Entrevista con Judit Varga, ministra de Justicia de Hungría, para El Correo de España.

La caída de Afganistán ha provocado una nueva crisis migratoria. Pero a diferencia de 2015, no sólo Hungría o Visegrado se niegan a abrir sus fronteras, Austria, Eslovenia o Grecia no lo van a hacer, e incluso Alemania o Francia no parecen muy entusiasmadas. ¿Es esto una prueba del fracaso del multiculturalismo? ¿Ha dado el tiempo la razón a Hungría?

En realidad, acaba de dar en el clavo, ya que cada vez más políticos de Europa Occidental empiezan a darse cuenta de que criticar a Hungría por construir una valla en sus fronteras en 2015 fue, de hecho, un error. Lo que Hungría lleva defendiendo desde hace seis años es que dejar entrar en Europa a multitudes de inmigrantes de origen desconocido sólo para resolver nuestros problemas demográficos y de mano de obra es una respuesta errónea. En su lugar, debemos apoyar a las familias y ayudar localmente en las zonas de conflicto. La posición húngara sigue siendo clara a este respecto: si invitamos a otros de fuera de Europa, eso cambiará la identidad cultural de Europa, y eso significaría un desafío a nuestra herencia cultural y cristiana. No debemos permitir que eso ocurra, por lo que frenamos la migración.

Sin embargo, aún vemos la insistencia de Bruselas en su agenda ideológica de cuotas y reparto de migrantes. ¿Por qué la élite de la UE da la espalda a los Estados miembros? ¿Quizás no han aprendido nada del Brexit?

Lo que vemos es que ciertos políticos liberales de izquierda en Bruselas intentan chantajear a los Estados miembros que no siguen su misma línea en cuestiones clave, como la migración. Lanzan cazas de brujas políticas disfrazadas de procedimientos de infracción haciendo caso omiso de los Tratados de la Unión. Fíjese en el Parlamento Europeo: ahora quieren llevar a la Comisión ante el Tribunal de la UE sólo porque actúa según lo acordado previamente por los Estados miembros e incluso por la propia presidenta de la Comisión, von der Leyen. No obstante, es preocupante que mientras las instituciones europeas parecen estar preocupadas por sus propios debates ideológicos con el objetivo de poner de rodillas a Hungría o Polonia, estemos pasando por alto los verdaderos problemas, como encontrar una solución a la migración masiva o evitar la fatiga de la ampliación. Tras la salida del Reino Unido, simplemente no podemos permitirnos el lujo de perder también a los países candidatos. Así que, para resumir: si abordar eficazmente las cuestiones mencionadas sólo funciona de forma individual, devolvamos las competencias a los Estados miembros. Nuestro lema de siempre es que lo que necesitamos no es una Europa más profunda, sino más inteligente, con una integración mayor sólo en aquellos ámbitos en los que la acción conjunta es más eficaz, como es el caso de la defensa.

Con la reciente ley húngara de protección de la infancia, la presidenta von der Leyen señaló que los derechos LGBTQI, en este caso la enseñanza de la ideología de género en las escuelas, son uno de los valores fundamentales de la UE. Pero estos no eran valores europeos cuando Hungría o España entraron en la UE.

Creemos que la cuestión de cómo educar a un hijo es responsabilidad exclusiva de los padres. Ninguna entidad de la UE tiene derecho a forzar u obligar a los padres a impartir educación sexual a sus hijos sin su consentimiento inequívoco. Nuestros críticos dicen que nuestra ley es contraria a los Tratados de la UE, pero ¿cuál exactamente? La ley en cuestión se ajusta a la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y no vulnera el derecho de nadie a la autoexpresión sexual, ya que no se aplica a los adultos. Cuando Hungría entró en la UE en 2004, nos incorporamos a un marco de tratados con competencias cuidadosamente diseñadas: lo que pertenece a la UE y al Tribunal de la UE, y lo que permanece en las competencias nacionales. Hoy en día, en cambio, asistimos a una ampliación constante de las competencias por parte de Bruselas, que trata de influir en casi todos los ámbitos de nuestra legislación nacional. No dejaremos que eso ocurra porque creemos en esos valores fundamentales como la protección de los niños y las familias o el respeto de la soberanía nacional. El Comité de Bruselas debe entender que hay una línea que no pueden cruzar. El Estado de Derecho y los tratados deben ser respetados también por las instituciones.

La Comisión Europea ha iniciado dos procedimientos de infracción contra Hungría. ¿Cómo piensan responder a estos procedimientos?

Ya nos hemos acostumbrado a que cuando no jugamos con las reglas liberales, nos atacan a una escala sin precedentes. Nuestra política ha sido reafirmada por los ciudadanos húngaros en tres elecciones consecutivas y por varias consultas nacionales, por lo que sabemos que lo que hacemos refleja la voluntad de los ciudadanos. Así que si la Comisión inicia procedimientos contra Hungría, en realidad es al pueblo húngaro al que atacan. El gobierno no puede dejar que eso ocurra; debemos utilizar todos los medios para proteger al pueblo. Naturalmente, seguimos abiertos al diálogo, pero esperamos que se respete al pueblo húngaro.

