Hoy no voy a hablar de los problemas de nuestra nación española sino de los problemas de nuestra civilización occidental y más concretamente de Europa.  En Aqua Sextae Mario y Sila dieron cuenta de unos 250.000 cimbrios y teutones que pretendían invadir el territorio romano y asolarlo. Unos siglos más tarde, cuatro concretamente, los visigodos, acogidos dentro del imperio como aliados, saqueaban Roma con su retahíla de violaciones y atrocidades.
 
Ante la situación actual que se presenta ante el Islam, que avanza imparable por Asia y por África, puede ofrecerles Europa una resistencia eficaz? Puede seguir acogiendo mahometanos en su territorio? Puede seguir con esta debilidad y atonía?
 
Señores, el actual sistema democrático nos está vendiendo al enemigo aún antes de haber comenzado la batalla. Todo son victorias del Islam culminando en esta vergonzosa conquista de Afganistán, tierra donde Alejandro Magno tomó esposa. No es necesaria la aparición de un líder en Europa que movilice conciencias y que se decida de una vez a plantar cara a la expansión islámica?
 
No sería deseable que alguien como Viktor Orbán asumiera la presidencia de la Unión Europea y nos embarcará a todos en una nueva cruzada antes de que sea demasiado tarde, antes de que nuestras ciudades se vean sometidas a la violación y al pillaje?
 
Nuestra civilización desde el fin de la II guerra mundial no cesa de perder terreno. Todo son derrotas ante el comunismo y ante el yihadismo. Pronto empezará el cerco a nuestros territorios empezando por Al Andalus. Rusia, que podría ser un valiosísimo aliado, está empezando a apostar por los caballos ganadores de China y el Islam.  Por que no un nuevo fuhrer o César que como una cuña invada los países islámicos del Norte de Africa y cual nuevo Alejandro impulse los valores de nuestra antaño gloriosa civilización por estos territorios para beneficio de todos y en especial de las mujeres obligadas a taparse el pelo y el rostro?
 
Aún estamos a tiempo. Los partidos identitarios ganan terreno en Europa cada día y no me cabe duda de que de ahí saldrá ese conductor de hombres que necesitamos. Mientras, hemos dejado que España se convierta poco a poco en un territorio de pruebas para el comunismo.
 
Por ello debemos los españoles que creemos en España y en Cristo alzar de nuevo la cruz y poner fin al lamentable estado de cosas en que nos encontramos en nuestro país. Seríamos los líderes de una revolución europea que arrojase al Daesh, a Al Quaida, a los talibanes y a toda esa mierda más allá de los desiertos. Estoy convencido de que a pesar del marasmo actual, el Señor nos tiene reservada esa gloriosa misión. Por nuestra situación geográfica y por nuestra fé.
 
La vergonzosa retirada de las tropas occidentales de Afganistán debe de ser el punto final de las humillaciones sufridas ante el comunismo y ante el Islám. Hay que reaccionar ya. En Europa están reaccionando, pronto Le Pen ganará en Francia, y debemos reaccionar en España también poniendo punto final a los gobiernos del latrocinio y de la cobardía.
 
Urge un líder europeo capaz, y un rearme en nuestros valores cristianos. Pues solo llevados por la fé podremos sacar adelante la gran aventura que se presenta ante nuestros ojos. Por ello una nueva cristianización de Europa es necesaria que arroje el relativismo y el nihilismo al baúl de los recuerdos.
 
En el calor de Agosto y en la placidez de sus vacaciones les pido que reflexionen sobre todo esto que les estoy diciendo. El brillo de los EEUU se va apagando con mayor rapidez de lo que nos esperábamos. Le toca a Europa recoger la antorcha de la civilización y estenderla por todos los rincones a donde seamos capaces de llegar. La obra de un nuevo imperio de los mil años se presenta ante nosotros, porque la mejor defensa es un buen ataque.
 
El mundo que conocemos y que nos han legado nuestros padres esta en peligro. Pongámonos en marcha por los caminos de la salvación y de la grandeza.  La decadencia producida por la pax americana debe ser dejada atrás por modelos vigorosos y revitalizantes. Basta ya del imperio de las minorías. Volvamos a nuestras tradiciones y expandámonos por el mundo llevando hasta donde sea posible nuestros ideales y nuestro modo de vida que hace mejor al ser humano.
 
Ante los tiempos duros que se nos presentan dejemos las dudas aparcadas y convenzamonos de nuestras verdades y creencias. Cristo hizo posible un mundo más amable para el hombre. Llevemos ese mensaje a todos los humanos llevados en las alas del ideal y de la fé.
 
Ojalá que los nuevos cruzados dirigidos por un nuevo Carlomagno pongan en orden un mundo que amenaza con resquebrajarse y traernos siglos de oscuridad y sumisión. Es tan poderoso el legado que tenemos sobre nuestros hombros que seguro que tomaremos conciencia de esta sagrada misión a la que somos llamados y a la que como falangista responderé con ánimo alegre.