Algunos tienen un conflicto entre la lealtad y la traición. La lealtad puede ser una forma de traición y viceversa, porque lo importante es la obediencia, lo único que de verdad cuenta, es el valor de ser consecuente con tus ideas y religión. La religión del comunista es la obediencia ciega para meter miedo a la libertad.

Cuando un comunista habla de “ruido de sables” algo está tramando y, no precisamente pacifico, metiendo miedo a los partidarios de la libertad que tanto odian desde la caída del Muro de Berlín.

El hombre comunista no ama la libertad, y todo lo demás es mentira para engañar al obediente, no sabe qué hacer con la libertad, apenas es libre, anda paseando sin sentido buscando papeles y sables para esconderlos, su paseo de la Historia.

El “paseo” fue la escusa comunista contra el “ruido de sables” que invento Carrillo para justificar su traición a la causa republicana, para matar sin distinción.

Y ahí seguimos, “ruido de sables” de la “ultraderecha” cuartelera de los últimos cuarenta años de democracia, no los del franquismo, que ya no queda ninguno. Un Whats ha llevado a intervenir a la ministra de Defensa que es como si interviniera la directora de la Academia de cine, para buscar una película de buenos y malos para darlos un premio o un castigo, sin salir de su despacho.

Los que quieren matar a  media España, ¿la ultraderecha? O la del ruido de sables de ¡la ultraizquierda!

O busca a ese que dice que “fusilaría” dos o tres veces cada mañana que “le sacan de quicio”. Ese es el ruido de sables…