En realidad no se puede hablar de política con media España, y con la otra media, tampoco; no se debe, pues termina uno mal, no con quien habla y piensa igual, si no, con uno mismo. Al ver que uno no estaba equivocado en sus predicciones, sino al comprobar cómo puede estar rodeado de tanto mal, al encontrarse con quien piensa lo mismo. El mal es la política. O sea, que si no sales a palos con tu interlocutor, quedas mal contigo mismo. No se puede mencionar la cuerda en casa del ahorcado, porque esa casa ya está maldita de antemano. Como maldita está España entera, bajo un maldito gobierno. Así cada día nos viene sorprendiendo, con un poco más de maldad, y adelante en la perversidad, lo mismo que hacía Zapatero, y que llamaba tensión y le gustaba. ZP estaba obsesionado con la tercera república. Y al que no le guste, que le den... Es la política revolucionaria del gobierno actual y bien lo dijo que quería seguir a ZetaP. Y todos los que no participan en ella se callan o encogen de hombros y se quedan pasmados. Atemorizados con miedo. Si abren la boca son acusados de que crispan. Pues los valores no se defiende así, como quiere el comunismo, ni callando la boca, ni oyendo al enemigo decir que crispas si la abres; se defienden hasta con las armas y la sangre, y si no, no habrá valores, y eso es lo que ocurre. Ni valores, principios, virtudes ni nada, ni sentido común, esto es la desesperación que ya sabemos en lo que terminan cuando ves que vienen a asesinarte. Esto es lo que tenemos, de cara a que debes matar a quien viene a exterminarte, si quieres seguir viviendo. Es el fin de la democracia y el estado de derecho. Se repite la misma historia, pero no todos la escriben.

Sencillamente no se puede hablar de política con la izquierda, porque con las demás gentes, a las que los de izquierdas, bautizaron ser de derechas, se puede hablar, sin terminar a mal. Todo esto ya sabemos quién lo empezó, aunque no quieran admitirlo y lo enmascaren, y si siguen adelante haciendo daño, como hasta ahora, pues todo tiene su fin, nos llevarán a esa situación desesperada. Después nos cargarán con la culpa de los que lo iniciaron, como hoy culpan de todo lo peor al único régimen que consiguió pacificar a los españoles y darles la paz y el progreso. Si la izquierda sigue haciendo caprichosamente lo que le da la gana y engañando a sus siervos, terminaremos en otra guerra civil o episodio semejante. Por eso en la casa maldita del ahorcado, no se puede mencionar la cuerda. A lo mejor el autor del ahorcamiento, pasa a ser el siguiente ahorcado. O el que menos culpa tiene que pasaba por allí.

Del carácter belicoso del español, tampoco hay que echar muchas cuentas. Ni se puede esperar casi nada. Por eso es tan fácil dividir -como hizo la izquierda- y tan difícil el unir a los españoles, como ya nadie hará. Nadie intentó unirlos, sólo la izquierda separarlos, y vaya si lo consiguió. Que pregunten a las familias catalanas, muchas rotas de por vida. Esta división es el primer y gran logro del comunismo. Sólo triunfará si divide, y eso es lo que ha hecho. El perro de presa comunista, nunca da marcha atrás. Y por eso ha conseguido, después de todo el mal que ha hecho, y sigue haciendo, que no se hable de él, que es su política, que le dejen seguir haciendo de las suyas, sin críticas ni molestias. Seguir su hoja de ruta comunista libremente.

La política hoy dirige nuestras vidas. Y estamos en manos de dirigentes políticos corruptos, de castas privilegiadas, muchos son nada más que trepas y vividores, personas egoístas y sin principios ni valores, seres insensibles a los problemas del prójimo. Y claro no podemos hablar con los que les votaron porque no vamos a hablar bien de sus representantes. Más de media España vota opciones de izquierdas. Por eso no podemos hablar de política, porque nada más intentarlo habrá quien sale por peteneras, con mala baba, con lo malo que fue Franco, lo mala que es la extrema derecha y Vox. Y eso no lo podemos consentir. El criminal echando la culpa a sus víctimas. La verdad suele ser cruel y la izquierda no la quiere oír.

¿Cuándo podremos estar a la altura de las circunstancias para hablar de política, que es lo mismo que hablar de nuestras vidas, de nuestro futuro como pueblo, de nuestras condiciones existenciales y trabajos, con objetividad? La política la trajo la izquierda -su política- y se cree con el derecho a mangonear con ella toda nuestra existencia. Todas las políticas en cualquier orden son de izquierdas. Esa es la realidad, y como lo hace tan mal, por eso no se puede hablar de política, a no ser para echarle la culpa de los siete males a la derecha.

Apuesto por hablar de política todos los días. ¿Qué eso de que no se puede hablar para no molestar a la izquierda? A la izquierda solo tenemos que cantarle las verdades del barquero. Y agradecerle la politización de España con la mentira que empezó ZP que fue el principal instigador, con su politización perversa. Gracias a la izquierda y la "derechita cobarde", estamos como estamos, es decir, hechos una piltrafa.

Y claro, de eso no se puede hablar; es mejor que la izquierda siga a gusto en la burra acosta de los buenos españoles, cobrando sus prebendas y favores, y riéndose de los demás con su constante humillación. Que sigan robando a media España para dárselo a la otra media que como son más, ganarán siempre. Eso es lo que quiere la izquierda. Y zanjan todo, con la equidistancia: "tan buenos son unos como otros", dicen. No. No somos iguales, somos contrarios. No echéis a los demás vuestras culpas. Vosotros, con vuestra aptitud y vuestro voto sois los responsables de que España esté como está, al no haber traído a ella mediante vuestros líderes, más que odio, división y mierda.