Más de una vez se ha dicho que cuando las dificultades arrecian y el hombre se rinde y abandona, la mujer sigue adelante en defensa de los hijos, de la casa, del trabajo… de la vida. Vemos que las dificultades por las que hoy atraviesa el género humano son seguramente las más graves con las que se ha enfrentado a lo largo de toda su evolución. Hace falta estar ciego, o cegado por la ambición o el engaño para negarlo. Tampoco se puede negar que este mundo en crisis es el resultado de un sistema patriarcal que se ha impuesto a lo largo de la historia humana. Sistema patriarcal que hoy en el mundo económico toma la forma de sistema capitalista.

Contra el patriarcado y el capitalismo se han lanzado en los dos últimos siglos diversos movimientos feministas y socialistas. Sin embargo, a pesar de ciertos logros notables conseguidos en algunos momentos, el resultado global es decepcionante. ¿Qué podemos hacer?

La socióloga Genevieve Vaughan escribe: “Tratar de eliminar el patriarcado sin eliminar el mercado y su desarrollo actual, el capitalismo, es una empresa condenada al fracaso. Esta empresa es típica de un feminismo de los derechos que, bajo la bandera del igualitarismo, reivindica un mayor acceso de las mujeres a puestos de trabajo directivos... Igualmente condenado al fracaso está el intento de destruir el capitalismo sin eliminar el patriarcado, como se ve en los diversos experimentos de comunismo del siglo pasado”.                    

Esta autora también tiene en cuenta el problema de sostenibilidad medioambiental que padecemos: “No es posible solucionar los problemas causados por la existencia de nuestra especie destructora de la Tierra sin reconocer y sanear la antigua opresión sistémica fundamental: la opresión de las mujeres por parte de los hombres y el sistema capitalista patriarcal. No podemos mirar al futuro del planeta sin reconocer lo que va mal en nosotros”.

Como alternativa propone el modelo materno del don gratuito. La capacidad y la alegría de dar sin esperar nada a cambio. La actitud profundamente humana de actuar movidas por el amor, la solidaridad y la compasión. La postura radicalmente opuesta al egoísmo individualista del capital.

Para cerrar este tema quiero reproducir unas palabras del papa Francisco en su reciente viaje a la Amazonía:

“La Amazonía es tierra disputada por grandes intereses económicos…

Paralelamente, existe otra devastación de la vida: la trata de personas,

la mano de obra esclava, el abuso sexual. La violencia contra las adolescentes

y contra las mujeres es un clamor que llega al cielo….

Duele constatar cómo en esta tierra tantas mujeres son tan desvaloradas,

menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias...

No se puede naturalizar la violencia hacia las mujeres,

sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer

dentro de nuestras comunidades.

No nos es lícito mirar para otro lado

y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes, sean pisoteadas en

su dignidad”.