“Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas”

-Aristóteles.

Hamartia es el “error trágico” u “error fatal”, dentro de la Poética de Aristóteles. También el termino fue usado en Antígona por Sófocles. El termino proviene de hamartánein, que significa “errar”. En específico cuando un arquero erraba al blanco, es decir, que no alcanzaba su objetivo.

Así bien; el “error fatal”, a su vez cometido por un “héroe trágico”, no es un error voluntario, pues no hay dentro de sí esa intención de fondo, en realidad, es un error que se da como resultado de la ignorancia, o por un error de juicio. También puede ser un defecto inherente en el carácter del héroe, o solo, una infracción, tal como un pecado.

Sin embargo, la tragedia es comprendida como algo ya predestinado en la historia del héroe trágico. Y la grandeza del héroe; asimismo, la arrogancia asociada a este; supedita al héroe a la inminente tragedia. Pues, lo correcto no puede hacerse, no porque no sea correcto, sino porque es parte del destino trágico –la fuerza del destino–. Está destinado al fracaso. El autoconocimiento incompleto, inconcluso u errado, es otra de las causas de la hamartia.

De igual manera, la hamartia puede estar relacionada a un error de discernimiento a raíz del desconocimiento y por la carencia de un dato esencial. En la sociedad actual, son incontables las cantidades de hamartias que han existido y que siguen existiendo, por desconocimiento (ignorancia) o por error de juicio, etc.

Tal vez vivimos en una hamartia, en una realidad ilusoria y distópica. En donde los héroes trágicos abundan y se les desconoce. Al igual que en la antigua tragedia griega, su “hibris”, es decir, su espíritu orgulloso, desmesurado y arrogante, los lleva directo a cometer un error fatal; en el cual se esfuman, como incipientes figuras astrales. La hibris es un castigo en realidad, el castigo que dan los “dioses” al hombre. “Ate” (ruina, insensatez y engaño), que es la furia u orgullo, es un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, que llevarán a los héroes a su perdición o a su muerte.

La tragedia es inminente, cuando hay un error moral en el trasfondo del hecho. La URSS, lo fue, también la dictadura chavista, de seguro el tiránico El Partido Comunista de China (PCCh) lo será también. De igual modo, es cierto que la historia desconoce a los héroes trágicos que han ido a través de la historia desapareciendo ante el perentorio fracaso. Así que el éxito es lo más subestimado, pues solo se puede fracasar o triunfar. Aunque es cierto, en la mayoría de los casos, que, para triunfar, hay que haber perdido o sido derrotado antes. El éxito es el fin y el fracaso el olvido. Dijo Aristóteles: “La victoria tiene muchas madres y la derrota es huérfana”.

Oblivion, que en inglés es el olvido, pero en realidad es mucho más que eso, es el purgatorio. La condena del olvido y por el olvido. Es por lo que Dante perseveraba en su estancia en el Purgatorio de su Divina comedia.

La lucha de la humanidad no es contra otra cosa que, con el tiempo, y en contra del olvido. A pesar de esto, hay una obstinación que permite continuar, a lo largo del tiempo, pero, que se le escapa el más allá.

En otro orden de ideas, la anagnórisis, que significa reconocimiento, y se lleva a cabo cuando se revela lo desconocido, y es por medio de la “peripetia” –peripecia–, cuando el suceso o la acción viran 180 grados (cuando el héroe descubre la información que previamente ignoraba), es decir, en su opuesto o en su contrario, y allí se podrá encontrar la salvación. Aquella redención, o que en algunos casos la tragedia puede extenuarse, por medio de un hecho, aún peor, lo que lo convertiría en una tragedia superior, según Aristóteles. Del mismo modo, la trascendencia de la anagnórisis a la peripecia es considerada por Aristóteles como un aspecto superior a la tragedia.

De forma subrepticia, la humanidad pasa por una gran tragedia, tal como la de Edipo rey de Sófocles.

El doctor Vernon Coleman, quien ha sido “monstruizado”, como se puede leer en su página web que ha sido tumbada varias veces. Asimismo, su página de Wikipedia fue modificada para desacreditarlo sobremanera. Lo han calificado como un “teórico de la conspiración”, un anciano demente, y un seudocientífico. Aunque en su momento, el Correo de Oxford dijo que era: “El médico que se atreve a decir lo que piensa”.

Del mismo modo, en el libro “El escándalo de la salud: su salud en crisis” de 1989, el Dr. Coleman sostiene que a futuro el mundo seria así, en el año 2020:

Para el año 2020 un tercio de la población del mundo desarrollado estará por encima de los 65 años. Una cuarta parte de la población será diabética. En cada hogar donde coexistan dos padres y dos niños sanos, habrá cuatro personas incapaces o dependientes necesitando cuidados continuos. Enfermedades tales como la diabetes o la esquizofrenia (genéticamente transmitidas) y la ceguera (que es diez veces más común después de los 65 y treinta veces más común después de los 75) serán tan frecuentes como la indigestión o la rinitis alérgica lo son hoy en día.

