El Gobierno español es incapaz de afirmar que el comunismo cubano es un régimen dictatorial y protector de asesinos.

De nuevo, Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a dar un soberano repaso a las comunistas de patinete y a las leninistas de la ultraizquierda de ‘Hundidas Podemos’. Tras su intervención, un silencio sepulcral en las bancadas socialista y comunista que se escuchaba en la sala. Cuando alguien se traga sus afirmaciones o le ponen frente al espejo por carecer de argumentos, el silencio sí se escucha, como se escucha el canto del gallo en la soledad de la madrugada o el silencio al amanecer en los camposantos de Castilla.

También empezaron ladrando las prescindibles ministras ultras, atrabiliarias y de extrema insensatez, pero sin atreverse a calificar al régimen cubano de represor, comunista y tiránico. Ese mismo régimen que ha dado orden de ir al enfrentamiento callejero hasta reprimir la reacción del pueblo que exige libertad, algo tan esencial para la persona e impropio de regímenes autoritarios.

Las ministras españolas de la extrema izquierda se han cubierto de ‘gloria’ y de porquería, a la vez, en todo el mundo occidental. Estas ministras de taburete y sombrilla, con un sonado analfabetismo político, siguen sin aprender que el mejor Gobierno es aquel en que nadie es superior a la ley. Han leído cuatro discursos de Fidel Castro y tres del ‘gorila rojo’, pero desconocen las enseñanzas esenciales contra el comunismo, sus peligros y el veneno que representa para la convivencia, la paz y la concordia.

Ese régimen comunista no ha dudado en violar domicilios, arrastrar a la calle a ciudadanos, violar los derechos humanos, encarcelar a inocentes, disparar contra pacíficos paisanos, maltratar a periodistas, amenazar a blogueros y sus familias y utilizar las cárceles para callar bocas y ‘cortar lenguas’. Hay fundadas creencias de que ha habido disparos contra más de una docena de ciudadanos, a los que el régimen asesino comunista tildó de “terroristas”. Siguen desaparecidos.

Para la dictadura comunista, el terrorismo es luchar por la libertad, la paz y la concordia. Ejemplar reacción propia de asesinos inconfesos. Tan pronto como el régimen comunista escuchó a Candel que había salir armados a la calle, faltó tiempo a su parasitaria guardia para pasar a la acción y sacar los perros de presa.  Los comités de Defensa de la Revolución Cubana (CDRC) hacen guardia, amenazantes e instigadores en la calle, con el objetivo de arrestar a quienes trabajen o participen en algún medio de comunicación. Ya hay decenas de blogueros cubanos encerrados por el delito de narrar lo que acontece.

A pesar de lo que conocemos y nos transmiten algunos medios ocultos en Cuba, nuestro indigno semipresidente se micciona por la pernera cuando lo fácil es decir que Cuba es un régimen comunista. Y ese ejemplo parecen seguirlo desde los miembros del Gobierno más radicales y afines al comunismo hasta la bisoña y patética ministra portavoz.

Tenemos el ejemplo de un Gobierno con un semipresidente acogotado, incapaz de decir que el comunismo cubano es un régimen dictatorial y protector de asesinos. El propio ministro de exteriores se ha despachado con unas declaraciones vacías, blandengues y torpes, por las que ya lo han calificado como “Calimero”. Ha hecho un ridículo espantoso y calamitoso.

El arresto de una actriz que estaba en conexión con una TV española no es para tomárselo a broma. Me refiero a Dina Stars: dos sicarios del departamento de gorilas de Díaz-Canel se la llevaron en directo. Lo mismo presenciamos ayer con una bloguera. Pendientes estamos también de Camila Acosta, corresponsal de ABC. ¿Por qué se esconden las rácanas feministas y neófitas comunistas de Unidas Podemos? ¿No distinguen un régimen democrático de uno con tintes comunistas y represores? Ante problemas serios, estas ´moñas´ se acongojan y aturullan hasta confundir su nula capacidad discursiva.

El caso es que nadie sabe nada de Dina. En Cuba no existe libertad de expresión, ni de asociación, ni de empresa, ni de prensa, ni de actuación e iniciativa. Allí, la propiedad privada es casi inexistente. Estamos hablando de una dictadura comunista. Los falsos revolucionarios de Fidel Castro y Ernesto Guevara de la Serna se hicieron con un vergel paradisiaco y lo convirtieron en miseria, pobreza, destrucción, hambre, violencia y desesperanza. ¿Acaso no es el mismo caso el venezolano? Pero a cada cerdo le llega su San Martín. Al tiempo.

¿Alguien duda todavía de que Cuba es un claro ejemplo de falta de libertades? La libertad es lo primero que se exige en una democracia. Y en ésta conviven “derechos y deberes, que son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro”, en palabras de Lamennais.