Llevo años tratando de hallar la forma de hacerme  creer y entender sin éxito. Más de catorce lustros  sin lograr  trasmitir mi visión  de la realidad política, ni la interpretación de la Historia. Mi cortedad es el único obstáculo, sin duda. He llegado a esa conclusión al preguntarme;  ¿Cómo es posible que si solo por su propio peso debería  estrellarse contra el suelo, -- dada la irresistible e imparable  fuerza de la gravedad— quede flotando en el aire?

Y, sin embargo, es tan evidente la  omnipotencia de la “bimilenaria  secta” y su forma de manejar los gobiernos que no se entiende la ceguera de la Humanidad.  Todos tienen las pruebas ante sus narices, “¡ininterrumpidamente!”, --¡no  una vez al año!—y no ven nada.

Un ejemplo del momento: “¿Por qué la Unión Europea odia a Víctor Orbán?”

Las razones aducidas,  de su inquina, son de risa: Orbán es homófobo, Orbán no es demócrata, Orbán lleva a su pueblo a la ruina. etc.  ¡Embusteros y cínicos! Orbán habla claro y su pueblo le entiende; lo ven como defensor de la Verdad y haciendo “lo mejor” para los húngaros… y más del  92%  de los votantes demuestran estar de acuerdo con  su Jefe de Gobierno. La gente distingue pronto entre un político mentiroso, embustero, aprovechado, sin conciencia y otro que  dice la verdad, no facilita la cleptocracia, ni se rodea de canallas analfabetos e idiotas, llamándoles “asesores”

¿Quién crea ese “clima” contra Orbán? ¿El pueblo húngaro? ¿La gente decente que ama la libertad y la Verdad? ¡No! Es obra de la organización bimilenaria más perfecta que se conoce y a la que san Juan Evangelista le endosó el nombre perfecto: “Sinagoga de Satanás”.

Es una estructura conspiratoria genial, y satánica en su concepción. Yo lucho contra ella con todas mis fuerzas –que son poquísimas—pero la admiro por su perfecta  organización  y eficientes métodos de trabajo. Lógico, pues tiene detrás el genio asesor de Lucifer (¡misterio de la permisión divina!)  No es de extrañar que se haya burlado de la Humanidad,  siempre,  pero especialmente en los tres últimos siglos.

Cuando el hombre se aleja de Dios --uno y trino-- y se aferra al agnosticismo o al ateísmo,  anula  el don divino de la inteligencia, inutiliza la Lógica, favorece el gregarismo y el borreguismo y se impone el “pensamiento único”, fruto natural del desvarío. (Sólo así se explica el antifranquismo imperante entre los intelectuales)

Eso mismo ocurre con Víctor Orbán. Ambos estadistas pasarán a la Historia por sus aciertos y para desprestigio de los “creadores de opinión”. Ambos serán recordados por los siglos futuros como servidores leales a sus pueblos. La Sinagoga de Satanás ha conseguido que todos nuestros intelectuales --.o casi todos—sigan sin reconocer en Franco al mejor estadista de los últimos quinientos años pero la Verdad “es autopropulsada” y se abrirá paso, Lo mismo sucederá con Víctor Orbán. El final de la Sinagoga está cantado: ¡derrota infalible!

Quizás la manera de ir ganando terreno y que el pueblo vaya conociendo la importancia de la Sinagoga de Satanás va a ser  el simple comentario de los hechos  y explicar quién mueve los hilos: que nada ocurre por “casualidad”. La gran  mayoría,  muy pocas veces busca la “causa” de los efectos que constata, lo atribuye a “Doña Circunstancia”. El pueblo se queda tan tranquilo cuando le explican que,  “lo sucedido”,  es fruto de las circunstancias…

Veamos un caso trágico: ¿Por qué Pedro Sánchez ha llegado al poder absoluto para aniquilar a España?

Si hacen una encuesta las respuestas podrán resumirse en esta: “Por una serie de circunstancias”… ¡Y nadie perderá el sueño, aunque nos quiten  nuestros dineros, nuestra libertad, y nuestra condición de españoles,  pues, España en sus manos se esfumará!

¿Qué son las “circunstancias”?

El diccionario de la RAE define la “circunstancia” de este modo:

1. Accidente de tiempo, lugar, modo, etc., que está unido a la sustancia de algún hecho o dicho. 2, Calidad o requisito. 3. Conjunto de lo que está en torno a alguien; el mundo en cuanto mundo de alguien

Elijan el concepto que más les guste y explíquense la realidad que comentamos.

Yo lo explicaré como creo que debe hacerse.  Pero como un artículo  da para poco, abreviaré  mediante una imagen robada a la técnica. Veamos: La experiencia nos dice que si pulsamos un conmutador se enciendan las luces, por la sencilla razón de que esa bombilla que tienes ante tu ordenador está conectada al “centro” productor de luz: una fábrica al pie de un pantano, una  nuclear en Francia… Pero entre una y otra, tenemos una mastodóntica e intrincada red de hilo de cobre conductor que envuelve el suelo patrio y cada pueblo o ciudad. En villas como Gavá, no se ve ya, está soterrada, --han desaparecido los feos postes—y las calles están limpias. En eso se parece a las “redes” que unen a los “agentes” de la Sinagoga de Satanás, son “subterráneos”. Sin ser vistos trasmiten a los Gobiernos, y a los “centros de decisión” las consignas y ucases  de la “Central de operaciones diabólicas” que gobierna hoy el mundo.

Ahora bien, para entender cuanto  ocurre,  conviene saber que la sociedad mundial está constituida por “capas paralelas y superpuestas”.  Yo distingo tres principales:

La primera la integran los que trabajan y sostienen la Nación,  acudiendo cada día a las fábricas, oficinas, consultas, hospitales,  tiendas, almacenes, camiones, etc.,  .y son el 99 % (largo) de la población de nuestra Patria-

La segunda, es la de  la de los políticos y gobernantes: entre un 0.15 % y un 0, 75% de los españoles --según opiniones--.

La tercera, es la de los “agentes juramentados” --secretos, y eficientes-- trasmisores de las ordenes emanadas de la Central satánico de la Sinagoga. Esta minoría ----un  “0.0045%” de nuestros compatriotas--es la que marca el rumbo y toma las decisiones que debemos aguantar los españoles y nos lleva directamente a la hambruna y la esclavitud.

Continuaré con el tema, evidentemente inacabado,  en  una segunda parte.