¿Cree que estos procedimientos contra la ley de protección de la infancia son en realidad parte de una campaña más amplia destinada a debilitar al gobierno húngaro de cara a las elecciones del próximo año?

En primer lugar, cuando uno ve que un partido antisemita se coaliga con partidos liberales de izquierda sólo para obtener beneficios políticos, ya no se hace ilusiones, sabrá que estamos ante una campaña violenta en la que la oposición utilizará todos los medios para desacreditar al gobierno. Sin embargo, los hechos son tozudos, así que si comprueban el progreso económico del país o la exitosa estrategia de adquisición de vacunas del gobierno, verán que las cifras confirman nuestra política: el rendimiento de la economía húngara aumentó un 17,9% en el segundo trimestre de 2021 en comparación con el año anterior, mientras que la OCDE informa de que la tasa de desempleo en Hungría es del 3,9%. Por supuesto, no oirán hablar de esto en los medios de comunicación liberales de izquierda. Además, ya se han producido acontecimientos que indican que una campaña similar va a ocurrir también a nivel europeo. De repente, por ejemplo, se ha convertido en algo muy urgente para el Parlamento Europeo que el Tribunal de la UE se pronuncie sobre el mecanismo de condicionalidad. Como he mencionado antes, incluso quieren llevar a la Comisión ante el Tribunal por no aplicar el mecanismo contra Hungría. Pero tenemos una mala noticia para todos nuestros críticos: No nos rendiremos.

Cuando Reporteros sin Fronteras incluyó al primer ministro Orbán en la lista de “depredadores” de la libertad de prensa, usted dijo que “la ‘ex machina’ de Soros vuelve a entrar en acción”. ¿Es George Soros el impulsor de toda esta campaña?

Puede responder a esa pregunta de forma muy sencilla con sólo mirar a los donantes de todas esas organizaciones que critican constantemente nuestra política, independientemente del contenido. Sólo verá patrocinadores que de alguna manera están todos relacionados con el señor Soros. Usted ha mencionado a Reporteros sin Fronteras, una ONG que recibió 200.000 dólares en 2017 y 175.000 en 2019 de las fundaciones de George Soros. No nos importa que un multimillonario invierta en este tipo de organizaciones (aunque podría sugerirle iniciativas mucho mejores), pero finalmente deberían admitir que son organismos políticos y que no actúan como organizaciones totalmente independientes e imparciales. A este respecto, estamos de acuerdo con la declaración del Tribunal de la UE, que subraya claramente que estas ONG pueden tener una influencia significativa en la vida y el debate públicos. Por ello, al igual que en otros países, también hemos introducido una ley para hacer más transparente la actividad de estas asociaciones. Se trata de una expectativa legítima y democrática.

Hungría anunció a principios de este año una futura ley para combatir la censura de las redes sociales, una censura que usted misma ha experimentado en Facebook. ¿Tiene previsto introducir una ley similar a la polaca?

Hungría asumió un papel muy importante cuando empezó a debatir las posibilidades de luchar contra la censura en el espacio online. Creamos el llamado Comité de Libertad Digital, en el que participan partes interesadas de distintos ámbitos. Nuestro compromiso de hacer que los medios sociales sean más transparentes y democráticos fue innegable, ya que mantuvimos negociaciones incluso con el Comisario Europeo de Mercado Interior, Thierry Breton. Se alegró de saber que, gracias al trabajo de la comisión, Hungría ya ha emprendido acciones decididas para preparar el establecimiento de un reglamento a escala de la UE. Nos pidió paciencia antes de presentar una ley húngara. Estuvimos de acuerdo en que la regulación de los medios sociales puede ser la más eficaz a nivel de la UE, por lo que la pelota está ahora en las instituciones de la UE.

Fidesz ha firmado una declaración con partidos políticos como VOX, RN, FdI y Lega en el Parlamento Europeo, y la política húngara recibe cada vez más apoyo en Europa Central y Oriental. ¿Cree que esta fuerza será capaz de reconducir la Unión Europea y de hacer frente al proyecto de Bruselas de unos Estados Unidos de Europa?

Con la declaración, las comunidades políticas de centro-derecha enviaron un mensaje contundente a las instituciones de la Unión: creemos en una Europa fuerte de Estados nacionales fuertes donde la unidad es tan importante como la diversidad. Muchos de nosotros, desde España hasta Bulgaria, seguimos defendiendo los sueños de los padres fundadores y los valores fundamentales de la UE, y haremos todo lo posible para que no se pierda la idea de una Europa libre. Por eso también seguimos siendo un actor activo en los debates conjuntos sobre el futuro de Europa: Hungría ha sido la primera de la UE en lanzar un intercambio de opiniones sobre el futuro del club, fuimos los primeros en formular nuestras propuestas específicas, y también somos el principal Estado miembro organizador de eventos sobre el futuro de Europa. Por último, pero no por ello menos importante, también fui invitada a una mesa redonda para el Foro Europeo de Alpbach de este año. Todo esto es la prueba de nuestra dedicación a la reforma del continente del mañana. El trabajo continúa para volver a encarrilar a Europa.