La reciente Asamblea Nacional de Fe de las Jons deja algunas reflexiones en el aire. La más importante de todas: ¿existe todavía un mensaje falangista netamente original que no pueda ser encontrado en ningún otro sitio? ¿O el pensamiento falangista se limita a ser una versión más “antigua” o “radical” de ideas que ya se ofrecen en otros espacios políticos?

            Para contribuir a este debate (que puede ser decisivo para el futuro de Falange), dejo aquí anotadas una serie de ideas-fuerza que, a día de hoy, ningún partido está ofreciendo a la Nación:

            - la crítica no marxista al capitalismo. El capitalismo sólo es discutido desde formaciones residuales de izquierda, todas ellas enraizadas en la tradición materialista marxista. El análisis anticapitalista de José Antonio, compatible con su defensa a ultranza de las libertades personales (frente a lo que él llamada “panteísmo del Estado”) sigue siendo un filón a explotar. En este sentido, su conferencia del 28 de marzo de 1935, titulada “Estado, individuo y libertad” sigue siendo una referencia ineludible.

            - la llamada a una re-espiritualización de la convivencia. El sentido del honor, el código de milicia, el papel del héroe, el ideal de servicio… Tanto el neoliberalismo como toda la izquierda postmoderna se han desentendido de la dimensión trascendente del hombre y de sus lazos con la tierra y la comunidad. No estamos hablando (solamente) de una re-evaluación del papel de la religión institucional y de la tradición católica española, sino de una antropología de base, que considera al hombre ante todo como criatura fruto del amor divino, llamada a una inmolación en el amor como servicio. La revaloración en positivo de toda la carga simbólica de la tradición falangista es también, en este sentido, asignatura pendiente.

            - el patriotismo no reaccionario. Necesitamos una firme defensa de la soberanía nacional entendida no solo como una gestión de las fronteras o de la cohesión territorial. Acabar con la desigualdad a través de una poderosa intervención en favor de la justicia social para los desfavorecidos, acabar con la maldición de las Dos Españas para buscar la harmonía simbolizada por el haz de flechas, entender como enemigo de la patria al explotador del trabajador…

            Otras ideas se aportaron durante la Asamblea. Valgan estos apuntes (dejamos para otro momento la crítica al ideal de progreso heredado de la Ilustración) para confirmar que tenemos, en las fuentes del pensamiento falangista, elementos de una riqueza incomparable para poder tejer una oferta política – una que rescate a España de su decadencia actual.