El término Europa, referido a un ámbito especial de cultura, se encuentra en algunos escritores de los S. VIII y IX, como Beda, llamado el Venerable (anónimo redactor de la Continuatio Hispana de San Isidoro) y Eghinardo, cronista de Carlomagno. No transcurrió mucho tiempo sin que fuera sustituido por otro término o concepto sociopolítico, Christianitas (Cristiandad) presentado  bajo una doble dimensión:
- Comunidad formada por fieles bautizados obedientes a Roma (Universitas Christiana).
- Comunidad atenta a la búsqueda de un bien común (Respublica Christiana).
A partir del S. XV, por iniciativa del Papa Eneas Silvio Piccolomi (Pío II) se restaurará el nombre original de Cristiandad para hacer referencia a Europa, ya que existían otras cristiandades fuera de Europa, como en Armenia, Georgia, Egipto, Siria o Palestina, otras entre Europa y Asia, como Rusia, y en Asia como Japón o Filipinas.
El cristianismo constituyó lo que ahora llamamos Europa u Occidente, comunidad con esos rasgos esenciales que la hacen superior, hasta el punto de ''obligar e incitar'' a europeizarse a las naciones y pueblos vecinos y muchos otros bajo su influencia. 
Esta constante sufrió un cambio radical con la llamada Globalización o proyecto de construcción del llamado nuevo Orden Mundial de raíces anglo-talmúdicas y anticristianas, en el que se sustituye a Jesucristo y al Magisterio de la Iglesia, como Piedra de la Edificación, por la llamada ''Piedra Cúbica'' del gnosticismo masónico de raíces prehelénicas y cabalísticas.
Como conclusión, volviendo atrás en el tiempo, recordemos que durante trescientos años aproximadamente el cristianismo sufre duros embates del paganismo de raíces prehelénicas (sin apariencias o con ornamentos egipcios) y del gnosticismo talmúdico-cabalístico bajo apariencia de perfidia cristiana protestante o de otras formas ''socioculturales'' llamadas masonería:
Antropocentrismo heleno.
Noción romana del Derecho.
Teísmo oriental espiritualista.
El agotamiento de la sociedad romana llevó al Imperio a la ruina, siendo conservadas aquellas provincias romanas que mantuvieron sus fundamentos romanos: Fe Católica y Derecho Romano, como fue el caso de Hispania. 
Este es el único bastión o baluarte frente al Globalismo o NOM.