Desde hace meses y más tras los resultados de las elecciones legislativas celebradas en la Argentina el pasado 14 de noviembre, Javier Milei se ha convertido en la sensación y en el referente del mundo liberal hispano, empeñado en demostrar que no es más que una correa de transmisión del régimen globalista imperante.

Que un líder liberal aplaudido por todos los agentes libertarios españoles, afirme en un vídeo de campaña que la dolarización de la economía argentina es la solución al problema de la hiperinflación (con la pérdida de soberanía que esto también conlleva), es poco más que una broma de mal gusto si atendemos a que prácticamente una cuarta parte de los dólares en circulación se han emitido por el Departamento del Tesoro durante el último año.

Si un paleolibertario norteamericano, de esos de Wall Street Bets que hicieron llorar al cocodrilo León Cooperman al reventar todos los cortos de su fondo buitre, viera la fe mesiánica de Javier Milei y sus palmeros por el billete Fiat a un lado y otro del Atlántico, seguro que llegaría a la conclusión que los liberales de la Iberoesfera no son trigo limpio.

¿Qué pensaría Antal Fekete de su discípulo Juan Ramón Rallo, si le pudiéramos decir que alaba en su canal a un señor cuyo dios es el dólar y que no propone como método de ahorro la compra de oro? Y es que el mentor del señor Rallo sabía muy bien lo que supuso la devaluación del dólar desde que Richard Nixon abandonara el patrón oro el 15 de agosto de 1971.

¿Cómo es posible que desde diferentes medios de comunicación liberales se ensalce la figura de Javier Milei y su billete verde, mientras se ignora y se oculta al Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, primer Jefe de Estado en aprobar mediante ley como moneda de curso legal al Bitcoin?

Estas dudas y sus respuestas sólo vienen a constatar que detrás de un liberal español o iberoamericano, sólo se esconde un propagandista sometido a los poderes fácticos globales, con independencia de si en la casa Blanca anida un señor senil llamado Joe Biden, obcecado en aumentar la deuda en 3,5 trillones mientras mantiene los tipos de interés reales negativos y una inflación al 6,2%