El viernes pasado en la tertulia de “El gato al agua” se planteó  esta pregunta: “¿Por qué el Papa Francisco la ha tomado con la misa en latín?”

Últimamente, los tertulianos de Toro TV son casi todos, gente de ideas claras y, el viernes, los cuatro invitados  sabían  de lo que hablaban… Es una bendición que, en medio de la estupidez inigualable de nuestros medios de comunicación exista una empresa obstinada en servir a la Verdad y la Libertad mediante una Televisión  independiente, como el CORREO DE ESPAÑA en prensa digital. Si el pueblo español de distinguiese por su inteligencia, sin duda el Toro TV acapararía la teleaudiencia. Pero mi intención no es hacer publicidad de este medio a cuyo sostenimiento contribuyo mensualmente con la miseria que un arruinado se puede permitir, (diez euros). El comentario elogioso de Jesús --ante la monedita que la viejecita depositó en el Templo. Si los cientos de miles de televidentes que la sintonizan hicieran otro tanto, le sería fácil a Julio Ariza imponerse a la porquería de telebasuras imperante.

La respuesta  a la pregunta de los tertulianos es muy simple: él,  se ha convertido en el motor del Modernismo Conciliar , a su vez,  fruto del “golpe de estado” maravillosamente preparado, por los obispos y cardenales alemanes, holandeses y franceses como agentes eficientísimos de la Sinagoga de Satanás para controlar el Vaticano II. No lo digo yo, lo explica nada menos que el hombre encargado de la Oficina de Prensa del Concilio, por cuyas manos pasaron absolutamente todos los documentos que produjo esa asamblea y los de las intervenciones de todos cuantos tuvieron algo que decir en el mismo.

Me estoy refiriendo  al Padre Ralph M. Wiltgen, S. V. D. misionero del Verbo Divino, que narró --con la máxima autoridad que le confería el conocimiento total de lo acaecido la Historia del Concilio Vaticano II— en su libro “EL RIN DESEMBOCA EN EL TIBER”, (Criterio Libros, 4 de noviembre de 1999).

Cuando cayó en mis manos, escribí en su primera página en blanco –tengo la costumbre de escribir mis comentarios sobre los libros que leo pues si los compró es para utilizarlos a mi gusto--:

“Si se puede declarar NULO un matrimonio por engañar los contrayentes sobre las “intenciones” que les mueven a casarse, cuanto más derecho habrá para tener por  nulo de pleno derecho” un Concilio con el que se engañó a la Iglesia”,

Y el libro del P. Wiltgen es la perfecta demostración de ese embuste mastodóntico. Si no lo han leído, no tienen la menor idea lo que fue realmente semejante Concilio pues, como queda claro en las primeras páginas del libro citado,  se inició con un “golpe de estado en toda regla”. Lo explicaré,  después de informar a mis lectores que, cuando el bueno –más bien “papanatas”-- de Juan XXIII  anunció haber tenido una inspiración del Espíritu Santo para “convocar un Concilio” (“trampa de los modernistas”,  en la que no cayó el inteligentísimo Pío XII, negándose en absoluto a escuchar ese canto de sirena  pues “conocía sus intenciones”) yo, en ese momento ya tenía treinta y un años, y cuando inicio su primera sesión, en 1962, treinta y cuatroLlevaba casi veinte años luchando por la Iglesia, y poseía una “formación religiosa completa”, por lo cual no me afectó lo más mínimo en mi fe,  a pesar de vivir hasta la náusea “esa  noche oscura”.

Juan XXIII hizo una cosa de cajón: convocó a los doscientos hombres mejor preparados (grandes teólogos, superiores generales de las congregaciones religiosas, cardenales, obispos y arzobispos selectos, como el Arzobispo de Dakar, monseñor Marcel Lefèbvre, etc.), para preparar las  “Ponencias” a discutir y aprobar por los Obispos del Mundo. Mientras tanto,  los cardenales, arzobispos y obispos alemanes, holandeses, franceses “organizaban en secreto y por su cuenta,  la “captura de todos los puestos claves” del próximo Concilio”…

Y ocurrió lo planeado por la Sinagoga de Satanás: “La alianza europea” dio el “golpe de estado”. Arrinconó a los “Directores de las sesiones” previstos por la Organización oficial  y” tiró literalmente,  a la papelera las “PONENCIAS” elaboradas a conciencia  a lo largo de tres años, por los elegidos por Juan XXIII  para esa misión fundamental. Los “dictadores”, dueños ya del Concilio –ejercieron con mano de hierro “su tiranía”--, impusieron “nuevas Ponencias”, bien elegidas  para cargarse la Iglesia de los “1962 años anteriores y decidieron  cambiar la misa, eliminando, antes,  la “canonizada expresa y literalmente” por San Pío V, que había santificado a los católicos durante diecinueve siglos.

Este es el resumen del Vaticano II, ignorado por la inmensa  mayoría de católicos Los resultados de ese “golpe de estado”, han sido los  buscados por la Sinagoga de Satanás: Iglesias vacías y apostasía de los sacerdotes, para empezarEn  los años siguientes al Concilio, dejaron el sacerdocio “ochenta y ocho mil” curas.

Sirva de referencia: En los cincuenta años  anteriores al concilio  hubo un total de 816 “défroqués”, (así llaman los franceses a quienes “cuelgan la sotana);  si usamos las matemáticas, vemos pasar de una media anual de  dieciséis “defroqués”,  a otra de siete mil o más. ¡Un “insignificante” aumento “exitoso”!,  superior al “ochocientos por ciento” (800 %). Chorro de apostasías no bien cerrado aun. Para colmo, los seminarios cerrados o semi vacíos,

Por gracia de Dios África es una excepción, Los obispos negros han sido los mejores defensores de la fe de siempre y ¡allí,  sí hay vocaciones! Podemos añadir el oasis de la Fraternidad de San Pío X, en cuyos colegios se enseña la Fe siempre y sus sacerdotes son una garantía de ortodoxia.

Lo dicho es la respuesta adecuada a la pregunta de los tertulianos de  “El gato al agua”: Francisco, a secas –como le gusta ser llamado—se está limitando a defender el dominio del Modernismo sobre la Iglesia de Cristo,  --si nos atenemos a sus obras no a sus palabras--. Confiemos en la Providencia divina y en que “el día sigue siempre a la noche”. Habrá misa en latín y según el rito tridentino.