Decía Henry Ford, el fundador de la cadena de automóviles que lleva su apellido, y algo tenía que saber al respecto porque para levantar un imperio como el suyo debió enfrentarse a más de uno, que “la mayoría de las personas tardan gastas más tiempo y energías discutiendo de los problemas que solucionándolos”. Supongo que lo decía porque estaba acostumbrado al mundo de la empresa, y no al de los políticos, porque habría dicho que emplean “todo su tiempo y energías en discutir sobre los problemas sin llegar a solucionarlos”. Lo cual, dicho sea de paso, algunas veces no se sabe si es mejor o no.

Esta semana pasada, la comunidad autónoma de Murcia experimentó un rebrote de 9.000 nuevos positivos por coronavirus, lo cual puede parecer poco para una comunidad como Madrid, pero teniendo en cuenta que durante lo peor de la crisis del Covid-19, desde marzo hasta mayo, sólo experimentaron 1.500, es cuando menos alarmante. Y sobre todo porque, como pueden imaginar, dicho número es indicador de que muy posiblemente, en las dos próximas semanas, previsiblemente el 10% de ellos requerirán ser hospitalizados. Ése es el problema.

Ahora vamos a ver qué han hecho los políticos. No voy a reproducir qué he leído y oído durante esta semana por parte de la oposición y las fuerzas políticas que están al frente del gobierno de la región, pero se las voy a resumir: los partidos de la oposición tachan de desacertado al gobierno, y éste culpa a los ciudadanos de no extremar las precauciones y no cumplir con las medidas que tan brillantemente previó el ejecutivo murciano. No les ha sorprendido, ¿verdad? Así han estado toda la semana entre comunicados, declaraciones, comparecencias y cámaras a pie de calle. Pueden imaginárselo.

Ahora viene lo de las soluciones. El gobierno regional ha decretado durante dos semanas el cierre de todos los establecimientos de hostelería, salvo los de recoger para llevar, y los parques y jardines a partir de las 19:00 horas. ¿Saben por qué? Porque según las estadísticas que manejan, en los municipios donde previamente decretaron el cierre de la hostelería, consiguieron una disminución de, asómbrense, el 8%. ¡El 8%! Traduzco. Los políticos encargados de aportar soluciones, tras dilucidar la cuestión, han llegado a la conclusión de que si la hostelería hubiera estado cerrada, en lugar de haberse infectado 9.000, lo habrían hecho 8.280 personas. Eso es tan ridículo como en el anuncio de una conocida cadena de grandes almacenes que publicitaba como grandes rebajas una disminución del precio de 10,00 a 9,95. Sólo faltaba que, además, se estuvieran felicitando por tan brillante idea.

Criticar sin tener responsabilidades es muy sencillo, lo mismo que ver los toros desde la barrera. Por ello no voy a intentar enmendarles la plana, ni a dar combustible a los que los han criticado, porque mi convencimiento es que, dado el comportamiento de sus compañeros de partidos en otras regiones de España, es posible que incluso lo hubieran hecho peor.

Pero voy a intentar ser constructivo, por si con mi aportación pudiera ayudar en algo. Quisiera plantear algunas preguntas. Tómense su tiempo antes de responder. ¿En los bares y restaurantes hay coronavirus? ¿En los jardines hay coronavirus? ¿En los coches con más de tres personas hay coronavirus? ¿Hay más contagios por coronavirus a partir de las 23:00 que antes de dicha hora? ¿Hay más coronavirus si se juntan 8 personas que si sólo hay 6? Podría seguir, pero me voy a parar aquí. Si han contestado a todas “no”, entenderán mejor por qué todas las soluciones que se han adoptado hasta ahora no han servido para nada.

En los bares y restaurantes se contagia la gente sólo si en su interior hay contagiados. En los jardines se contagia la gente sólo cuando se está junto a algún contagiado. En los coches donde viajan más de 3 personas habría contagiados sólo cuando los acompañara uno que estuviera contagiado. A partir de las 23:00 horas hay contagios sólo si hay contagiados que puedan hacerlo. Ya imaginan por donde voy. Sin ser médico, me aventuro a creer que sólo los contagiados pueden contagiar.

Siendo así, permítanme sólo una pregunta más. ¿Qué medidas eficaces se han tomado para evitar que los contagiados propaguen el virus? Yo creo que no muchas, y la prueba se vio en una anécdota que ocurrió el viernes en una autovía murciana. Dos vehículos colisionaron resultando que los dos implicados eran positivos en coronavirus que “debían” haber estado confinados. No hay control real que garantice el confinamiento. Son los ya contagiados los que propagan la pandemia, y no la gente que quiere salir a cenar o juntarse con los amigos.

A quien pueda hacer algo al respecto, le recuerdo la frase de Einstein que decía: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y, sobre todo, que no ocurra como siempre que, por desgracia, son los justos quienes tienen que pagar por los pecadores.