La denuncia  ante la Fiscalía de la ministra Margarita Robles, esa señora pequeña que siempre parece como nerviosa y asustada cuando habla, sobre el tema del chat de los militares, pone de manifiesto lo incómodo que se siente el gobierno con el Ejército, institución a la que sabe totalmente ajena a sus aberraciones ideológicas.

Cualquier tentación de pronunciamiento militar, al menos al estilo clásico, es hoy altamente improbable. Pero aún así, todo el mundo sabe que la gran mayoría de militares en España se hallan en las antípodas ideológicas del gobierno Frankenstein.

Normal, siendo el Ejército uno de los últimos reductos de patriotismo, amor desinteresado por España, amor por sus símbolos, respeto por sus tradiciones y por sus Caídos y respeto por la Religión, como se ve en Semana Santa y en la devoción a sus Patronas.

El gobierno de Sánchez coletas, con su sumisión a Soros y al globalismo internacional, a todas las aberraciones sociales y su alianza estratégica con los proetarras y los golpistas catalanes, es lo contrario del amor a España. Solo es el miedo al Ejército, aunque éste no sea un factor político activo hoy en día, hace que Sánchez no se atreva a promover todavía, de forma abierta, la III República.

El PSOE y Podemos odian a España, a su historia, a sus símbolos, a sus tradiciones, es un gobierno de republicanos federales y de comunistas. Si en otros países, como en la URSS, China, Vietnam, etc, los comunistas han representado en algunos momentos al patriotismo, aunque fuese con una ideología genocida, en España la izquierda desde el siglo XX, (con la única excepción parcial de Felipe González) ha simbolizado la alianza con quiénes querían destruir España, como ya se veía en 1917 o en 1934, cuando Indalecio Prieto le escribía a Telesforo Monzón que el PSOE prefería una Euzcadi independiente a una España derechista, y por eso se aliaban con ellos en aquel golpe revolucionario, afortunadamente frustrado.

La izquierda rabia porque sabe que es muy difícil que, salvo excepciones a lo José Julio, pueda haber nunca en España un Ejercito que comparta sus ideas. Es difícil, desde luego, porque además el militante izquierdista, socialista o podemita medio, es un vago  o una vaga, inculto y lleno de vicios, mientras el Ejército representa el duro trabajo, la disciplina y el levantarse pronto y acostarse también pronto. El respeto por la historia y por la tradición.

En España el intento izquierdista de 1937- 1939, con Negrín, por formar un ejército de izquierdas, el "Ejército Popular" terminó en un rotundo fracaso, como es de todos sabido. Como escribió Stanley G Payne, lo máximo que lograron fue pasar  de una milicia política desorganizada a una organizada, pero no un auténtico ejército, aunque tuviese su apariencia y estructura. La prueba es que continuaron siendo incapaces de ganar ni una sola batalla importante al Ejército Nacional, y acabaron lógicamente, perdiendo la Guerra.

Señores del PSOE y Podemos, se pongan como se pongan, todo el mundo sabe que, por usar una expresión de sus amigos separatistas catalanes, en España, el Ejército "sempre será nostre".