El desempleo será normal. Las enfermedades relacionadas con el estrés serán endémicas. Los países desarrollados a lo largo de todo el mundo enfrentarán la bancarrota en su lucha para encontrar los fondos para pagar las pensiones, seguros de enfermedad y beneficios para los desempleados ... La raza humana será destruida por la ambición médica, la codicia comercial y el oportunismo político”.

El Dr. Coleman ha sido censurado y sus videos han sido removidos de YouTube, sin embargo, sigue en su lucha, casi como la de un héroe trágico, y a pesar de estar en una silla en el salón de su casa en algún lugar de Londres. El Dr. Coleman de 75 años, ha escrito más de 100 libros, convirtiéndose varios de ellos en best-seller. También es el autor más vendido del Sunday Times. Para The Irish Times era: “probablemente uno de los hombres más brillantes del mundo”.

El Dr. Coleman, insiste en que la Covid-19 fue creada, en que las cifras de muertes fueron exageradas, sumando muertes por otras causas ajenas al “nuevo virus” o “gripe de Wuhan”. Escribe en su artículo titulado: ¿Cuántas personas están matando las vacunas? (19 de junio de 2021) Que, “cuando los pacientes mueren 60 días después de una prueba de Covid-19 positiva, se agregan a las cifras de muerte de Covid-19, pero si alguien muriera 60 minutos después de una vacuna de covid, entonces es solo una coincidencia”.

Según el subrepticiamente desacreditado Dr. Coleman, las muertes a causa de las vacunas se ocultan, se callan, a diferencia de las de Covid-19 que se exaltan, y más allá de eso, son infladas. Amén de esto, argumenta que la vacuna no fue creada para atacar o prevenir el virus, sino que el virus fue creado, con el fin de crear la vacuna, es decir, con el fin de crear quizá el negocio más floreciente de aquí a futuro.

Coleman dijo que: “los médicos eran las personas con más probabilidades de matarlo”, lo cual tiene toda la lógica, por lo irónico que parezca. Y por esta aseveración fue vetado por la Autoridad de Normas de Publicidad, es decir, la organización autorreguladora de la industria publicitaria en el Reino Unido. Pero ¿Por qué alguien no puede decir algo así? Seguro que, no les conviene a la industria farmacéutica, ni a la ambición médica, ni a la codicia comercial y tampoco al oportunismo político, ya antes mencionados.

Ahora bien, el doctor belga, Geert Vanden Bossche, que trabajo para la Alianza Global para la Vacunación e Inmunización y para la fundación Bill y Melinda Gates, alertó a la comunidad internacional, sobre que la vacunación masiva podría convertirse en una catástrofe inmunológica. Sostiene el Dr. Vanden Bossche que la vacunación masiva y el aislamiento social, terminarían produciendo un escape inmunológico viral selectivo, en donde los virus siguen emanando de los infectados porque los anticuerpos neutralizantes no logran impedir la replicación y la eliminación del virus. Luego, La presión de selección evolutiva sobre el virus creará cepas cada vez más virulentas, y finaliza con que lo peor de la pandemia estaría aún por verse.

Las vacunas “experimentales” del Covid-19 son armas de destrucción masiva y podrían acabar con la raza humana, según el Dr. Coleman. Pero, todo ha sido orquestado por la “Agenda 21” y el “Gran Restablecimiento” o el “Gran Reinicio” que recortará la población mundial a gran escala. A su vez, precisan de reinventar la economía y el sistema económico mundial, como ya empieza a esbozarse. Añade Coleman que nos están conduciendo al Armagedón.

Para el Dr. Coleman y el Dr. Vanden Bossche, la humanidad corre el riesgo de la extinción. Además, la histeria y el pánico colectivo han desatado un estado subnormal en sociedades que mal que bien tenían vidas amenas y ahora ya no hay vuelta atrás, cualquier cosa puede pasar, se vive el día a día, a causa de la incertidumbre y la transición a un ineludible mañana, tal como esa fuerza de aquel destino (Ananké) que para los griegos era el “dios supremo”. En uno de sus videos el Dr. Coleman termina diciendo: “Espero que el Dr. Bossche esté equivocado. Espero estar equivocado”.

En especial, el doctor Vernon Coleman, ha luchado toda su vida contra los fraudes políticos, sanitarios, sociales y morales. Ha ido en contracorriente, se ha ganado ser marginado, segregado, vetado y hasta humillado. Incluso ha luchado por los derechos de los animales, desde antes que esto se convirtiera en moda. Es todo un héroe trágico, y su hamartia es la sociedad manipulada en la que vivimos. Y no parece que pueda haber una peripecia en esta obra de un universo de realidad simulada.

También ha sido un activista por el medio ambiente, antes que esto pasara a la agenda de todos los gobiernos. Ha criticado de forma enérgica a la OMS. Así bien, el Dr. Coleman utiliza el termino “reseteado” para hablar sobre la humanidad a futuro. Un futuro no muy lejano, en el cual, una humanidad global reducida y bien controlada, será la nueva realidad. Aquí el “error trágico” es que la verdadera desinformación y el desconocimiento es el medio que nos llevara a nuestro eminente fin como civilización. Seguro la civilización que siga, si es que pasa, no se salvará de cometer las mismas hamartias a las que estará predestinada.