Pablo Iglesias ha recibido la señal de que todo va a ser más difícil de lo que jamás había imaginado y en un giro inesperado anuncia que se presenta como cabeza de cartel a la Comunidad de Madrid para evitar que los de Más Madrid lo dejen en un Menos Podemos.
El perfil político construido en los pasillos de una Vice-Presidencia segunda de relleno y de marcado ritmo caribeño no nos hace olvidar la vinculación identitaria de Unidas Podemos con el espíritu bolivariano de Chaves y Maduro.
La mochila del líder morado guarda sorpresas ante una campaña electoral que va a resultar de política de trabuco. Ya ha amenazado con cárcel a Ayuso.
La enraizada cultura del todo vale, va a propiciar situaciones donde ya se está poniendo en evidencia la decadencia de una clase política, toda, que necesita con urgencia de sangre nueva. Los daños colaterales de una campaña crispada los sufrimos directamente los ciudadanos, la erosión de la ilusión, los atajos para manejar mensajes ausentes de ética, los titulares de disparo fácil, no hacen más que provocar abstención o polarización.
A mi modesto juicio, los mensajes deben masajear suficientemente a los electores para
que sepan distinguir dónde está la grasa.
Iglesias entra en campaña para evitar que Unidas Podemos desaparezca del mapa político. Su problema principal es que sus políticas están sacadas de manuales comunistas que han empobrecido y embrutecido a las sociedades donde se las ha aplicado.
Cierto y verdad es que P.P. y Ciudadanos comparecen a la cita electoral con una acusada anemia ideológica pero el 4 de mayo no debe reflejar que los intereses de los madrileños deban ser un incendio prescindible por encima de los intereses políticos. El mamoneo institucional pasará factura con un elevado porcentaje de abstenciones, de desencanto.
Estas elecciones a la Asamblea de Madrid no van a servir para reparar una economía, la madrileña, llena de cicatrices como consecuencia de la pandemia, deberían, principalmente, ayudar a resolver las prioridades urgentes de los ciudadanos. Iglesias
parece que tiene prisa por cambiar las cosas pero algunas cosas parece que no tienen
prisa por cambiar.
Esta campaña huele a revancha, Más Madrid quiere mantener distancias con un Iglesias que no es de fiar. Iglesias amenazando al “soso” Gabilondo con dale un sorpasso e intentando polarizar el mensaje, comunismo o libertad, entre dos, el P.P. y Unidas Podemos. La fragilidad de la posición de un Ciudadanos en retroceso puede ser determinante, para uno o para otros.
Faillure is not an option debería ser el mensaje para optar por una u otra posición pero, si me permiten, es el mejor mensaje para que los ciudadanos pongamos a cada uno en su sitio y exijamos transparencia, responsabilidad y programa para que gane el que sepa y quiera resolver los urgentes problemas a los que nos enfrentamos.