El periodista aragonés Javier Navascués, nuestro querido subdirector de El Correo de España, vive con mucha ilusión y pasión su vocación al servicio de Dios y de España como me demuestra cada día en este medio. No se como lo hace, pero saca con frecuencia entrevistados de la chistera, por difíciles que sean. No deja de sorprenderme. Y siempre está pensando en mejorar el excelente plantel de articulistas que tenemos en este medio, es insaciable. No hay día que no esté pensando en mejorar. Ahora acaba de fichar al juez Serrano, una importante incorporación por lo que representa y va detrás de alguna entrevista difícil. Creo que Javier hasta cuando sueña sigue maquinando algo en su cabeza. Hablamos con él de la actualidad y de su experiencia en El Correo de España.

Para empezar, ¿Cómo valoras la situación actual de España? ¿Te duele España?

Me duele España, aunque trato de no atormentarme en exceso como Unamuno, más bien lo afronto con la actitud y el espíritu legionario de Millán-Astray. Humanamente hablando es muy grave que esté gobernando (suena a chiste decir gobernar) el Frente Popular con ETA Bildu y el resto de enemigos de España y que traten de demoler todos nuestros principios intentando censurar nuestro pensamiento y tenernos sometidos. Algo que nunca conseguirán. Veo mucha tibieza en la oposición, cuando no claudicación o más bien pienso que en cierta manera son más de lo mismo. Objetivamente pintan bastos y no hay nada que invite a la esperanza, pero sobrenaturalmente tenemos que confiar en Dios y en ese Pelayo que lleva dentro cada español. Si es más hombre el que se vence a sí mismo que el que conquista a una ciudad, nosotros tenemos que vencernos y reconquistar nuestra nobleza y dignidad y ser fieles a nuestros principios católicos y patrióticos hasta dar la vida si fuese necesario.

No todo está perdido, conozco a mucha gente coherente, católicos practicantes, excelentes padres de familia, gente encantadora, solteros dedicando su vida a un ideal, santos sacerdotes y religiosos, buenos periodistas, muchos de ellos en este medio. Igual es que tengo la suerte de que Dios me pone en el camino a la buena gente, aunque conozco el mal en el mundo, pues trato de combatirlo con una vida de oración, formación y acción. Últimamente, dentro de mi pequeñez, procuro dedicar más tiempo a la oración y Dios me da la luz y la fortaleza para seguir bregando en la milicia de Cristo. Me anima mucho pensar que España es y siempre será tierra de María Santísima, como le gusta recordar al historiador y gran devoto de la Virgen Rafael María Molina. España se conquista de rodillas, no ante los enemigos obviamente, sino ante Dios, que nos dará la fuerza para vencer al comunismo, al liberalismo, a la masonería y a todos los traidores de la patria.

¿Y qué opinas de Vox? Dime la verdad.

Lo primero de todo he de decir y denunciar bien alto y bien claro el cobarde, patético y miserable veto de Vox a El Correo de España, ya que no hemos podido entrevistar nunca a sus primeras espadas porque no les ha dado la gana atendernos. Hasta dos o tres tandas de preguntas preparé para Macarena Olona o para Ortega Smith que nunca llegaron a su destino. Espero que no se enfaden los amigos que tengo en el partido, pero esto es una realidad que no se puede consentir y de la que estoy cada vez más harto. Me tienen que entender, sí pasan de nosotros, debemos actuar en consecuencia.

Me gustaría saber quién es esa mano negra que nos veta, aunque ya podemos sospechar quién es, tal vez algún día lo digamos. Si hemos entrevistado a alguien de Vox ha sido siempre de extranjis, algo muy triste y lamentable. Ha sido una decepción muy grande. Me parece lamentable que no hayan sido hombres para dar la cara. Ni la darán.

Es patético y cobarde el veto de Vox a El Correo de España, hay que denunciarlo con firmeza

Pero, ¿Qué opinas de ellos, al margen de ese vergonzoso y cobarde trato que nos han dado?

