La perspectiva de género es la herramienta metodológica utilizada a nivel mundial por el progresismo totalitario que, en teoría, sirve para identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión, tanto de las mujeres como de los colectivos que conforman lo que se viene llamando el mundo del género. En base a ella se pueden corregir las causas que los originan y así conseguir un sociedad mejor, más justa, igualitaria…

No se crean nada. En realidad, es un término al cual se le concede el beneplácito de ser la solución a todos los males de cualquier sociedad, pero sólo son palabras. Es el galimatías con el cual engañan a nivel mundial haciendo creer que todos los males están relacionados con el género y que, utilizando su punto de vista, todo se solucionará. Si la gente se lo cree es porque, el fondo, cree en las soluciones mágicas. Si no fuera así, ¿ustedes creen que se venderían crecepelos?

La perspectiva de género aplicada al urbanismo permite reorientar la manera en que se planifican, se diseñan, se financian, se desarrollan, se administran y gestionan las ciudades y los asentamientos humanos para poder vivir en barrios inclusivos que tengan en cuenta la diversidad real que caracteriza a los espacios urbanos. La pregunta es: ¿y hasta ahora cómo hemos podido vivir sin esta perspectiva?

Aplicada a las matemáticas, si hacemos caso a los pedagogos al servicio del Ministerio de Educación del Gobierno de España, la perspectiva de género es fundamental para garantizar la inclusión educativa y la prevención de las dificultades en el aprendizaje y las actitudes negativas hacia las matemáticas y que los alumnos, alumnas y alumnes, “disfruten” en el aprendizaje de las matemáticas. A partir de ahora, gracias a esta perspectiva, sí que se lo van a pasar en grande en las aulas.

La Dirección General de Tráfico no ha dejado pasar la oportunidad de analizar la seguridad vial también desde la perspectiva de género. Dicen que es la única forma de garantizar la movilidad segura y sostenible. Lleven cuidado si han sonreído. Están a un tris de ser tachados de negacionistas si no creen que la perspectiva de género aplicada a la seguridad vial supone una apuesta “valiente y arriesgada, pero necesaria para desplazarnos lejos del confort del concepto, y aprender a expresarnos y definir donde los “límites” y “los alcances” del conocimiento toman el protagonismo”. Si por el contrario, están de acuerdo con la DGT, no continúen leyendo este artículo y hagánselo ver.

Como no podía ser menos, la perspectiva de género también es esencial para abordar las crisis de cambio climático y la Paz a nivel mundial. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Departamento de Asuntos Políticos y Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas (DAPCP), aunando esfuerzos, han emitido un informe llamado “Género, clima y seguridad: mantener una paz inclusiva en la primera línea del cambio climático”, en el que, como no podía ser de otra forma, se revelan los estrechos vínculos entre género, clima y seguridad, y muestra cómo la perspectiva de género puede desempeñar un papel super mega hiper importantísimo en la prevención de conflictos y en la construcción de la paz, por supuesto de una forma sostenible e inclusiva. ¡Y en tu trasero un futbolín!

Como les había dicho, la perspectiva de género sirve para solucionar todos los problemas: el urbanismo, las matemáticas, la paz mundial, le ecología, el calentamiento global, las guerras, … Sorprendente, ¿verdad?

En el mundo de los medios de comunicación hay numerosos periodistas, periodistos y periodistes que braman porque, según ellas, ellos y elles, no se aplica la perspectiva de género a las noticias tan exhaustivamente como a elles, ellas y ellos les gustaría.

Estos días hemos sabido del avance de las fuerzas talibanas en Afganistán y cómo van tomando inexorablemente una ciudad tras otra, camino de la capital. Todavía no he leído, visto o escuchado a ninguno de los anteriores tratar la noticia desde una perspectiva de género. Será porque, como en los territorios que han recuperado los talibanes no existe discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres ni de los colectivos que conforman lo que se viene llamando el mundo del género, no habrán considerado necesario aplicarla.

¡Hipócritas!