En la agenda 2030 está definida sin ningún disimulo, entre otros terribles objetivos, la disolución sistemática de todo lo que fundamente un sentido social y antropológico de nación. Si las naciones las conforman individuos con valores unitarios que van pasando de generación en generación, estos globalistas pretenden acabar con los cimientos de la civilización y han puesto el foco de acción en Europa para disolver con sus maniobras de ingeniería social todo lo que comporte el sentido de civilización cristiana que aunque les duela está presente en su conformación social. Es la Europa de las catedrales y los monasterios, pero también de las fronteras y por esta puerta que la Unión Europea dejó en principio entornada y luego abierta de par en par se quiere acabar con todo el sentido de idiosincrasia de las naciones, de esencia nacional. Quieren sin ningún tipo de vergüenza llenarnos de inmigrantes y con ellos arrasarlo todo confrontando nuestras costumbres con las suyas. El único dique de contención por ahora es Hungría y Polonia y ya les están segando la hierba bajo sus pies. El Brexit británico es el resultado del sentido nacional que tienen los ingleses. Cuando entraron en la unión se negaron a abandonar su moneda porque sabían que perderla, como hicimos los demás, era matar una parte importante de su soberanía y no estaban dispuestos. Su marcha estaba cantada.

         El anuncio de importar a Europa cientos de miles de emigrantes anualmente para terminar con un mal llamado "invierno demográfico" es otro invento para acabar con las naciones y crear a través de un mestizaje sin control una Europa mezcla de África y Latinoamérica. La bofetada que le dio a nuestro Rey el analfabeto peruano del sombrero blanco más grande que él no es algo que nos pueda resultar anecdótico. La petición de perdón que solicita el presidente de Méjico a España por no sé qué atropellos genocidas en la conquista tampoco es casual. Por mucho que digan unos y otros, no nos quieren ni en pintura ni los moritos ni los sudamericanos. La leyenda negra de la conquista es una falsedad que ellos se creen porque así se la han inculcado desde sus gobiernos. No nos pueden ver ni los que cruzan el estrecho en pateras para pagarnos las pensiones, ni los que vienen aquí en avión para colonizarnos.

En cierta ocasión una latina me dijo con toda la tranquilidad del mundo: ustedes fueron a nuestros países a robarnos todas nuestras riquezas y nosotros venimos a quedarnos con todo. Nuestra arma es parir muchos niños para que en unas pocas generaciones, de españoles no quede nada

Nos estamos dejando colonizar para cumplir con los planes de unos magnates millonarios que están ganando la batalla empleando ejércitos de desesperados y de rencorosos. Oriana Fallaci ya advirtió todo esto en su magnífico libro La rabia y el orgullo en el 2001. Están acabando con todo lo que conforma nuestro espíritu de civilización y aquí en España el futuro se mueve entre mezquitas y bachatas.