Se produjo un desgraciado evento. Un niño llamado Diego decidió quitarse la vida con 11 años por el maltrato que, según se ha indicado, sufría en el colegio al que el asistía. Escribió una emotiva carta en la que expresaba sus sentimientos por el acoso que tenía que padecer, diciendo que no quería volver a acudir a las clases y que esa era la única forma de lograr.

La conmoción que se ha producido ha sido bastante contundente. En las redes sociales se ha difundido ampliamente la foto de la carta de Diego y en los foros han sido muchos los que han mostrado su desolación.

Nadie se imaginaba lo que iba a terminar sucediendo. Lo que hizo Diego pudo resultar inesperado, pero pudo no serlo.

Muchas veces se infravaloran los problemas de los niños en relación con su trato con sus compañeros en el colegio. Siempre se piensa que son “cosas de niños” y, por eso, no se les da importancia. Sin embargo, los niños se encuentran en edades comprendidas entre la infancia y la adolescencia, en las que hay muchas dificultades por diversos motivos relacionados con el desarrollo personal. Eso produce que cualquier conflicto ahí puede tener una repercusión mayor que la que tendría para cualquier persona mayor de edad.


Es cierto que los niños tienen derechos y ese hecho no debe ser olvidado. El artículo 10.1 de la Constitución Española hace referencia a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad.

Los niños que sufren el maltrato escolar sufren una doble injerencia en la formación de su carácter, siendo grande la confusión en la que se sumergen. Por un lado, en el aspecto interno, su autoestima sufre graves lesiones que, para muchos, podrían constituir un delito en el ámbito de los adultos. Por otro lado, en el aspecto externo, que afecta al interno, es cierto que no son pocas las ocasiones en las que el acoso escolar supone el rechazo para la victima y el enaltecimiento para el autor de los hechos, que se convierte en el chico más popular. Estos aspectos se encuentran vinculados directamente por la realidad, en la que, o no se consigue descubrir debidamente al autor del maltrato o, si se descubre, es insuficiente el castigo, precisamente por considerar que no son relevantes los actos ejecutados.

 

Según se ha comentado, se van a establecer medidas específicas de prevención. Una de ellas es el establecimiento del servicio telefónico para atender a los padres de niños afectados. Sin embargo, son los colegios los que, realmente, tienen que concretar protocolos de actuación para poder evitar los casos de acoso escolar.

Es importante actuar para prevenir el acoso escolar de un modo efectivo. Hay que proteger a los niños maltratados, para que no sufran graves daños y perjuicios que puedan condicionar su desarrollo personal. También hay que evitar que los niños que maltratan a los demás no reciban un castigo proporcional que sirva para educarles, pues no han sido pocos los casos en los que niños acosadores, que han podido tener problemas en su ámbito personal y familiar, han terminado siendo delincuentes, según algunos psicólogos.