Pienso escribir una serie de artículos  con este mismo título. Por una razón muy simple: He dedicado  casi toda mi vida a seguir los pasos a la bimilenaria organización que llamo indistintamente “Sinagoga de Satanás” o “Poder Supremo “sin rostro”. No hay tema que me obsesione más,  salvo mi voluntad y esperanza de lograr servir a Dios lo mejor que pueda y sepa. Con esto les doy la clave de mis escritos, de mis charlas y de mis libros. Tanto me interesa el tema que mi último libro no busca otra cosa; y,a mi entender,  se ajusta a la realidad expresada en el título: “La piedra roseta de la Ciencia Política” pues, en él,  demuestro que, para hallar una verdadera  explicación  y  tener una visión real del acontecer diario,  en la política y en la vida social del mundo, es imprescindible conocer la tesis expuesta en mi libro.

Quizás le extrañe a más de uno esta afirmación pero tiene una fácil explicación. Desde muy joven me impresionó la lectura el tercer capítulo del Génesis, donde se narra la desobediencia de Adán y Eva. Deberían conocerlo de memoria todos los humanos, pero, --en estos momentos de “feminismo”--,  muy especialmente las mujeres y los obispos. Especialmente la conclusión dejada por el Creador: “Pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le acecharás a él el calcañal.” Y, en consecuencia, a lo largo de mi ya longeva existencia he invertido muchísimas horas –que suman años-- de observación, de análisis y lectura para llegar a la entraña del tema, y conocer quiénes --y cómo--manipulan a los humanos que “ellos” consideran  “animales con inteligencia de bestias”. Lo peor del caso es que estamos empeñados en darles la razón… 

Pronto, profundizando en lo que esas palabras del Génesis significaban, se me fueron aclarando las ideas que cuajaron en decisiones que  han sido los cimientos de mi actuación a lo largo  de más de setenta años.

Pero antes de entrar a fondo con el tema en sí, con la existencia, esencia e importancia de esa organización satánica --dueña y señora del mundo, ya-- que dirige  la política mundial de todos los gobiernos del orbe, sepamos que tiene por objetivo imponer el Rey único y universal mediante la “globalización”.

¿Lo conseguirá? Yo diría que todo va a depender  de la capacidad de reacción de la minoría inteligente  de servidores de la Verdad y defensora de los valores sacrosantos  de la Cristiandad. Dando por sentada la condición única indispensable: que Dios lo consienta  para bien de sus elegidos. Porque hay una cosa absolutamente  cierta: ¡el final! , pues el Señor lo dejó claro, “la mujer le aplastará la cabeza”. Ahora bien, no sabemos si antes o después  de que Satanás se haya salido con la suya habiendo logrado “esclavizar a la Humanidad bajo la tiranía del Rey único y universal”. Me imagino que interpretando bien el Apocalipsis se podría resolver la duda pero nunca me ha tentado ese cometido. Es más,  no me gusta el tema creo que el objetivo San Juan fue fortificar nuestra fe y nuestra esperanza, no nuestra curiosidad;  aunque ciertamente se ve que era un profeta y nos adelantaba el futuro.

Además, antes de entrar en materia es necesario conocer al  Jefe del Poder Supremo: el mismísimo Lucifer, cabecilla de los rebeldes y sepultado en Infierno, creado expresamente para él y los ángeles que  le siguieron.

A juzgar por lo que se ve y se escribe, los descendientes de la antigua Cristiandad, ya no creen ni en Dios ni en Lucifer y les gusta proclamarse agonístico o ateos. Allá cada cual, con sus creencias y sus obligaciones. Una de éstas, en mi caso, es tratar de ofrecer luz a quienes andan en tinieblas. Por eso deseo dejar claro quién es Satanás según nos lo ha enseñado quien mejor lo conoce: su Creador.

Jesús -- Dios y hombre, segunda persona de la Santísima Trinidad --  define al Diablo con  diez palabras: “Es padre de la mentira y homicida desde el principio”.

Esta definición nos permite entender todo cuanto debemos saber para no dejarnos embaucar por los hijos de Satanás, fieles servidores de su padre.

La ventaja que tenemos los católicos sobre el creyente de cualquier religión falsa es culpa nuestra por haber procedido como  tontos e irresponsables. No me cansaré de citar  la conclusión a la que llegó Paul Claudel  después de recorrer Castilla: “¡Que cultos son estos analfabetos!” ¿En qué fuentes habían bebido su “cultura” innata? Sin duda alguna en el Astete, o en el Ripalda, alimento habitual de los hogares castellanos, ¡desde el siglo XVI!

Los “ejércitos” que desde el paraíso se enfrentan ondean dos banderas diferentes: una ostenta dos “V”, y la otra, dos “M”,  en una se puede leer “VERDAD y VIDA”, y en la otra “MENTIRA y MUERTE”.

Con este simple conocimiento distinguirán a quien sirven los hombres y sus partidos políticos. Vean, por ejemplo,  el partido cuyo jefe actual tiene una misión y la  cumple a raja tabla: «Aniquilar España, destruir todos los centros de producción, traer  la hambruna y la esclavitud del pueblo…”.   Salta a la vista que su divisa es: “mentir” y  “matar”. No dice una verdad ni equivocándose, y apoyan el asesinato de “no-nacidos” en el vientre de sus madres y ancianos en los hospitales y residencias. Con dos armas de eficacia aterradora: el aborto y la eutanasia.

Analicen igualmente cómo se ajustan al mismo patrón de “mentira y muerte” las “feministas”. Lo gracioso, --¡sí, lo “gracioso!”—es verlas presentarse como militantes  contra la llamada “violencia de género”, y como enemigas de la “muerte”,  cuando  la van sembrando por centeneras de miles en España y por millones en el mundo. Buenas expertas en la “mentira”, se presentan como “defensoras de la vida”…

¡Graciosísimo!, no cabe duda.

Estas aclaraciones resultarán muy útiles para evitar interpretaciones erróneas, al leer mis artículos sobre el Poder Supremo “sin rostro”.