Los ladrones sitúan la botella de plástico en el hueco de la rueda delantera derecha del coche. Así, cuando el conductor encienda el motor y se disponga a arrancar, escuchará un ruido extraño y se alarma. Saldrá del coche (dejando además la puerta abierta) para ver qué sucede y, cuando esté fuera, los cacos aprovechan para entrar rápidamente en el vehículo y llevárselo.

 
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