Resulta que como me cae muy bien Rosa Díez, a la que ni que decir que no conozco en persona, cada vez que leo al incombustible Enrique de Diego llamar chulo puta a Pedro Sánchez Castejón, actual presidente de nuestro Gobierno y jefazo hoy por hoy del PSOE, me asaltan sentimientos contrapuestos.

Ergo, por una parte me merece el máximo respeto Rosa Díez, a la sazón exmilitante del PSOE y fundadora de Unión, Progreso y Democracia (UPyD). No comparto la mirada laicista con que defiende medidas como el aborto, por ejemplo, entre otras varias miradas más, pero sí que estoy con ella en muchas de sus luchas actuales, en su crítica sin fisuras a un PSOE que es un desastre de partido y de desgobierno en manos de incompetentes y corruptos como el citado Pedro Sánchez, como José Luis Ábalos, como Iceta, como Adriana Lastra, como Augusto Hidalgo (actual alcalde sociata del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria)... En fin, una lista que sería innúmera compuesta por sacamantecas o vividores descarados de la politiquería, ejemplos máximamente decadentes de oportunismo, desvergüenza y antimilitancia.

De manera que no me duele lo más mínimo el que alguien como Enrique de Diego se refiera a Pedro Sánchez Castejón como "chulo puta", por más que sí me disgustaría el meter a todos los militantes que en el PSOE han sido en el mismo saco en que irían los indignísimos sociatas antementados. Verbigracia: a la ya citada Rosa Díez, y a otros tantos cuyos nombres y peripecias vitales solo Dios conoce. Porque sí que hubo una época, la de las luchas sociales, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en que los socialistas solían ser militantes, que hasta pagaban por serlo, y desde luego no cobraban por su militancia en pro de la justicia social y la clase trabajadora.

Aclarado lo anterior, un prenda que sí me parece corrupto hasta las cejas es José Luis Ábalos, gerifalte de la PSOE. Siniestro esbirro a las órdenes de Pedro Falconetti Sánchez y mentiroso compulsivo, tipo que no ha dado un palo al agua en su vida, perpetuo chupóptero de la teta politiquera, yo que nunca he sido militante del franquismo sino más bien de organizaciones de izquierda a la izquierda del PSOE, ¿por qué tendría que preferir a un tipo como este Ábalos al tiempo que habría de negar el pan y la sal, sus grandes logros sociales, su amor patriótico a España desde su sincero catolicismo, a un estadista de la categoría de Francisco Franco? 

Con sus pintas de picador o rejoneador, o hasta de banderillero, y desde luego de tabernero en la Castilla profunda de asados, lechones y comidas de caldero con mucho cochino y picante, este José Luis Ábalos es de esa clase de políticos de tres al cuarto a los que solo interesa el ejercicio de la política en pro de la pulsión de su bolsillo y su bragueta. Antiespañol, antipatriota, antiidentitario, laicista, progre, oportunista, mentiroso más que los narcisistas, taimado y corrupto, para mí, sin ningún género de dudas, un sistema político que permite que estos sinvergüenzas ocupen cargos públicos en política (y muy elevados y muy bien remunerados cargos además) es un sistema que es claramente una mierda de sistema, una cada de la vaca. Una engañifa, una estafa. 

Lo siento por los Bruno Alonso, Besteiro, Nicolases Redondos, Almunias, Rosas Díez,  Corcueras y tantos otros y otras que han pasado por el PSOE con notabilísimas dosis de honradez frente a la desvergüenza de los desgraciados sociatas actuales, pero es que la situación actual que estamos viviendo en España ya no se aguanta. Habría que sacar a estos indeseables del Gobierno ya de una vez por todas, ya fuera con agua hirviendo, mandarlos a ser posible al paro (a algunos a prisión), y comenzar la ardua tarea de reconstruir este país nuestro que cada día que pasa es más Expaña que España.