El mismo día del chapucero decretazo energético, se aprueba la compra de miles de vehículos nuevos para esta pandilla basura que desgobierna. Así todo. La ramera babilónica del Apocalipsis saldría más barata a los españoles en comparación con el burdel monclovita en que ha convertido el doctor cum fraude al desgobierno criminal de España. Con datos fehacientes, de la Intervención General de la Administración del Estado, se ha desvelado el coste del gobierno sanchista cifrado en 172.000 millones de euros durante el pasado año 2021. El de este año por finalizar, envalentonados los estafadores social comunistas, será aun mayor. 

 
Presidencia de Gobierno, Moncloa, Ministerio de la Presidencia, veintidós ministerios y ochocientos asesores; presupuestos y gastos de cada ministerio, en definitiva la estructura de gobierno, no del Estado, todo ese informe conglomerado de prevaricación institucional cuesta casi quinientos millones por día. Esa ingente cantidad de despilfarro monstruoso se desglosa en una dilapidación diaria de 470 millones de euros, ergo cada hora 19,5 millones tirados a la basura gregaria del trepa de saunas de vacaciones,  impertérritas, en La Mareta, mientras millones de familias postergan sine die las suyas. Vacaciones pagadas de canallas que se frotan las manos a la espera de seguir malgastando a partir de septiembre, seguros de percibir sin límites de ese saco de provisión insondable en que ha convertido el sanchismo a los recursos, arbitrarios, del Estado.
 
  La miríada de chiringuitos sectarios, el enchufismo de cientos de asesores por departamentos montados ad hoc; los lujos innecesarios de podemitas, otrora muertos de hambre sin oficio ni beneficio; los indecentes gastos de veintidós ministerios comandados por inútiles sin honra, las prebendas multimillonarias que sostienen en el poder a un sátrapa sin dignidad, futurible reo de la Justicia; la prostitución de los medios de comunicacion, furcias nada baratas prestas a enrarecer la información y ocultar, manipular la realidad;  las subvenciones estrafalarias y la compra de votos mediante paguitas y sopa boba  conforman la ruina gubernamental que repercute sobre cada ciudadano que observa, desde los riesgos de la miseria, cómo un grupúsculo de malparidos malgasta a espuertas el sacrificio infructuoso para llegar a fin de mes.
 
Tres veces más que con Rajoy o diez veces más de gasto que con Aznar. Repito: no son 472 millones de euros que supongan un coste estatal sino solo gubernamental. Un indicador de que España soporta a una ingente pandilla de parásitos que dificultan la supervivencia por sectores que amenazan este otoño con un previsible estallido social. Epulones sin vergüenza  que impunemente someten a una tortura de incalibrables consecuencias a cuantos, por generaciones, vivieron las oportunidades ya perdidas y  los derechos destruidos por una infame caterva de miserables que malgastan los viáticos de millones de ciudadanos, unidades familiares sometidas, además,  a una asfixia impositiva como burla permanente.