Durante la pasada sesión de control en el Congreso, la portavoz del PP Cayetana Álvarez de Toledo, ha tenido que soportar las embestidas de un vicepresidente amigo de dictaduras y 'colega' de proetarras, refiriéndose a ella despectivamente como 'señora marquesa'.

Cayetana, lejos de amilarse ante un comportamiento más típico de un 'macarra' que de todo un Vicepresidente del Gobierno, aprovechó el momento para recordar la 'casta' de la que Iglesias proviene, llamándole 'hijo de terrorista'.

No es la primera ocasión en la que Iglesias arremete contra las mujeres. Ya lo hizo hace dos años enviando un mensaje en el que afirmaba 'azotaría hasta que sangrase' refiriéndose a la periodista Mariló Montero.

Un tipo de semejante calaña no es digno de ostentar ningún cargo público, ni como vicepresidente del gobierno, ni como vicepresidente ausente de servicios sociales, donde su papel en la gestión de la crisis sanitaria en las residencias de mayores debería sentarle ante los tribunales, por su nefasta actuación, dejando abandonados a nuestros ancianos.

Este vicepresidente que ahora vive como los 'burgueses' a los que tanto ha odiado, llevando escolta a la compra y blindando su búnker de manera abusiva, acusa a Álvarez de Toledo de haber cometido 'un delito'. El delito lo ha cometido el presidente Sánchez dejando entrar en el gobierno a quien enarbola la bandera del acercamiento de presos etarras, y de quien va de la mano de dictadores que le han ayudado a costear su carrera política. Eso si debe ser un 'delito'. Iglesias desprecia a las mujeres inteligentes, capaces de ganarle en un cara a cara y dejarle con sus miseria al aire. 

Necesitamos a muchas más Cayetanas Álvarez de Toledo para poner fin a los saboteadores de este gran país que es España, y que es manejada al antojo de incapaces, faltones y chulescos que jamás deberían haber puesto un pie en el congreso.