Menos mal que Pedro Sánchez siempre juró y perjuró que jamás utilizaría la cosa pública para el enchufismo! De lo contrario, ahora no habría al menos 20 altos cargos metidos a dedo en la Administración estatal, autonómica, local o en empresas públicas. Sería todo un ejército de estómagos agradecidos a mantener el que estaría chupando del bote pagado, eso sí, con el esfuerzo de todos los contribuyentes de este bendito país llamado España. Eso sí, hay que reconocerle al presidente del Gobierno que practica con esa máxima de que la caridad empieza por uno mismo. ¡Y qué mejor muestra de velar por los tuyos que meter a tu mujer en un cargo de nueva creación!

Suscríbase a Nostra TV