La salida de Fidesz del Partido Popular Europeo en marzo abrió muchas incógnitas sobre el futuro de Viktor Orbán y su partido en Europa. El primer ministro húngaro podía unirse al grupo de Conservadores y Reformistas, de Giorgia Meloni y los polacos de Ley y Justica (PiS)  o a Identidad y Democracia, de Matteo Salvini y Marine Le Pen. Sin embargo, tras la reunión mantenida el pasado jueves en Budapest entre Orbán, Salvini y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, el político húngaro ha decidido seguir su propio camino y forjar una nueva alianza a nivel europeo.

Según informa el Magyar Nemzet, la cumbre ha servido para que Fidesz, la Liga y Ley y Justicia se comprometan a trabajar juntos por un “renacimiento europeo” y para la formación de una alianza política. Una alianza cada vez más necesaria para Orbán debido a que el mayor grupo conservador, el Partido Popular Europeo, ha abandonado sus valores tradicionales y se ha unido a la izquierda. “El aparente compromiso a largo plazo del Partido Popular Europeo, el partido de derecha más fuerte hasta la fecha, de trabajar con la izquierda europea ha dejado a millones de europeos sin representación. Trabajaremos para que estas personas tengan voz y peso en la política europea”. Orbán también afirmó que había llegado el momento de terminar con la ridícula práctica de colocar a la izquierda en el centro político y a la derecha en el extremo, una práctica que conocemos muy bien en España y que esta nueva alianza defiende “los valores comunes de la libertad, la dignidad, el cristianismo, la familia y la soberanía nacional” y se opone “a la censura, al imperio europeo de Bruselas, al comunismo, a la inmigración ilegal y al antisemitismo”.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, señaló sus prioridades conjuntas: la cooperación euroatlántica, la OTAN y una integración europea más profunda, pero “respetando la soberanía nacional y los verdaderos valores europeos. La familia y la dignidad del individuo son los verdaderos valores tradicionales. Es necesario un renacimiento de Europa, un resurgimiento de los valores en los que realmente podemos confiar”. En opinión de Morawiecki, hay fuerzas que quieren secuestrar a Europa por lo que es necesario trabajar por los estados nacionales soberanos y por una Europa fuerte basada en la cooperación de iguales.

Por su parte Salvini destacó que Europa ha abandonado sus raíces cristianas tradicionales y que esta reunión pretende “sacar a los pueblos de Europa del periodo más oscuro desde la guerra y llevarlos a una era en la que la libertad y la familia puedan ser el centro”. El político italiano ha anunciado que pronto iniciará un viaje por distintos países europeos para buscar aliados. “Hoy somos tres, pero eventualmente podríamos formar la mayoría trabajando para crear una Europa solidaria, normal y feliz”.

La forma que tomará esta nueva alianza europea aún no está definida y los tres partidos van a trabajar en las próximas semanas para elaborar un programa concreto que, según Orbán, “será una oportunidad para dar a conocer, afianzar y reforzar los valores que defendemos en toda Europa, en todos sus países y en el encuentro con la gente”. La próxima reunión se celebrará en el mes de mayo.

La hipotética suma del grupo de Conservadores y Reformistas y de Identidad y Democracia daría lugar al segundo grupo más grande del Parlamento Europeo, pero limar las asperezas entre sus diversos partidos no es una tarea nada fácil. No obstante, es importante destacar que la organizadora de la cumbre de Budapest, Katalin Novák, vicepresidente de Fidesz y su responsable de asuntos exteriores, llamó el día antes de la reunión a Giorgia Meloni, que además de ser la presidente de Hermanos de Italia lo es también de los Conservadores y Reformistas Europeos. Novák publicó posteriormente en Twitter que “también contaban con ella en el futuro”. Meloni agradeció públicamente la llamada y respondió que “la Europa del futuro necesita patriotas valientes y coherentes”. Además de los partidos en los dos grandes grupos patrióticos, también hay otros que podrían seguir los pasos de Fidesz, como el Partido Democrático Esloveno de Janez Jansa , un fiel aliado de Viktor Orbán que pertenece al Partido Popular Europeo y cuyo gobierno ya está en el punto de mira del mecanismo de sanción del Estado de Derecho. Veremos que sucede en las próximas semanas, pero a nadie se le escapa que Orbán, como siempre, tiene un plan y que el futuro de Europa pasa por Budapest.