Ya todo el mundo sabe quién fue el culpable de la situación en Ucrania: la sinagoga de satanás mediante gentuza como Kissinger y Soros, con sus organizaciones como “brazo armado”.

Kissinger -siguiendo la doctrina Brzezinski​- propuso impedir el surgimiento de una coalición Unión Europea-Rusia que integraría el espacio euroasiático arrinconando a Estados Unidos. Para evitarlo Estados Unidos debería llevar tres acciones: encadenar Europa, convirtiéndola una confederación feudataria, es decir, “reseteada”, eternamente subyugada a sus intereses; trabando alianza económica con China, impidiendo una alianza ruso-china; y desintegrando Rusia, que quedaría en permanente crisis económica y militar. La desintegración de Rusia debería ir precedida de la extensión de la Unión Europea y la OTAN hasta las fronteras rusas y la creación de estados satélites lacayos de Estados Unidos (especialmente en dos regiones: Ucrania y el Cáucaso). Esta idea fue recogida por la Rand Coorporation en su informe de 24 de abril de 2019, Overextending and Unbalancing Russia, elevado al Congreso de los Estados Unidos en 5 de ‎septiembre de 2019.

El “director de orquesta” elegido para llevar acabo este dictamen fue Soros, con su red de fundaciones y organizaciones (Open Society, la Fundación Nacional para la Democracia, Freedom House, Fundación del Renacimiento Internacional). Soros hizo lo único que sabe hacer, que es instigar, agitar, provocar, dividir. Así se realizó el golpe de estado de 2014    con la activa participación de la administración norteamericana (Nuland y Pyatt). Ucrania quedó convertida en el patio de recreo de esta gentuza para hacer grandes negocios, especialmente a cuenta de la energía (como los Biden) y organización de biolabs y ensayos biológicos sobre la población ucraniana (ya con Obama).

Toda esta caterva de masonazos comunistas (ahora se dice “globalistas”) utilizaron a la OTAN como brazo armado protector de sus iniquidades, hasta que a Putin se le hincharon las narices y dijo “basta”, “hasta aquí”. A estos satánicos globalistas no les entró en la mente la posibilidad de salir derrotados, como en Siria. Eso nunca, porque ellos son superiores al resto de los mortales. Pero, ahora, nuevamente ven la derrota sobrevolando sus cabezas y las ratas comienzan a intentar “salvar los muebles”. La situación les ha dividido y se están tirando los trastos a vista de todos, utilizando el Foro Económico Mundial de su amiguete y maligno Schwab.

Por una parte, ha salido Kissinger instando a parar la guerra. Ha llegado el momento de la paz: salvar lo que se pueda antes de la derrota total. Una semana antes de la apertura del FEM, el NYT calentaba motores editorializando sobre esta cuestión. Le siguieron el resto de los grandes medios de comunicación. A una semana de la inauguración del FEM, ya era evidente el cambio de discurso de medios de comunicación y políticos occidentales sobre Ucrania. El aviso de Kissinger es claro y directo:

Esto es, que hay que reconocer la realidad. Que hay que aceptar que Rusia debe quedarse con buena parte del este de Ucrania. Y que hay que reordenar el oeste construyendo un nuevo estado ucraniano lacayo de Estados Unidos. Si ahora no se consiente en esto a poco será tarde: el oeste de Ucrania puede desaparecer en una guerra civil entre nacionalistas y partidarios de la unión con Polonia. En este caso la OTAN (Estados Unidos) tendría que intervenir en el oeste para poner orden, quedando atrapada en un avispero como en los Balcanes. Pero aún puede pasar algo peor: la acción militar de Polonia obligando a la OTAN a intervenir en su auxilio, lo cual llevaría a la tercera guerra mundial.

A Kissinger le ha respondido Soros, instando a continuar la guerra hasta “el final” (el final de los ucranianos y una nueva fortuna para él, claro) aunque esto lleve a una tercera guerra mundial. Si entre tanto Putin cortar los suministros de gas a la Unión Europea, los europeos deberan asumirlo: “no tendrás nada y serás feliz”, dicen los del FEM-Schwab. Claro está que los Soros, Schwab y sus catervas de cuatreros nunca pasarán penurias y serán aún más ricos y más felices destruyendo Europa y viendo sufrir a millones de personas. Desde luego, Soros no pasó penurias mientras sus “hermanos” judíos eran asesinados por las SS mientras él ayudaba a la confiscación de las propiedades de esos pobres desdichados.

Y todavía hay quien apoya a toda esta gentuza (de comunistas-masones, satánicos) y sus causas destructoras (de Europa a Afganistán e Irak, de Hispanoamérica a Siria y Ucrania). Gentuza que controla los estados occidentales con sus organizaciones globalistas (OTAN, organizaciones ONU, BM, FMI…), y que utilizan a esas organizaciones como brazo destructor de Occidente. Gentuza que ha eliminado de facto la democracia liberal occidental manipulando electrónicamente elecciones, y han fulminado derechos y libertades fundamentales como les ha dado la gana. Que organizan guerras y financian biolabs por medio mundo (Ucrania, por ejemplo). Y que montan plandemias y hunden las economías occidentales y desatan crisis alimentarias. Son gentuza que tiene al criminal régimen de China como modelo político, económico y social. Y resulta que el único que les ha plantado cara es Putin, y está derrotándolos. Putin no es un santo y tiene su propio modelo globalista (con amigos como China, jugando a dos barajas) pero, de momento, es el único que está parando las patas a estas alimañas. Por eso es necesario su triunfo y la derrota de todos ellos. Ya saben que el enemigo de mis enemigos no es mi amigo pero, de momento, es mi aliado y después ya veremos. Esto mismo es lo que hizo Estados Unidos aliándose con el criminal Stalin contra Alemania. Pues eso.