Uno de los momentos que más vívidamente recuerdo de mi época de estudiante tiene que ver con la visita de un catedrático de Política Económica finalizando el cuarto año de carrera, antes de los exámenes finales, porque nos dirigió unas palabras concienciadoras sobre qué íbamos a encontrar cuando saliéramos con nuestro título bajo el brazo al mundo profesional. Nos dijo, socarronamente, que los economistas éramos tremendamente afortunados porque nunca nos faltaría trabajo. “Siempre - nos dijo-, tendréis trabajo: la mitad del tiempo haciendo predicciones sobre qué iba a ocurrir en el futuro y, la otra mitad, explicando por qué no se habían cumplido”.

 

El día de hoy, poco después de celebrarse elecciones a la Comunidad de Madrid, cobran mucho sentido. Hacer predicciones no es fácil, y si no que se lo digan a la todavía líder de Ciudadanos cuando en marzo tuvo la feliz idea de faltar al acuerdo que su formación había adquirido en Murcia con el Partido Popular, para lanzarse en brazos políticos de socialistas y comunistas. No carguen ahora contra la chica, que es muy fácil hablar a toro pasado. Pobrecita, lo mal que lo tiene que estar pasando. Pero bueno. ¡A lo hecho, pecho!

 

Hacer predicciones y que no se cumplan es lo normal. Y si no que se lo digan a José Félix Tezanos Tortajada, Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas que, de haber sido alumno del catedrático que antes comenté, seguro que estaría recordándolo porque debe estar ahora la mar de ocupado tratando de explicar por qué el reparto de escaños de la cita electoral a la comunidad madrileña se ha desviado tanto de los que auguró. Conste que lo he dicho en plan amable porque, si hubiera querido hacer sangre, habría dicho que a ver qué excusa daba para justificar tal metedura de pata. Por mucho menos, más de uno perdió el prestigio profesional.

 

Según las estimaciones de la entidad pública que dirige, y entre todos pagamos, predijo que, usando sólo la ciencia demoscópica en base a una muestra representativa del electorado madrileño, el bloque de izquierdas marxistas podría haber ganado las elecciones y obtendrían entre 67 y 73 escaños, frente a los 65 ó 69, le faltó decir que siendo generosos, que conseguirían PP y Vox. Aupado a la confianza que da la seguridad de saber que la ciencia estadística está de su parte, se permitió el lujo de llamar “tabernarios” a los que votaran a PP y VOX, que es una forma fina de insultarlos, pues la RAE dice que se trata de gente baja, grosera y vil.

 

Dense por aludidos los casi 2.000.000 de votantes que se decantaron por PP y VOX, así como los otros millones que en toda España también les habrían votado. Ya saben qué piensa de ustedes el presidente del CIS. Que son gente baja, grosera y vil. Él no porque como todo el mundo sabe, el mundo de la cultura y la intelectualidad es de izquierdas. Se ve que lo nuestro es el chascarrillo basto y el vino peleón.

 

El caso es que, en Madrid, PP y VOX han obtenido 1.950.873 votos, 943.354 más que en las anteriores elecciones. Comunistas y socialistas 1.485.860, 55.261 menos. Y ésos son los datos.

 

¿Por qué se ha producido el triunfo? ¡Quién lo sabe! La victoria tiene cien padres. En cambio, a las derrotas no les pasa igual. El progenitor se niega a reconocer a su criatura y hay que buscarlo para obligarlo a que la tenga por suya. ¿Por qué ha fracasado el PSOE? No se sabe. ¿La campaña que han hecho no era la adecuada? Vaya usted a saber. ¿El candidato no era el más adecuado? Pfff. Tezanos, como es un hombre culto seguro que les recitaría los versos de Antonio Machado: “En preguntar lo que sabes el tiempo no has de perder... Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?”.

 

Pues no se conformen con la respuesta, por muy poética que sea o renombrado que fuera su autor. Recuerden que Irene Montero comenzó la campaña hablando de “niños, niñas y niñes” y de “hijos, hijas e hijes”. Que el de Unidas Podemos que ha dicho que abandona la política dijo "Es probable que Ayuso sea imputada y acabe en prisión". Que el candidato del PSOE dijo que no pactaría con Iglesias ni subiría los impuestos para, unos días después, solicitar su ayuda contra PP y VOX y anunciar una brutal subida impositiva. Y, aunque pasara desapercibido, la candidata del otro partido comunista llevaba como medida estrella atajar la pobreza menstrual, que obliga a las mujeres a tener que elegir “entre comprar arroz o comprar compresas”. ¡Y luego hay quien no encuentra respuestas!

 

Pues yo, a pesar de ser bajo, grosero y vil por mis tendencias políticas, según el decir de Tezanos, sí voy a responder:

 

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.