El Correo de España inicia un cuestionario a diferentes personalidades de la vida política y social española con motivo de la concentración de protesta contra Ley de Memoria Democrática frente al Congreso de los Diputados el pasado 14 de julio

Entrevistamos al historiador y escritor César Alcalá.

¿Cómo valora la concentración de protesta contra la Ley de Memoria Democrática frente al Congreso de los Diputados del 14 de julio?

Muy positiva. Acciones como esta demuestran que no todo vale y que hay una parte de la sociedad que está en contra. Y cuando digo una parte de sociedad, también incluyo a afiliados o antiguos afiliados al PSOE. El problema es la sordera del actual gobierno que tenemos en España. Es el todo vale con tal de conservar la poltrona. Como dijo Tarradellas “en política se puede hacer todo menos el ridículo”. Y Sánchez lo está haciendo cada día.

No obstante coincide con el Pleno Extraordinario en el que, inicuamente, se aprobará la ley, toda vez que socialistas y comunistas cuentan con el apoyo de Bildu y otras fuerzas secesionistas con representación parlamentaria.

En cierta parte es lo que he dicho antes. El problema no es que haya o no pleno. El tema radica en la sordera de un presidente del gobierno, que aprobará una ley para dar placer a sus socios de Bildu y que estos le apoyen todas las iniciativas hasta final del año 2023. La legislatura esta acabada desde hace meses. El problema es que viviremos hechos similares mientras no convoque elecciones o los suyos lo echen.

Resulta muy significativo -concluyen los convocantes- que vaya a salir adelante dicha ley gracias al apoyo de la marca electoral de la banda terrorista ETA -en referencia a Bildu- y que vaya a ser ETA la que determine el relato histórico oficial”.

A mí personalmente no me sorprende. En el momento que Sánchez se ha lavado las manos y les ha entregado la ley para que la redacten a su gusto, ¿dónde está la sorpresa? El tema es más complejo o simple, según como se mire. Quieren ampliar los crímenes del franquismo hasta la época de Felipe González. La farsa es llamarlos “crímenes franquistas”. Lo que pretende Bildu es maquillar los crímenes de ETA y poner por en medio a otro actor como fueron los GAL. De esta manera limpiar su imagen y decir que ellos no eran tan malos, que se defendían de otros peores y del crimen de estado. Con lo cual pasan de ser verdugos a víctimas. La jugada esta muy bien estudiada y Sánchez se la ha tragado y nosotros la tendremos que sufrir.

Tanto es así que han dado en llamar a la nueva ley “Ley de Memoria Batasuna”.

No es de extrañar. Al final, como en muchas cosas relacionadas con todo esto, no es el nombre, sino el daño que hará. Ya la historia está bastante perjudicada en este país, como para que ahora incorporemos esta ley. Entre los libros de educación, donde la empezarán a contar a partir de 1812, hasta esta revancha -porque es una revancha contra el sistema que se construyó en la Transición y por el hecho de haber acabado democráticamente con ellos- vamos muy mal. Dentro de una o dos generaciones nadie sabrá de donde venimos. Ese es el drama.

Los convocantes entienden que la Ley de Memoria Democrática viene a endurecer la vigente Ley de Memoria Histórica. ¿Qué consecuencias prácticas considera que va a tener?

Nefastas y negativas. Tergiversar la historia. Reescribir lo que se ha vivido. Mire, la historia es como es y no como nos gustaría que hubiera sido. Eso es todo. Se debe aceptar lo ocurrido y trabajar y construir un futuro donde se puedan arreglar los problemas existentes, si es que hay. Cambiar la historia, como han querido en Cataluña -por ejemplo- anulando el juicio de Companys es una tremenda tontería. ¿cómo explicas lo ocurrido? ¿Ha resucitado ese señor? ¿Cómo murió si haces desaparecer todo lo que da sentido a una historia? Y con respecto a la ley, ¿pretenden reducir el número de asesinados por ETA? ¿Pretenden que nos creamos que eran buenas personas? Que lo hicieron todo porque un estado franquista los perseguía. Entonces, ¿cómo explicamos lo de Miguel Ángel Blanco? Quererse adueñar de la Historia, ad maiorem gloria de unos pocos, es un gravísimo error.

¿Por qué supone un gran atentado contra los derechos y las libertades fundamentales de los españoles como son el derecho de asociación, la libertad de cátedra, la libertad religiosa, la libertad de imprenta, la libertad de expresión y difusión de ideas, etc. ?

Todo esto que me acaba de decir lo tuvieron muy claro nuestros antepasados liberales en la constitución de 1812. Todo esto estaba prohibido en el Antiguo Régimen. Recortar libertades y derechos va en contra de una sociedad que se llama democrática. Aceptable, si se quiere, en una dictadura. Ahora bien, no vivimos en una, al menos que yo sepa. Sin embargo, a todos estos siniestros les gustaría que viviéramos en su dictadura, que hiciéramos lo que ellos quieren, que pensáramos de manera diferente y que actuáramos no de manera individual, sino en grupo. Quieren la muerte del ser humano intelectualmente hablando. Y eso no lo podemos permitir. Nos ha costado mucho llegar hasta aquí, para que ahora unos impresentables lo quieran destruir todo y reescribir, no solo la historia, sino como ha de ser y pensar la España del siglo XXI.