Vuelvo a anticipar mi post porque no creo que mañana (día de Navidad) sea ocasión para hacerlo y voy a ser parco en palabras porque bastante tenemos con la que nos ha caído encima; tanto por las crisis sanitarias, económica, social y política como por los desafueros constantes de nuestro Gobierno. Un Gobierno que, desde la vuelta de verano ha dejado de gobernar renunciando a llevar las riendas y ha dejado en manos de las CCAA todas las competencias para hacer frente a todas las crisis por las que estamos pasando. ¿Resultado? Diecisiete sistemas diferentes de medidas que están continuamente cambiando y volviéndonos locos a todos porque no sabemos a ciencia cierta lo que podemos o no podemos hacer.

Tenemos 22 Ministros con varios Secretarios de Estado (llevamos más de 30), y más de 700 cargos de confianza lo que muestra una estructura elefantiásica … para no hacer nada.[1] O mejor dicho, para diseñar Leyes muy importantes de forma precipitada aprovechando que los ciudadanos estamos mirando hacia otro lado (que es el señuelo tendido con las medidas de las CCAA). Ni siquiera sabemos quién gobierna aquí realmente, porque de repente aparece el Vicepresidente Iglesias desmarcándose y haciendo una estrambótica oposición al propio Gobierno al que pertenece. Como referencia, cabe citar el caso de Alemania (Estado Federal, por cierto), con tan solo 14 Ministerios y una Presidenta que toma decisiones y se hace responsable de las mismas.

Ahora tenemos por delante, nada menos que las Ayudas de la UE, un sector hostelero en ruina (al que no se conceden ayudas), más paro (especialmente si sale adelante el incremento de SMI) y un supuesto plan de vacunación que nadie sabe cómo va a llevarse a cabo. Eso sin contar con la disparatada política exterior que se está llevando a cabo con Marruecos y con las asbsurdas llamadas a la instauración de una República que pocos ciudadanos desean. O sea, tanto cargo político que ni sirve para nada ni da una en el clavo, porque lo único que parecen perseguir (una vez aprobada una nefasta Ley de Presupuestos) es mantenerse en sus puestos y seguir cobrando de todos nosotros. Mandar sin asumir responsabilidad alguna lo cual es el colmo de los disparates, tanto desde una perspectiva política como estrictamente jurídica, porque supone tanto como gobernar de espaldas a nuestra Constitución.

Como dice un viejo refrán español, la mentira dura hasta que la verdad florece porque hay muchas preguntas sin respuesta adecuada. ¿Qué ha hecho realmente el Vicepresidente Iglesias en el ejercicio de sus funciones como Ministro de Asuntos Sociales? Nada.  ¿Por qué motivo se gasta dinero público en las chorradas que propone la Ministra de Igualdad? Para hacer ver que hace sin hacer realmente nada útil ¿Para qué tenemos un Ministro de Sanidad que no ha hecho más que ocultar datos sin ejercitar las competencias que tiene atribuidas? No encuentro respuesta publicable ¿A cuántos españoles representa Podemos en la actualidad? Me temo que a muy pocos para lo mucho que pretende cambiar haciendo que la política del Gobierno al que pertenece parezca la de un “pollo sin cabeza”.

El Estado de Derecho es una cosa demasiado seria (y que tanto nos ha costado conseguir) que no puede ser tirado por la borda, por meros intereses partidistas como son los que representa Iglesias y sus aliados de ERC y Bildu. No pueden pregonar ni pretender lo que la propia Constitución no permite; es decir, cambiar, sin más ,la forma de Estado (República en lugar de Monarquía constitucional) o convocar referéndum al respecto a nivel de Comunidad Autónoma. Y si pretenden hacerlo así sin acudir al complejo sistema de reforma de nuestra Constitución (art. 167 de la misma), estarán dando un auténtico “golpe de estado” con las desastrosas consecuencias que ello comportaría.

Lo que parece claro es que cada vez somos más los que nos sentimos solos por no tener un verdadero líder a la cabeza del Gobierno que tome el rábano por las hojas, adoptando decisiones coherentes, con trasparencia y adecuadas a la situación por la que estamos pasando. Decisiones para atajar las crisis que atravesamos, sin acometer reformas en Leyes que necesitan de un consenso social muy amplio (Educación, Eutanasia) del que carece el actual Gobierno. Y un Gobierno que no se haga la oposición a sí mismo, se deje de salidas de “pata de banco” (como pueda ser pedir una República), que no sirven más que para dividir aún más a la sociedad en un momento en el que deberíamos estar más unidos que nunca. Ese es el regalo que necesitamos y no otra cosa.

Y no le doy más vueltas a este asunto (el comportamiento caótico de este Gobierno) porque estamos en fechas en donde la paz de espíritu debe prevalecer sobre los males de nuestro entorno. Eso sí, sin dejar de tener en cuenta que, en estos momentos, parece ser cierta la frase de Woody Allen: “la vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema”.  De modo que, sin perder la sonrisa etrusca, me despido deseando a todos unas felices Navidades, porque ahora más que nunca creo sinceramente que necesitamos un milagro para salir de esta …

[1] Las normas básicas por las que se diseña la composición del actual Gobierno son las siguientes: Real Decreto 2/2020, de 12 de enero, por el que se reestructuran los Departamentos ministeriales (Departamentos ministeriales y Secretarías de Estado); Real Decreto 3/2020, de 12 de enero, sobre las Vicepresidencias del Gobierno; Real Decreto 10/2020, de 14 de enero, por el que se crean Subsecretarías en los Departamentos ministeriales y Real Decreto 139/2020, de 28 de enero, por el que se establece la estructura orgánica básica de los Departamentos ministeriales