La gestión de Mikhail Gorbachov, artífice de la disolución abrupta, del desmantelamiento interesado y de la venta de partes clave de la URSS, no sólo tuvo consecuencias nefastas inmediatas sino también las que vinieron mucho después:
- La actual Guerra en Ucrania.
- Los conflictos e inestabilidad en la región sur y en el Cáucaso.
- Sin olvidar el terrorismo checheno auspiciado por los servicios de inteligencia anglosajones, en especial CIA e MI6.
La Guerra en Ucrania se puede considerar una bomba de relojería colocada, aunque fuera involuntariamente, por Mijaíl Gorbachov porque dejó bajo el control de sus amos anglosajones, aquellos mismos que idearon conceptos globalistas como Constitución de la Tierra y Casa Común de la Izquierda, la gestión de los acuerdos de futuro.
Cuando hablo de ''consecuencias nefastas inmediatas'' me refiero a las innumerables tragedias humanas que implicó el derrumbe de la URSS, donde el llamado desfile de soberanías convirtió a los rusos en el pueblo más dividido del mundo: antes lo habíamos sufrido nosotros como Pueblo Hispano y Comunidad Hispánica.
Se trata de 25 millones de rusos que se convirtieron en extranjeros sin salir de casa, fruto de las independencias declaradas por una serie de repúblicas que formaban parte de la URSS.
Paralelamente se destruía a un ritmo vertiginoso todo aquello que pudiera rivalizar con la hegemonía globalista anglosajona en la economía, el comercio, la ciencia y la tecnología. Es difícil de calcular el número de industrias y centros de investigación que fueron asfixiados, donde millones de trabajadores altamente calificados, así como científicos de primer nivel, se quedaron sin empleo: 
“No supuieron adaptarse al mercado”, dijo en tono despectivo Anatoli Chubáis, gran protagonista de las las ‘reformas’ económicas de los años noventa que implicaban ‘medidas’ como la destrucción física de la enorme flota mercante heredada por Rusia de la Unión Soviética, como también le sucedió a la Hispanidad desde manos anglosajonas.
Una destrucción bien financiada por gigantes de la logística, tal y como me dijo recientemente  una fuente rusa familizarizada con el asunto y que en la actualidad reside en una bella localidad levantina. 
Unos gigantes que, escudándose bajo el pretexto de las sanciones antirrusas, se apresuraron a negarse a transporar las exportaciones e importaciones rusas, evidenciándose el crimen que significó haber destruido la flota mercante nacional de Rusia.
La buena noticia es que Rusia se plantea recuperarla, a fin de no depender de las operaciones comerciales de sus ‘socios occidentales’, una de las medidas encaminadas a potenciar la soberanía del país: 
Este es el camino que debemos adoptar como Comunidad Hispánica para recuperar la soberanía de Pueblo Hispano a ambos lados del Atlántico. 
Recuerdo perfectamente que en los años noventa, la miseria generalizada que vivía Rusia queda reflejada hasta en las fotos escolares de aquel entonces. 
Unas fotos que, comparándolas con las que retratan a los escolares de hoy, constitiyen una tremenda muestra de los impresionantes resultados de la gestión del ‘sanguinario régimen de Putin’, o como se le define en diversos foros ''culturales'' españoles: ajedrecista sangriento. Son unos malditos publicistas de la Mentira los que usan estos términos. 
Pero volvamos a la bomba de relojería colocada por Mijaíl Gorbachov. 
Una bomba que radica en no haber insistido en un compromiso formal de la OTAN de no expandirse más allá de la Alemania reunificada, una reunificación que supuso un gesto de buena voluntad de un Gorbachov que se permitió ''ser engañado'' por las promesas verbales de sus contrapartes occidentales que se hacían con grandes sonrisas, pero sin el honor propio de hispanos y rusos, sino con el honor de los piratas.
El Secretario General de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, dijo en tono de burla que “si Rusia quiere menos OTAN cerca de sus fronteras, obtendrá justo lo contrario”.
Lo manifestó pocos días antes de que el Kremlin lanzara la operación especial militar en Ucrania. 
Una operación destinada a desactivar la bomba de relojería colocada por Gorbachov y que hemos visto ha supuesto la desnazificación real (de origen talmúdico) y la destrucción de los centros de Guerra NBQR establecidos por la OTAN, China con el PCCh  e Israel contra Rusia y el pueblo eslavo.
Estos mismos malditos pretenden que el año próximo se establezcan centros similares en España.