mal sacado y peor usado, secretismos, faroladas, etc. etc. O sea, eso que la chulapa que porta la voz del gobierno llama “la veracidad la aporta el gobierno”; como todos vemos a diario. Ahí queda eso.

Tú, entre tanto, ministra igualada, vete preparando el culo porque de esta no sé si saldrás; pero si sales y, además sacas la siguiente ley, seguro que te subes al trono que ocupó “el rey sol”, y serás “la reina sola”.

Pero criatura, ¿quién te mandará meterte en estos berenjenales? Mira que eres obtusa, te faltan unos cuantos hervores y los quieres suplir a base de fervores feminazis y de género epiceno. Tú tranquila, porque como siempre dice el mamerto jefe, toda la culpa es de Franco, de Vox, de Putin, de los nazis esos, seguidores de Hitler y Mussolini. ¡Ah! y también del clima, sin olvidar a Ayuso y a los poderes ocultos que todo lo estropean. ¡Con lo fácil y simple que es callarse, agachar la cabeza, musitar el sí mwana, meterse la libertad en el traste y honrar por siempre a Pedro Sánchez!

Pues lo mismo que él lo hace contigo, ¡es que te venera, te sigue la corriente, te trata como a la niña de sus ojos! ¿Te has dado cuenta, verdad? Pues “un poco de por favor”, no le vayas a decepcionar. Ten en cuenta que sin él nada funciona, nadie sube a las estrellas, nadie opina ni opone ni desdice. Solo tú puedes estar a su bajeza. Importante poder codearte con el mamerto, hasta ahora no ha habido ninguna mamerta y parece que te toca.

Bien, lo dicho, pues; tú a dar lecciones a los jueces y demás leguleyos, enséñales doctrina genérica, condúceles al feminazismo y trata de que ninguno se te escape sin transición. Eso puede ser el boom que necesitas para que cielos y tierra se abran a tu trans-ley, ¡El culmen de la gloria!

No ceses en tu empeño por desigualar a todo español nacido de mujer –aún tienes que esperar un poco a que nazcan también de hombre -. No importa porque ya tenéis en las escuelas a muchos niños bien formados en la infame ideología que los hiper-sexualiza, les promociona en feminazismo, en pederastia y les preparáis para que transicionen lo antes posible, y para que también los niños puedan parir pronto.

¡Qué grandísima labor desgraciada estáis haciendo! Fíjate, ahora que casi todos nacen en cuerpos equivocados, con vuestra labor serán más y, sobre todo, serán mucho más desgraciados.

Te lo crearon y tú recreas un nuevo ministerio para realizar la inmensa labor de dividir, separar, diferenciar, desigualar y maltratar, sobre todo a mujeres y niños. A los hombres no tanto, porque ellos son los culpables de todo eso que hacéis.

Tu gloria será fácil, bonita y barata; es mi deseo. ¡Pero que sea pronto, un poco de por favor!