Está claro que la victoria en Santiago de Chile el 19 de diciembre del año saliente es una gran amenaza para toda la región. No solo es una persona inexperta y con convencimiento de causa sobre el comunismo, sino que, es una ficha de la izquierda radical, la misma que sostiene a Cuba, Venezuela y Argentina, ya sumidas en grandes desafíos que parecen no tener solución pronta. Más bien, lejos de ello, se empieza a pintar el continente de rojo. Con dictaduras de vieja data como la de Morales en Bolivia, la de Maduro en Venezuela; la de Ortega en Nicaragua; la de Díaz-Canel en Cuba, como continuación de la dictadura castrista que tanto mal ha hecho a la región. Además, en Argentina una clase de dictadura sostenida por los "Fernández" (que sin ser familia hacen un tándem de dúo macabro).  

En Perú acabó de comenzar la nueva dictadura que de seguro se prolongara en el tiempo como suele suceder con la izquierda cuando se toma el poder. Pedro Castillo es lo peor que pudo pasarle a Perú. Una persona ligada al "sendero luminoso", no debería ser presidente, ¿pero qué está pasando? Se preguntarán los más cándidos, y la respuesta es que los votantes no existen. La democracia se ha pervertido al nivel de tener candidatos de humo que venden pólvora y cenizas.  

En Chile, las protestas que destruyeron al país se convirtieron en una revolución urbana que terminó en efecto y sin eufemismos en la toma del poder. En Chile, la decadencia acaba de llegar. A pesar de ser una de las más fuertes economías de esta región, al igual que Venezuela y Argentina otrora, ahora podría convertirse en un país ejemplo de la destrucción que implica el comunismo.  

Con un PIB que este 2021 llegaría hasta un 11,5%, Chile demuestra tener una economía fuerte, y la razón es que el modelo neoliberal que se implantó allí por Milton Friedman y los "Chicago Boys" si funcionó. Aunque, el movimiento Allendista no pudo hacer de las suyas e implantar el comunismo en 1970, ahora sería Boric quien redima a la historia, pero está vez en contraposición con el interés común. Convertir a Chile en una nueva Venezuela o Argentina, donde la inflación tiene niveles irracionales y en donde las personas viven unas situaciones de recesión, tal vez nunca conocidas, a pesar de ser países con tantas riquezas, es una gran catástrofe. 

Colombia por su parte quiere tener a su Maduro, a su Evo, a su dictador de izquierda radical, sin importar el nombre, pero en el caso colombiano especifico, su casi alias es Petro. Es increíble la falta de atención de los colombianos que sueñan con una realidad similar a la de nuestros vecinos.  

En Colombia existe aún un chance para frenar el designio pertinaz de la izquierda. Solo hace falta que la gente se despierte del gran letargo. Que luego no sea el estupor y la desesperación la que reemplace tal letargo. Contra viento y marea debe consolidarse la lucha contra el mal. Un candidato, solo uno; que sea capaz de contrarrestar a esas fuerzas malignas, demoniacas, depredadoras, incoherentes y vulgares. Contra viento y marea, tal cual como ellas lo hacen.