Una vez dijo Monedero, que no es demonio de mi devoción, que Vox es como el PP con tres carajillos de más. Esos carajillos, que te quitan los maricomplejines y te dan la valentía de defender a la patria y los principios con firmeza en algunas ocasiones, pero sin tener una base sólida. Intelectualmente es muy pobre. No se puede dar lo que no se tiene. El problema de fondo es su raíz liberal que hace que sean relativistas en muchos temas morales, aunque dentro hay gente que piensa bien, pero se tienen que contener. En el fondo es un PP envalentonado o un Alianza Popular. De todas las maneras es lo mejor que hay. De momento es un mal menor. Parece utópico pensar que un día puedan renunciar a su liberalismo, ese árbol podrido que no puede dar nunca buenos frutos. Mientras no cambien esto, todo lo bueno que hagan, que circunstancialmente pueden ser muchas cosas, serán parches. En cierta manera han abierto la ventana de overton hacia la derecha (por entendernos), aunque todavía están muy lejos de ser el partido que me represente totalmente por sus muchas incoherencias.

¿Cuáles son las principales incoherencias que ves en Vox?

Voy a enumerar, a modo de ejemplo, algunas de las principales:

No se puede defender la herencia de los Reyes Católicos y a la vez asistir a celebrar Hanuka.

No se puede condenar el fascismo y a la vez organizar actos con Fratelli de Italia, el partido neofascista y autoproclamado orgulloso heredero del MSI de Giorgio Almirante.

No se puede ir contra la Agenda 2030 y a la vez gritar a todas horas Vivas al Rey Felipe VI, quién lleva el pin de la Agenda 2030 en los actos públicos.

No se puede ir contra las autonomías pero a la vez defender la Constitución.

No se puede ir contra la corrupción y a la vez colocar a amigos en puestos de confianza autonómicos a los que ni siquiera asisten.

No se puede autocatalogar de partido patriota quién prescinde de sus militantes de méritos demostrados mientras ficha a políticos profesionales que han sido deshechados del PP (este ejemplo lo vemos en el nº2 que presentan a las catalanas, Antonio Gallego; y en varios diputados en la Asamblea de Madrid), Gil Lázaro...

¿Y qué piensas sobre la pandemia?

De la “plan demia” querrás decir. Lo que está claro es que hay un plan de control social mundialista para implantar un Nuevo Orden Mundial. Lo que los progres llaman conspiración es una realidad, la existencia de ese poder supremo sin rostro supranacional. Pero por encima de todo hay una pandemia que si existe que es el covidiotismo, todo el mundo se cree el dogma del la imposición del bozal y de la vacuna, aunque sea un atropello legal.

El covidiotismo está incluso o más aún en la misma Iglesia Católica, rendida al Dios de lo políticamente correcto. Los obispos ya no dan la vida por defender la verdad, sino que buscan no tener problemas. Hay mucho funcionario con fajín púrpura. Si fuesen obispos como Dios manda, ya estaría Iglesias quemando iglesias.

Dime con franqueza, ¿cómo valoras tu experiencia en El Correo de España?

Sinceramente estoy muy feliz, desde el día en el que me diste la oportunidad Álvaro como redactor primero y como subdirector después. Y además he de decir que jamás me has censurado un artículo, algo que se agradece y me hace sentirme libre y en un ambiente de plena confianza para trabajar a gusto. Aunque ya sabes que si algún día me censurases algo, lo aceptaría con gusto, pues siempre me agrada respetar la jerarquía y el recto orden. Tranquilo que no rompería la “disciplina de partido”. Creo que es muy importante mantenerse fiel a la línea editorial y en plena comunión con el resto de miembros del staff. En este sentido pienso que se está gestionando la cosa muy bien y ya sabes que cuando hay algún punto de vista diferente, te lo digo sin problemas.

Es apasionante en pleno siglo XXI poder defender sin tapujos los grandes ideales patrióticos y religiosos que defendemos y poder dar voz a todas aquellas voces que sintonizan con lo que podríamos llamar el espíritu de la España Nacional, perdonen que lo repita a menudo, pero a buen entendedor pocas palabras bastan, dos: España Nacional o dicho de otro modo Tradición Católica. La España del Cid, de Don Pelayo, de los Reyes Católicos, de San Ignacio etc...y en el siglo XX la España de José Antonio y la España de Franco...No hay más.

