Aunque pareciera una paz duradera, seguían saqueando. Con este término en latín se nombra ese periodo relativamente largo donde el imperio romano consiguió un prolongado tiempo de paz sin grandes guerras y de estabilidad territorial y florecimiento del mediterráneo y otras colonias, amén de la productividad y enriquecimiento del imperio. Pero no todo fue oro lo que brillaba….

 

Durante ese tiempo, y especialmente en Hispania (donde más les costó conseguir el sometimiento completo, a excepción de algunos territorios cantábricos que desechaban ya en contraposición a la gran productividad de la meseta), el imperio se enorgullecía de esa paz que beneficiaba a todos. Pero… ¿Era esa paz producto de un consenso y sostenibilidad entre territorios? O….  ¿Era una paz impuesta, saqueadora que se había consolidado tras batallas y destrucción de pueblos o provincias romanas enteras? Pues evidentemente, la respuesta correcta es esta última.

 

Hoy en España, se puede hablar de una “pax romana” o paz duradera. Una paz impuesta mediante una plandemia que ha conseguido doblegar lo más preciado del ser humano, en este caso, de los españoles: su voluntad. Una “pax romana” que ha conseguido que se viva en España en un tiempo de relativa paz, estabilidad, tranquilidad y de miseria en la abundancia como decía Bochaca. Estamos desde luego, en un momento donde ya parece que es imposible protestar. Ya pareciera que la protesta no cabe en este momento o las exigencias con justicia están fuera de lugar. Sin embargo, no hay que olvidar que al igual que Roma consiguió su paz a base de saqueos, también el régimen del 78, ya acabado y muerto, putrefacto y agotado, ha conseguido su paz a base de empobrecer a los españoles y sobre todo, de no ofrecer un fututo digno para sus ciudadanos. Por eso, todos aquellos que apoyen esta paz deben ser desterrados de la política. Hoy los saqueadores del S. XXI se llaman monarquía parlamentaria, medio millón de políticos, estafa autonómica, invasión africana, mentira sistemática en la política, pérdida de identidad española, falta de modelo de productivo y destrucción de la soberanía y de la familia como núcleo social de la nación española.

 

Este símil, pareciera muy exagerado, pero he querido traerlo esta semana hasta este correo de España para que los españoles que lo lean, sepan que siempre habrá un Hilerno, un Indíbil o un Corocota que diga….,  “Las olas del océano llegarán antes a esta montaña que las armas romanas”, o traído a estos días, El cielo caerá sobre España, antes de que nos sometan como borregos.