Semana movidita hemos tenido, todos y cada uno de los medios empeñados en mantenernos informados, aunque no tengan ni idea de qué va esto. Me gusta que dos personajes, que si saben de qué hablan Francisco «Paco» Marhuenda García, que el otro día en una radio, dijo precisamente eso, que hay que haber pisado un terreno y por otro lado Gervasio Sánchez, el corresponsal de guerra más antiguo y admirado de España, que en directo y en "telecirco" le pone las pilas a los listillos del magazine-desinformativo de la mañana de la cadena amiga del gobierno. En fin: la Fallaras, un exministro que le hace trabajitos al Presidente, y otros dos contertulios sin pena ni gloria, de relleno vamos.

Los contertulios hablan de Afganistán pormenorizando y dando clases de conocimientos. En esto meten en antena a Gervasio Sánchez y este les canta bien las verdades del barquero. También que todas las cosas que pasan en el programa se hacen en podcast. Este no lo busquéis, no existe. Normal, ya sabemos que en este país no hay censura ¿o si?, pero desde luego no le puedes decir a cuatro listos, servidores de la políticamente correcto, que son lo que son y que luego eso circule alegremente por ahí.

Lo cierto es que la presentadora de "telecirco", prefiere cortar a alguien qe de verdad sabe, con el viejo truco de nos hemos quedado sin tiempo y a otra cosa. Pero Gervasio, antes de que le echasen suelta varios datos muy interesantes. Primero porque se entró en Afganistán, luego lo que pasó allí y finalmente porque se ha salido deprisa y corriendo. También y muy importante, ha hecho un poquito, pero muy poquito de historia de Afganistán, antigua y actual, algo muy interesante y necesario si quieres conocer de verdad que está pasando y por qué.

Y ¿por qué? y ese poquito de historia, porque si no conoces la historia, no conoces nada. Y por eso yo les voy a contar algo, que no coincide precisamente con la versión oficial.

Lo que estamos viviendo es lo que se firmó mal en DOHA (Qatar). El representante Zalmay Khalilzad, es de Estados Unidos. Este diplomático norteamericano en nombre del Ejecutivo de Biden es el que cerró con los Talibán el famoso acuerdo de que las fuerzas yankees se iban antes del once de septiembre.

Zalmay Khalilzad nació en Mazar e Sharif (norte de Afganistán), creció en Kabul, durante sus estudios medios, tuvo una beca de intercambio en Ceres (California), después estudió en la Universidad Americana de Beirut y en la de Chicago y desde 1980 trabajó para el Departamento de Estado Norteamericano y de Defensa. Aunque siempre las malas lenguas le han vinculado a la CIA. Organización en la que también estuvo George W. Bush, y de la que este Presidente Norteamericano sacó a lo más granado de sus asesores en temas internacionales.

Pero Zalmay Khalilzad no solo ha sido asesor o técnico en la administración con los Republicanos, también ha sido embajador en Iraq y Afganistán y eso ha sido con Barak Obama, Demócrata, En definitiva, que cuando en 2018 el secretario de Estado Mike Pompeo, Republicano, le nombró para ser el representante norteamericano en las conversaciones de Doha, quedó claro solamente una cosa; que este tema era cuestión de la Agencia de Inteligencia y no de los Presidentes Norteamericanos.

De todas formas, quizás, Zalmay Khalilzad, un afgano de religión sunita, al servicio de no sabemos quién, ha fracasado en parte. Él debía de saber que su país estaba totalmente tomado por los talibán antes de firmar, o quizás sí lo sabia. Lo cierto es que los Talibán a nivel básico se vieron tan fuertes que no pudieron esperar al 11 de septiembre y se lanzaron a la calle, desbaratando así los acuerdos que pretendían una transición pacífica en septiembre. Llevando a la situación que tenemos desde el sábado. Situación a la que no solo ha llevado esa actitud Talibán, sino el entreguismo y huida de los mandatarios del Régimen Afgano.

Ahora el señor Zalmay Khalilzad está viajando por el Golfo y por Asia Central, a golpe de talonario de cheques, buscando acomodo a los colaboracionistas con los Estados Unidos, eso sí deprisa y corriendo, porque los Talibán le han fallado en las fechas acordadas. Pero lo tiene fácil, porque "poderoso caballero es don dinero", aunque quien no lo tiene tan fácil son 36 millones de afganos y los habitantes, de momento, de los países de alrededor. Al final lo tendremos mal todos, porque el papá de los Talibán, la Agencia, va a su bola, hace lo que ya hemos comentado varias veces que dijo en su momento el Almirante Canaris, y es que en este momento está más vivo que nunca: Los intereses de su País no tienen porque coincidir con los de sus Servicios Secretos.

Por eso y desde el minuto cero de 2001, la corrupción de los señores de la Guerra, aquellos que apoyaron la entrada de Estados Unidos en Afganistán, todavía no sabemos para que, y que arrastró a los países de la OTAN y la SEATO sin más. Para lo único que ha servido políticamente ha sido para blanquear a innumerables asesinos y genocidas afganos que acabaron siendo gobernadores, o diputados en el malísimamente llamado Régimen Democrático. Que también ha servido para que esos mismos individuos se hayan llevado a manos llenas los miles de millones de euros y dólares de la ayuda a su pueblo y que finalmente su pueblo este desesperado, porque diecinueve años después, diecinueve años de engañarles, haya servido, para volver a la casilla de salida con los Talibán. Eso sí, los líderes teocráticos han cambiado las entrevistas a los  corresponsales de guerra, con traductores en el desierto, por ruedas de prensa en inglés, en salas de prensa de palacios de las mil y una noche.

Pobre pueblo afgano. Y ahí lo dejo...