Estoy convencido que El Correo de España hace una labor muy grande, que aunque muchos puedan pensar que pasa desapercibida y se valorará más con el paso del tiempo. Estoy seguro de que contamos con los mejores autores, excelentes periodistas, analistas políticos, historiadores, escritores, médicos, militares...y diferentes especialistas en numerosas ramas del saber. Bien es cierto que lógicamente no podemos competir en audiencia con ABC, La Razón, Ok Diario...No en audiencia, pero sí en contenido y en decir las cosas con claridad y conocimiento de causa. El Correo de España tiene más influencia de la que la gente cree, pese al vergonzoso veto en las redes sociales que nos tienen castrados al 90 % y del resto de medios (salvo alguna honrosa excepción). Ladran, luego son perros, digo... cabalgamos.

¿Qué anécdotas internas podrías contar de todo este tiempo?

Bueno la verdad es que llevo varios años de trato diario contigo y da para mucho. Hemos pasado muy buenos ratos y siempre (o casi siempre jeje) de muy buen rollo. Me acuerdo cuando me picabas diciendo que pasaba de mí Hermann Tertsch hasta que le saqué varias entrevistas, que por cierto fueron muy vistas. También me hace gracia la expresión de pasear por el Retiro, que ya sabes a que me refiero jajaja. Luego tenemos nuestro top de gilis...que tú y yo ya sabemos quiénes son. Te agradezco mucho la histórica comida con el teniente coronel Tejero en Madrid y recuerdo aquella otra comida que tuvimos, a orillas del mar en Barcelona, con uno de los grandes clásicos de la radio y no fue ni con José María García, ni con Luis del Olmo...Adivinen quién es.

¿Con qué medios nos podrías comparar?

Las comparaciones son odiosas, pero en este caso tenemos mucha afinidad con Radio Ya, siendo su director, Javi García Isac, uno de nuestros escritores de cabecera. Igualmente Álvaro tu siempre estás dispuesto a ser Franco cada semana en los micrófonos de esa bendita casa. Hay otros medios como Periodista Digital o Estado de Alarma con los que tenemos más afinidad, ya que dan cancha a Eduardo García Serrano, lo que significa mucho viendo como se las gasta, en el mejor de los sentidos, nuestro director. También hay otros medios con los que tenemos sintonía como El Toro TV donde participa García Serrano, Fernando Paz, Álvaro Peñas, García Madrid... y tenemos buenos amigos o Radio Inter, que cuenta con nuestro colaborador Rafa Nieto y con tan buena gente como Isaac Palomares, por ejemplo. Y por supuesto estamos a muerte con la Fundación Franco, contando en el elenco de autores con el general Chicharro, Jaime Alonso, Tomás García Madrid o tú mismo Álvaro.

Para finalizar, ¿Cómo valoras la figura de nuestro director Eduardo García Serrano?

Para mí es actualmente el mejor periodista de España y sin duda de los últimos años. La Historia lo pondrá en su lugar, al lado de su padre, también maestro de periodistas. Así lo creen muchos de mis amigos y multitud de patriotas que me piden conocerlo. Yo suelo delegar ese menester en un tal Álvaro Romero (risas), no me devuelvas la pelota. Eduardo es el periodista patriota de referencia y maestro de periodistas. La vida pasa rápido. Hace cuatro días, como quién dice, lo admiraba al verlo en televisión y hoy he tenido la dicha de conocerlo. Bueno yo ya lo conocía más bien, ha sido él, el que ya conoce mi existencia. Una vez me dijo una cosa que se me quedó grabada a fuego en el corazón. -No me llames más de usted por tres motivos: porque eres compañero, camarada y amigo. Es algo que nunca se me olvidará.

Jóvenes periodistas como Hugo Pereira no se cortan en expresar públicamente su admiración por Eduardo. Y estoy seguro que hay muchos más que lo admiran y no se atreven a manifestarlo, por miedo a que la izquierda criminal los llame fascistas. En el fondo todos los que salen habitualmente en las grandes televisiones (en audiencia) han tenido que sellar antes su carnet antifranquista. Gente como Maruhenda o Inda dicen que Franco fue un dictador repugnante. ¿Lo creerán realmente? Serían los primeros que matarían por estar en el NO-DO si gobernase Franco.