He venido sosteniendo, y repito: el Nuevo Frente Popular está formado por los partidos de izquierda más el Partido Popular, que es en esencia un partido socialdemócrata. Por sus obras los conoceréis y las obras del Partido Popular apenas se diferencian de las del Partido Socialista: ya en cuestión social (de las pensiones al LGTBXYiZ pasando por el aborto) a la  educación o cultura y medios comunicación (promoción de los artistas de izquierda, control de medios de comunicación, leyes de memoria histórica, coacción e imposición de inyectables y restricción de derechos fundamentales…), y del intervencionismo económico y social a la protección y financiación de “chiringuitos”, promoción de amiguetes, pactos con independentistas, Agenda 2030... Lo de Ayuso (agendista 2030, no hay que olvidarlo) no es más que una nota suelta y mal tolerada sólo por los votos que ella reporta. A esto hay que tener en cuenta que PP es un partido -a mi entender- masónico, exactamente igual que el PSOE.

Por lo tanto, no puede sorprender que Casado haya dicho públicamente lo que muchos venimos diciendo: si, en unas próximas elecciones generales, el PP tiene mayoría pactará un gobierno con el PSOE (La Nación, 8-12-21). Y si encima detrás de esta declaración hay una orden de la masonería, desde luego podemos darlo por hecho. En última instancia Casado reserva a VOX el papel de aquellos esclavos romanos, de los de servus ad pedes.

Por lo tanto, con PP-PSOE no podemos esperar otra cosa que el endurecimiento de la hoja de ruta de Pedro Sánchez, que es la de la masonería, básicamente: Agenda 2030, criminalización de buena parte de los españoles a causa de los males que nos afligen. Españoles calificados como perversos por no someternos a las directrices d la masonería ni a la tiranía pseudosanitaria dirigida por esta coalición frentepopulista. Y más ruptura de nuestra nación con pactos con los independentistas. Y más control de jueces y fiscales y tribunales. Y más persecución de funcionarios críticos. Y más restricción de los derechos fundamentales y con una Constitución aún más papel mojado. Para esta coalición frentepopulista cualquier escusa será buena para intensificar el presente aquelarre de tiranía contra España y los españoles.

Para cerciorarnos de este caminar frentepopulista solo debemos leer el trasfondo de los discursos y actitudes de estos socialistas y peperos: nos están diciendo día tras día que hoy ya no existen ni la Nación, ni la estabilidad, ni la convivencia y que la Constitución es una entelequia. Y es que sólo así puede justificarse una Segunda Transición, aquella que puso en marcha Zapatero y que a día de hoy está muy avanzada gracias a los gobiernos del PSOE y del PP. Dice el refrán que “quien da malos pasos acaba en malos caminos”, y PSOE-PP no tienen intención de enmienda sino de conducirnos hacia el precipicio.

Por lo tanto, no tenemos alternativa: o derrotamos, con las leyes de que disponemos, a los que pretenden destruirnos y reformamos esas leyes para que no vuelvan a repetirlo, o seremos todos destruidos y nuestras tierras asoladas. No podemos flaquear en nuestra decisión de ser y existir como Nación y ciudadanos titulares de derechos inalienables. Solo con fortaleza y templanza en la defensa y aplicación del Imperio de la Ley podremos dar a nuestros hijos un mejor futuro en libertad y democracia, de bienestar y de paz. Para ello es esencial reforzar las bases de nuestra sociedad que son la familia, una auténtica enseñanza y excelencia cultura, el espíritu de libre iniciativa y liderazgo, la libertad guiada por la moral y la responsabilidad bajo el imperio de la ley como diría Hayeck. Solo las naciones que cuidan estas bases pueden andar seguras y firmes por todos los caminos entre las demás naciones de la tierra.

Hubo un tiempo en que Gran Bretaña y Estados Unidos también estuvieron enseñoreados por los frentepopulistas, quienes impusieron a todos los ciudadanos sus dogmas, tiranía socialdemócrata. Hasta el partido Conservador británico y el Republicano norteamericano llegaron a perderse entre los dogmas socialdemócratas. Pero un buen día algunas personas dijeron “Basta”. Personas como Juan Pablo II, Thatcher y Reagan se levantaron dispuestas a restablecer los fundamentos de la libertad y demoler el camino de servidumbre por el que estaban siendo conducidos. Con su labor repusieron todo occidente, los partidos socialdemócratas tuvieron que reinventarse y la tiranía comunista fue derrocada.

Hoy volvemos a estar no en una situación similar de tiranía socialdemócrata, sino que estamos peor. Por ello debemos unirnos entorno a los principios que sustentan nuestro ser: el imperio de la moral natural y cristiana que es el núcleo de los derechos intrínsecos inalienables de la persona, única titular de derechos y deberes. Solo con estos basamentos se puede levantar un sistema político y una forma de Estado que tenga por objetivo el Progreso material y espiritual del Ser Humano por encima del Estado-Sociedad. Y para esta gran labor debemos buscar aquellas organizaciones políticas con capacidad real de frenar a estos malvados que pretenden destruirnos y alienarnos. Y actualmente sólo Vox puede realizar esta labor. Realmente Sólo queda VOX (aquí I y aquí II).

A finales del siglo XVII el historiador Nicolás Antonio, ya harto y cansado de ver a España arruinada, quebrada y desmantelada en su gobierno y administración, en la legislación y justicia, en la economía y en la cultura; creyó necesario militar en la arma de la pluma y escribió estas palabras en su Censura de historias, a las cuales me adhiero profundamente:

“Escribo en defensa de la verdad, de la patria, del honor de nuestra nación. El intento es encender una luz […] Saco la cara a defender nuestra nación”.