Un sueldo mensual  de tres millones ochocientos cinco mil ochocientas noventa y cinco “de las antiguas pesetas” (o sea,  ·cuarenta y seis millones” largos al año) ¡no es moco de pavo!  Como dice un viejo amigo: “¡hay semanas que yo no las gano!”.

Y,  esa menudencia, es la recompensa por dedicar su  esfuerzo  de hembra,  a defender los derechos de las pobrecitas féminas,  ¡esclavas de esos seres repugnates y asquerosos llamados “varones” que,  además,  son todos asesinos y violadores, sin  posible excepción!

La información nos la facilita el BOE del miércoles 20 de ocrtubre de 2021, por lo tanto,  es absolutamente cierta. Les adjunto fotocopia probatoria.

Pero…¡No pasa nada!

Y con razón,  puesto  que “el dinero de nuestros impuestos --ya deberíamos saberlo-- tiene “un uso prioritario”:

De entrada,  pagar prostíbulos, cocaína, y otros “defectos menores”,  de los ínclitos Gobernantes marxistas, separatistas y conspiradores profesionales  --masones y demás canalla “secreta”—que “las urnas” nos ha proporcionado. (Si alguno dudaba de la gran  visión de José Antonio cuando señalaba el uso que deberían tener esos “símbolos de la Democracia”, cuarenta años lo han demostrado  de forma insuperable: ¡fue un genio de la precisión en política!)

Después de ese “uso prioritario”, nuestra contribución al bien común, tiene un segundo destino:

Dar oportunidad a unos señores -- mayormente, señoras –-  que, en su vida, jamás han tenido la menor responsabilidad empresarial, por lo cual, -- gracias a esa  patente e inmejorable preparación “técnica”-- , dan por sentado que,  el dinero,  es fruto de los alcornoques de nuestras dehesas,  sin límite en el tiempo ni en el espacio; consecuentemente,  pueden divertirse  arrojándolo  como cuando los padrinos tiraban los confetis en los antiguos bautizos. Y,  estas niñas preciosas y maravillosas que nos gobiernan,  lo pasan de cine,  sintiéndose hijas de un jeque árabe,  soltándo millones a diestra y siniestra.

Perdonen la sorna,  pero no encuentro otra manera de hablar del tema. Me he cansado de explicar la falta de valor de todos nuestros políticos para denunciar al verdadero AMO de España, son conseguir la más mínima reacción.

Amigos lectores: ¡Desde que enterramos al Caudillo y cambiamos en veinticuatro horas de “chip”, --al asumir el mando el “Sucesor”, y traicionarlo desde ese mismo momento --, ¡todo ha sido mentira!  Los políticos profesionales se han dedicado a engañar y embaucar al pueblo ingenuo.

He de reconocer, desgraciadamente, que la “seguridad” y “confianza” que inspiro   a a los españoles, el Gobierno nacido del Régimen Victorioso el 1º de abril de 1939 –y Franco concretamente--  durante  treinta y seis años, facilitó a los embusteros y traidores el camino, pues el pueblo no se enteró del cambio, y siguió creyéndose  seguro y en manos de hombres honrados. Lo triste es que, bien manejada esa realidad, por los expertos mundiales en los usos de la Democracia, lograron convertir a nuestros compatriotas en borregos de un inmenso rebaño de borregos, que no reacciona ni ante su ruina total, ni ante las cadenas de la esclavitud cuyo ruido estridente tampoco captan.

¿Cómo se explican ustedes –porque yo no tengo nada que explicarme;  hace años que anuncié lo que se nos venía encima—todos los “infinitos disparates que vemos cada día en España? Si  ocurriesen en cualquier otro país, se reprocharían tener inteligencia de “subnormales”.

Hacer una lista de esas “anormalidades”  vividas en estos treinta y seis años darían para escribir una nueva ESPASA. Las hay del tamaño del Himalaya… que ve hasta un ciego de nacimiento.

Por ejemplo: Que en España no se estudie el español en las escuelas de una parte importante de nuestra Patria…

Otro; lo “cretino” --y que daría para una comedia kafkiana, también de super-risa—que resulta ver, en una televisión española la entrevista a un hispanoamericano. Se la hacen en un idioma conocido del entrevistador e ignorado por  el entrevistado,  y se produce una situación estúpida en grado insuperable:

El entrevistado le pregunta en “chino” al hispano –que,  lógicamente, habla un español perfecto, lo mismo que el entrevistador que utiliza el “chino”; una señorita --con todos los aparatos que supone ese trabajo--, le traduce al hispano lo que le han preguntado en “chino”… la respuesta del entrevistado la traductora “lo vierte al chino” -- para que lo entienda el entrevistador que continúa preguntando en chino--… Y continúa de ese modo repitiéndose la operación…

Por supuesto,  --si el entrevistador no fuera un cretino--, cómo tanto él,  como el entrevistado, tienen un idioma común -- llamado español--, el proceso sencillo y barato hubiera sido el que se estila en cualquiera nación,  donde no haya un   seis o siete por ciento de cretinos,  a quienes la famosas “urnas” les han dado el poder de desprestigiar la inteligencia de los españoles…

Supongo que estas dos muestras de la idiotez, imperante en España como producto de la llamada “Democracia”,  son suficientes para que nadie dude de mis conclusiones anteriores.

Y, ahora, una vez más, otra pregunta: ¿Dónde están los que tienen poder para acabar con esta situación de “pueblo cretino” – bien merecido por haberlo aguantado treinta y seis años? ¿Qué pinta la Corona que, si existe, lo debe a uno de los pocos monárquicos que había en España en 1939, y, quiso devolver el Trono a los borbones? ¿Qué pintan los Generales, con mando  en plaza, que ignoran las obligaciones impuestas por la Constitución y consienten,  a unos retrasados cabezas huecas --mayoritariamente  femeninos-- seguir con las riendas del Gobierno en sus manos ineptas? ¿Qué les pasa al Pueblo y a los responsables de informarles y educar la opinión, e ignorante de ser objeto de la burla más sangrienta?

No creo que deba esforzarme más para convencerles de que nuestra Patria --si ya no está muerta--, está en coma profundo. Seguramente, dejaré este mundo  sin haber conseguido abrí los ojos de mis compatriotas.

Gracias Dios, sigo esperando que nuestros mártires y la Cruz de Cuelga muros muevan al verdadero Amo y Señor de la Creación,  a compadecerse de la España que fue su pueblo.