“Se llama Amy Coney Barrett: es la mujer de 48 años, escogida por el Presidente Donald TRUMP, para ser la nueva Juez en La Suprema Corte de Justicia,  en sustitución de   Ruth Nacer Ginsburg, --quien falleció la semana pasada a los 87 años de edad”-, y la Sinagoga de Satanás  ha declarado a esa  maravilla de mujer, ¡un peligro para la Humanidad!…

 Entre las verdades de nuestra Santa Fe, conviene  tener muy presente, esta gran ilusionante: “¡De Dios no se burla nadie!” y en esto sigo a San Pablo. Por otra parte cuando a “Él”,  le parece bien, se cachondea de los hijos de Belcebú. Creo que estamos, ante uno de esos momentos: Un “no católico” les va a poner el estoque en  la cima de la cruz de su  espina dorsal al dragón bimilenario pues el singularísimo Donald Trump,  lo está haciendo con recochineo. ¡Disfrutemos del episodio!

Imagínense a esos señores que rigen el mundo desde la oscuridad  de las cavernas,   rabiando inconsolables por una vez. Llevan años riéndose del mundo a mandíbula batiente, mientras los goyim -- con “inteligencias de bestias-- ni siquiera demuestran un mínimo deseo de reconocer esa realidad fundamental, mientras se pasan a vida haciendo el indio, exponiendo explicaciones  complicadísimas del fenómeno,   intentando  “aclarar” lo que está ocurriendo, sin éxito alguno. Y, sin embargo es más es más simple y fácil de explicar que preparar un huevo “pasado por agua”… En setenta y cinco años de darle vueltas a la cabeza no he conseguido entender la razón de semejante ceguera de la inteligencia.  

Pues bien, en estos momentos, al parecer,  el Creador le está haciendo pasar un mal trago a la Sinagoga de Satanás, con esa mujer que lo tiene todo para demostrar todos los errores del feminismo.  Y Trump la ha elegido para frenar a los hijos de Belcebú que intentan destruir las bases de la Sociedad, en especial, la familia por medio del genocidio abortista. Dignos hijos de su padre el Diablo, -- definido por Cristo como “homicida desde el principio y padre de la mentira”--, han puesto a mentir  a chorro, a todos los medios de comunicación ---y asesinarían a Trump,  si pudieran--  para evitar el triunfo de la Verdad y el Bien en los Estados Unidos. Pero podemos ver al Presidente USA,  sirviendo a Dios mejor que la Jerarquía oficial católica --y los líderes seglares  de ecumenismo devastador de la Fe--.

Tienen razón los enemigos de Dios y de su Iglesia: “¡Esta mujer es un peligro!”… Con “hechos” ha  borrado de  golpe todos los argumentos que esgrimían  las marimachos del feminismo radical, los políticos y demás agentes de la Sinagoga: “Esta mujer ha  triunfado como profesional con siete hijos y ha llegado a la cumbre dejándoles a todos  en ridículo. Al ser auténticamente femenina  --no marimacho radical feminista--  lejos de frustrarse, la vemos convertida en una estrella polar,  que puede guiar  a todas la mujeres por el camino que Dios les ha marcado (como nos lo ha marcado a los hombres normales  a quienes,  el no ser maricones,  ni transexuales, ni polisexuales, ni degenerados integrales, tampoco nos acarrea ningún demérito,  sino todo lo contrario.

Tampoco le ha provocado  a nuestra heroína, Amy Coney Barrett ningún frustración el  hecho ser madre  de un hijo con síndrome de Down, conociendo de antemano la  condición de su futuro hijo… ni le ha creado ningún complejo aumentar con dos hijos adoptados, los cinco hijos concebidos en su seno, cuando conoció los sufrimientos de los niños de Haití…

Estoy convencido de que sí..., el título de este artículo es válido: ¡Amy Coney Barrett, es un  peligro!...para el marimachismo feminista  social comunista de las Irene y Cía. Y por otra parte  en su momento podremos ver las respuestas de Ruth Nacer Ginsburg  al Juez Supremo al presentarse, no hace mucho, en su  inevitable Tribunal. Del que tampoco se van a librar el macho Alfa y su compañera de catre, ni el resto de sus predecesoras de la misma cuerda.

Yo, tampoco,… por supuesto. Aunque con la esperanza de poder decir como San Pablo: “Bonum certamen certavi, cursum consumavi, FIDEM SERVAVI