Yuval Noah Harari, escritor israelí. Mediocre, muy mediocre, les aclaro. Pero diseñadamente "profético". A través de su ineludible trilogía, abrumador e inmerecido éxito editorial. Sapiens, sui generis recorrido por nuestro pasado. Homo Deus, una turbulenta mirada a nuestro futuro. Y cierre, 21 lecciones para el siglo XXI, peculiar, peculiarísima exploración de nuestro presente. Desdivinizados, valga la expresión.

Multiplica por millones la Stasi

Foro Económico Mundial, uno de los machos alfa de la calandraca pangolinera. Enero, 2020, Yuval Noah Harari, al inicio de la PLANDEMIA, fechas tan oportunas. Yuval, la mascota dizque letrada de la satánica élite. Literal, pura programación predictiva. “Si sabes suficiente de biología y tienes suficiente poder computacional y datos, puedes hackear mi cuerpo, mi cerebro y mi vida. Puedes conocer mi personalidad, mis ideas políticas, mis preferencias sexuales. Y puedes hacer eso no sólo a mí, sino a todo el mundo. Puedes manipular nuestros sentimientos y pensamientos, y tomar decisiones por nosotros.

Prosigue. "En el pasado muchos tiranos y gobiernos quisieron hacerlo, pero nadie entendió la biología lo suficiente, y nadie tenía suficiente poder computacional y datos. Para hackear a millones de personas, ni la Gestapo ni el KGB pudieron, pero pronto algunas corporaciones y gobiernos serán capaces de hackear a todas las personas. En ese sentido, los humanos nos acostumbraremos a la idea de que ya no somos almas misteriosas. Ahora somos animales hackeables”.

Bienvenido al desierto de lo real, de lo atroz real

Este es el futuro que nos han preparado.  Ya es presente.  He ahí las timovacunas covid con abundantes, abundantísimas dosis del Raticida, chutadas hasta el día del juicio final, para inyectar masivamente óxido de grafeno al cuerpo con la   inequívoca posibilidad de emitir y recibir información para modelar y modular, además de destruir, neurológicamente, todo el cerebro humano. Timovacunas covid, pues, creadas específicamente para el control mental a distancia

…Todo ello mientras hozas en el siniestro metaverso de Zuckerberg. Te vuelvo a recordar que Matrix, otra trilogía, jamás fue una película de ficción, sino predictivo y, por momentos, excelso documental. Y en tal realidad virtual recibirás tu paguita limosnera, tan Ready Player One. Tan magistral por otra parte, lo postrero del habitualmente ubérrimo genio de Spielberg. El Matrix del director de la inolvidable E.T. En fin.