Ya son seis decenios, longa data, pero el mundo satánicamente idéntico. Justification for US Military Intervention in Cuba, exactitud. Vulgo Operación Northwood (imbricada en la Operación Mangosta. "Posibles Acciones para Provocar, Hostigar o Perturbar Cuba", escrito por el General de Brigada William H. Craig). Sofisticado plan para aparentar ataques terroristas castristas y, de esa manera, legitimar una intervención militar en Cuba ( 11-S: arrasar Oriente Medio y más allá).

(Casi) Nada es lo que parece

11-S, autoatentado, vil montaje, asesinar a tu propia población para rediseñar “geopolíticamente” el planeta. Tal PLANDEMIA, reseteando que es gerundio. Gobiernos - y grupos anexos de poder - asesinos, valga la palmaria redundancia.

Monumentales escenificaciones, pútridas pseudorrealidades, psicopáticas y virtuales herramientas para hacer frente a fingidas amenazas, creando paranoicos pánicos sociales, sometiendo en el ínterin y ferozmente a poblaciones enteras para “justificar” sus “soluciones” ( hoy, timovacunas). Fingidos enemigos ya sean castristas, yihadistas, víricos (orgánicos y digitales), climáticos, alienígenas. Todo un puto truño. Pero atrozmente conspirador y criminal. Hogaño, genocida.

Operación Northwood

Grosso modo se trató de un sofisticado plan elaborado por el gobierno estadounidense para representar distintos ataques terroristas en su país. La finalidad única era justificar una intervención militar en Cuba. Este documento fechado el 13 de marzo de 1962, previamente clasificado como altísimo secreto, fue hecho público el 18 de noviembre de 1997 por la John F. Kennedy Assassination Records Review Board, una agencia federal de Usa que supervisa la publicación de documentos gubernamentales relacionados con la conspiración que asesinó a JFK. Intitulado  Justification for US Military Intervention in Cuba. En él se describían plurales acciones criminales. La principal, la simulación de ataques terroristas cubanos contra  Yanquilandia.

Operación Northwood, manual de falsas banderas, pues. Varias fases. Lanzar rumores sobre Cuba desde radios clandestinas. Arrasar cosechas arrojando dispositivos incendiarios en Haití, República Dominicana u otros lugares. Y, joya de la corona, falsos atentados terroristas. Por ejemplo, una de las acciones que se contemplaron en la Operación Northwood posee inquietantes concomitancias con lo que sucedió el once de septiembre de hace veinte años.

Planificando banderas falsas estrellando aviones

La CIA disfrazaría uno de sus aviones como si perteneciese a una aerolínea comercial. Con posterioridad despegaría de un aeropuerto local un avión idéntico repleto de pasajeros ("estudiantes universitarios en viaje de vacaciones"), con seudónimos cuidadosa y minuciosamente elegidos. Ya en el aire, ambas aeronaves intercambiarían papeles: el avión tripulado continuaría hasta aterrizar secretamente, mientras que el de la CIA  continuaría la ruta comercial pero ya sin tripulante alguno. Finalmente, el avión sería derribado en el aire y se invocaría el fallecimiento de más de cien personas, como parte de un ataque terrorista organizado desde Cuba.

Entre el resto de los atentados simulados se encontraba un ataque a la base militar ubicada en la Bahía de Guantánamo, durante el cual Estados Unidos incluso hundiría uno de sus navíos y fingiría el funeral de varios de sus soldados. También se tenía previsto “mutar” un avión estadounidense como si fuese un avión ruso de combate que atacaría una base situada en la costa este. Y, desde luego, provocar el hundimiento de un bote con cubanos que estuviesen intentando huir desde la isla hacia la costa de Florida, para culpar a Castro (“podríamos hundir una barcaza de cubanos en ruta a Florida, real o simulada”). O atacar directamente a exiliados de la tiranía castrista (“podríamos fomentar atentados contra refugiados cubanos incluso hasta el extremo de herirlos en ocasiones que fueran a ser ampliamente publicitadas”). Único objetivo, culpar a Castro.

La razón para este elaborad y asesina performance, repitamos, era solo una: obtener apoyo político y civil para una eventual intervención militar en Cuba. La Operación Northwood de algún modo recuerda añejos tiempos, a otras falsas banderas. Por ejemplo, el gobierno americano hundió su propio barco, el Maine, edificando perfecto pretexto para entrar en guerra con nuestra patria(durante la breve guerra que ambos países sostuvieron en 1898).

Y qué decir del ataque japonés a la hawaiana base naval de Pearl Harbor (que justificaría, aparte de la entrada yanqui en la II G.M., el posterior y genocida lanzamiento de bombas nucleares contra Hiroshima y Nagasaki) y el cual, si bien no fue auto-orquestado, se ha comprobado suficientemente que los propios mandos de la soldadesca yanqui sabían que dicha agresión iba a suceder y prefirieron no tomar ninguna medida defensiva al respecto para evitarlo. Todo tan liberal: laissez faire, laissez passer

Hasta un reloj parado acierta dos veces al día

Lo dicho, cualquier semejanza entre lo que se planeaba con la Operación Northwood (sin olvidar la Operación Bingo, Operación Dirty Trick y el Proyecto Mercury) y lo que sucedió el 11 de septiembre de 2001, pura coincidencia. ¿Conspiranoia? Juas. En fin.

https://nsarchive2.gwu.edu/news/20010430/doc1.pdf