“La maquinaria y la banda social-comunista harán uso de sus cloacas, cuanto sea preciso, para que el Tribunal Supremo se acobarde y no impute al señorito Iglesias”.

Fui testigo de aquella insistencia del “marqués” de Galapagar sobre que “en política no se pide perdón, en política se dimite”. De igual forma, en una entrevista rácana y previamente pactada insistió en que, si llegaba al Gobierno de la nación “eliminaría el aforamiento porque en una democracia va contra la igualdad”. No mucho antes, y de forma vehemente, dijo que llegado al Gobierno “no volverá a haber reuniones en salas reservadas de restaurantes y cafeterías: la transparencia debe ser absoluta y sin resquicios”.

Como por la boca muere el pez, ahí tienen a Pablo Iglesias muriendo políticamente en una larga agonía que también se llevará a su “gata” Dina, incluso permitiendo órdenes de amenazar al juez y a su entorno más cercano. Ya no hay vuelta de hoja y el Tribunal Supremo acabará por acusarlo de una triple imputación penal. Hasta el propio García Castellón ha denunciado las amenazas de muerte recibidas, una prueba más de que el comunismo de extrema izquierda es podredumbre hasta las últimas consecuencias.

Si fuera honesto, la imputación debería suponer la caída política de Iglesias, sin más. Tantas veces ha repetido eso de dejar la política en cuanto a uno le imputen que ya nadie le hace caso y, además, se ha convertido en el hazmerreír del país. Su cinismo es de categoría, igual que el de Sánchez que apoya y aprueba esas amenazas a la Judicatura. Dado que el compromiso de esta pareja con el pueblo es simplemente de desprecio, ya verán cómo el inquilino de Moncloa despliega toda su mala fe para evitar cesarlo. La izquierda ‘culebrera’ cree estar por encima del bien y del mal, pero la crisis de Gobierno ya es un hecho. Esto sólo es el sainete.

El caso de Iglesias y “su” Dina tiene un morbo especial por su hipocresía tan propia del despreciable comunismo.  No deben consentir la ciudadanía ni los medios de comunicación que se siga presionando a los jueces: el socialismo y el comunismo los aplauden cuando fallan a su favor, pero los ‘apedrean’ y apuntan con el dedo cuando los acorralan. La maquinaria y la banda social-comunista harán uso de sus cloacas cuanto sea preciso para que el Tribunal Supremo se acobarde y desimpute al señorito Iglesias.

Toda esta tropa perversa está convencida de que con las presiones condicionarán a los magistrados. ¡Cuánta ignorancia atesoran  y qué poco han madurado democráticamente! Aún creen estar en alguna de las dictaduras donde se han formado, junto con los huidos de  la banda asesina, ETA. Quienes creemos en la Justicia sabemos que no es preciso convencer de nada a los magistrados; esos se mueven por pruebas y por evidencias.  Ya está bien de privilegios de la casta: al menos eso es lo que tanto criticaba hasta que consiguió entrar en las “cloacas del Estado” y ahora se siente amparado por  el aforamiento al tanta mierda echó cuando estaba alejado del poder.

En algún sitio he escuchado que el Tribunal Supremo va a necesitar de toda su valentía para imputar a Pablo Iglesias. ¿Nos hemos vuelto locos? No debe tener más valentía que la que dictan las evidencias probadas. Ahora está acorralado el “marqués”. También la Corte boliviana ha llamado a la puerta del Gobierno socialcomunista y tras ella llegará Ecuador, Colombia, Nicaragua y….algún día la Venezuela del narcodictador y asesino, Nicolás Maduro.

Veo difícil escapatoria esta vez para Iglesias: recuerden que a los problemas de la irregular financiación de Unidas Podemos, hay que añadir las ya demostradas acusaciones por falsa denuncia para alardear de las cloacas del Gobierno (las que hoy visita él) y meter en una ciénaga a Eduardo Inda Arriaga. Hablamos de delitos a los que hay que añadir la revelación de secretos y los demostrados daños informáticos en el teléfono de la tal Dina. Sin duda, José Manuel Calvente ha beneficiado a España más que todo el comunismo español con el “carnicero de Paracuellos” y la amiga del Padre Llanos al frente.

Cualquier presión política al Tribunal Supremo deberá cortarse de raíz, como deberán cortarse las amenazas de muerte al juez García Castellón y a su familia. No puede consentir la ciudadanía que con tantos delitos se vaya de rositas. Ahora tal vez cuente con el poder del Gobierno y el control del CNI, pero poco a poco se han quitado la venda los más ignorantes. Es inconcebible que este personaje pertenezca al CNI aunque, mirándolo bien, de Consejo de Inteligencia tiene muy poco. No es extraño oír decir eso de “¡tienes menos información fiable que el CNI español!”. De ello doy fe.

Tenemos la suerte de tener independencia judicial. Nunca matará el comunismo a Montesquieu. El desprestigio permanente a la Judicatura, procedente de golpistas, comunistas, extremistas, terroristas, independentistas, falsos nacionalistas y socialistas tiene que acabarse de una vez por todas. Es una de las patas del trípode democrático.

No tenemos una Justicia servil, rácana, narcoenvenenada y corrupta; precisamente, ahí está nuestra riqueza democrática. Nuestro desprestigio interior y exterior solo radica en el comunismo dentro del Gobierno, en la ineptitud del presidente por accidente y en la Fiscal “Lola” (Dolores Delgado), muy del estilo de la “gata Flora”.