El Madrid, al que espera Gremio en la final del sábado, lo resolvió con muchos apuros. Hasta entonces todo fue un sainete. Incluido el chapucero y liante VAR.

Hubo hasta 18 remates del cuadro español en el primer acto. Las que no detuvo el heroico Khaseif las pifió algún madridista.

Hasta cuatro veces se cruzaron en el camino del Madrid los postes y largueros, una a Cristiano, otra a Modric y dos a Benzema. 

Sandro Meira Ricci, árbitro brasileño, validó un gol de Casemiro de cabeza. Algún jurista de ese cónclave que dirime con los rayos x del videoarbitraje le dio un chivatazo. Los locales hacían corrillo al colegiado. Casemiro no entendía nada. Nadie entendía nada. Tras las chácharas de pinganillo alguno de los tres soplones susurró al juez brasileño que había un fuera de juego de Benzema en el momento del centro de Isco. Con vídeo y sin vídeo, subjetivo.

El Madrid sintió que no había nada que tapar, pero otra cosa es quedarse en tanga por mucho que el contrario sea un telonero. Ya había avisado Mabkhout cuando Nacho despejó mal, Casemiro fue al bulto y a Achraf se le salió la cadena. Romarinho, con nombre de buen gusto, resolvió de maravilla.

Ver para creer. En Abu Dhabi todo era posible. Allí se daba el milagro futbolístico de todos los milagros. Y mucho más cuando Boussoufa marcó el 2-0, de nuevo ante un Madrid parvulario. De un córner a favor a una contra concedida por un estropicio entre Kovacic y Achraf, que defendieron como clarisas en campo propio. Para fortuna visitante, le salvó otro delator del VAR. El goleador emiratí estaba en fuera de juego.

Hasta que llegó el primer momento lógico del partido. El gol de Cristiano Ronaldo —en su noveno remate— al cruzar un disparo remate tras buen pase filtrado por Modric.

Quedaban diez minutos. Y Bale, bendecido por los dioses, tocó la primera pelota y embocó tras una jugada de Lucas.

FUENTE: https://elpais.com/deportes/2017/12/13/actualidad/1513190703_943852.html