Esta reflexión llevo mucho tiempo haciéndomela. No es posible, desde el punto de vista estadístico, que tanta maldad, tanta mezquindad, tanta miseria humana, pueda condensarse en unos cuantos miles de personas.

¿Cómo es posible pensar que un partido político como el PSOE haya causado tanto mal a España desde el momento mismo de su entrada en la escena política nacional? Evidentemente, sabemos que no todos son sus integrantes, y tenemos fehacientes pruebas de ello, sean tenedores de tanta maldad, ni tanta mezquindad, ni han sido jamás enemigos de España. Entonces ¿dónde está realmente el germen de tanto mal?

El otro día, tuvimos conocimiento de un suceso que, supongo, pasaría inadvertido para la mayoría. Sucedió en Almendralejo (Badajoz), donde los representantes en aquel Ayuntamiento del Partido Socialista Obrero Español pusieron el grito en el cielo porque VOX había iniciado una campaña de recogida de alimentos para distribuirlos entre los más necesitados.

El motivo que argumentaron los socialistas para justificar sentirse tan agraviados y molestos fue que, según ellos, todo obedecía a una campaña política de VOX para granjearse el favor popular cara a unos próximos comicios.

Como punto de partida hay que señalar, que cualquiera, repito, cualquiera que en estos tiempos de crisis nacional active un programa conducente a ayudar a los demás, sea recogiendo alimentos, ropa, juguetes o cualquier otra cosa, merece, además del respeto, todo tipo de elogios y de plácemes por parte de los demás. Por lo tanto, el criticar una actuación como esta exige, por ominosa, cuando menos el desprecio del resto de los ciudadanos.

Sin embargo, estos socialistas, no parece que adopten una misma actitud de crítica cuando, sus jefafos de Madrid, los que ocupan cargos de responsabilidad en el gobierno de España, en lugar de destinar el dinero que pagamos, con sudor y sangre, todos los españoles a ayudar, precisamente, a los que lo están pasando peor en esta grave situación, lo dedican a subirse los sueldos y a financiar todos los chiringuitos sectarios, cuando no separatista o filo terroristas, de sus socios, amigos o adláteres. En este caso, estos socialistas de Almendralejo o de cualquier otra parte de España, miran para otro lado, se callan la boca y encima aplauden tales medidas en la inteligencia de que, con ello, cosecharán más votos de entre los beneficiados para poder continuar en sus miserables poltronas.

Llama la atención que, salvo esta iniciativa de VOX, no hemos visto que otros partidos, que también podrían hacerlo, inicien campañas de este estilo en cualquier rincón de España. Nadie, ni socialistas, ni comunistas, ni separatistas, ni filo terroristas, ni esos de “más” no sé qué, ni ninguno de sus socios y correligionarios, se dedican a otra cosa que a destinar el dinero, que reciben de las subvenciones públicas, a financiar chiringuitos de amigos o para que ellos puedan seguir viviendo todavía mejor en sus casonas, rodeados de todos los lujos sin dar un palo al agua.

A fuerza de ser veraces, también hemos de señalar que tampoco hemos visto ni al PP ni a los cipayos de Ciudadanos empeñados en tareas similares, más allá de sus soflamas parlamentarios que, generalmente, no quedan en nada, tan solo en una especie de pataleo de niño caprichoso que, finalmente, pide perdón.

Por tanto, como soy de los que piensan que las personas no son malas por naturaleza, no me queda otro remedio que pensar que esta maldad que atesoran, con tanto ahínco, socialistas, comunistas y demás ralea, se debe a que el mal del que hacen gala nace de las ideologías de sus partidos, esas que profesan con auténtica fruición; esas mismas ideologías que niegan a Dios, arrogándose sus representantes el poder de decidir quien vive -el aborto- o quien muere -la eutanasia-; las mismas que determina quien dice la verdad -siempre ellos, los que dirigen el cotarro- o quién miente -los que están contra ellos-; a la Patria, sustituyéndola por un poder global que se lleva por delante usos, tradiciones y costumbres; que deshumanizan al hombre, convirtiéndolo en una máquina al servicio del Estado…   

Resulta indignante llegar al conocimiento de actitudes como la de estos socialistas extremeños que prefieren que los españolitos muramos de hambre antes que, alguien que no sean ellos, que, por cierto, no lo hacen, nos den de comer.  

Independientemente de todo el daño que el PSOE ha causado a España a lo largo de su historia -Semana Trágica de Barcelona, huelgas salvajes de 1916-1917, golpe de Estado contra la República en 1934, guerra civil, etc., todo ello perfectamente contrastable-, a día de hoy sigue en la misma línea.

Una prueba de ello la tenemos en todo lo que estamos viendo a lo largo de estos meses en los que pretenden coartar nuestras libertades, deshumanizarnos, convertirnos en esclavos de una Estado totalitario, cosificarnos, lograr que su perversa ideología sea la forma uniforme de pensar, etc. Sin embargo, el problema viene de muy atrás.  

Poco a poco, se fue desarmando de valores a las gentes, empezando por la juventud que ha perdido todos sus referentes. Se han ido eliminando conceptos como Dios, Patria, familia, siendo todos ellos sustituidos por otros como el globalismo, el internacionalismo, la ideología de género, el cambio climático, el animalismo, etc.

La formación de la juventud, esa que tildan de ser la “más y mejor preparada de todos los tiempos” -una burda milonga como otra cualquiera-, es lamentable. Es cierto que a esto ha contribuido de forma notable la falta de formación de esa generación, padres de nuestros actuales jóvenes, que crecieron en las primeras épocas del socialismo, allá por los inicios de los 80. Esos que han inoculado a sus hijos conceptos tan degradados como el relativismo, con su tradicional “todo vale”; los que decían sentirse orgullosos de ser amigos de sus hijos, cuando esa no es la función de unos padres; los mismos que les inculcaron que las grandes metas en la vida son unas “vacas en la playita” o salir a pasar “un finde” fuera de casa, como si no existiese un mañana.  

Tampoco, pueden eludir su responsabilidad los formadores, muchos de los cuales proclamaban con orgullo que ellos eran más que profesores, con la sagrada misión de enseñar, coleguillas de sus alumnos.  

Y así, de esta guisa, hemos llegado a esta juventud actual, carente de valores, sin objetivos; una juventud derrotada sin tan siquiera haber empezado a vivir.

Es increíble llegar a pensar que las modas, los usos, las normas, las costumbres, las actitudes, las marquen esos que se titulan “influenciadores” -bueno, en inglés se dice de otra forma que, por cierto, a mi no me da la gana pronunciar- que, por medio de alguna de esas perversas redes sociales, dictan las normas de conducta a nuestros jóvenes.

Fruto de todo esto, el grave mal que nos aqueja, la ignorancia, la falta absoluta de criterio, la incultura manifiesta, nos podemos encontrar -anda recorriendo internet- a una de esas estultas que, entre risas, a la pregunta de “países cuyo nombre empieza por la letra A”, responde ¡Asturias! Y al final, riéndose nuevamente, señala ¡no, eso es un continente!

Pues de todo esto, de la ignorancia, del contumaz aborregamiento, de la simpleza, son culpables los dos grandes partidos que han gobernado España: PSOE y PP y más el PSOE pues ha gobernado durante más tiempo.

Mal vamos por estos derroteros ya que la gente sin formación, sin cultura, es fácilmente manejable que es lo que pretenden estos que nos mal gobiernan.