Está visto que vamos de mal en peor en este país llamado España. Sin embargo, habiendo sido nuestra España grandiosa en los siglos XV y XVI, ahora está en un retroceso democrático y social. Dicho esto y para empezar con este “si de las niñas”, debo hacer unos apuntes en torno a la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre. Cuando parecía que habíamos conseguido una Ley de protección integral contra violencia de género (Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre), que apostaba por ser un reto contra la opresión que han vivido muchas mujeres dentro del seno familiar, esto “se les ha ido de las manos” y, digo se “les ha ido de las manos”, porque esta Ley de violencia de género, está siendo utilizada con carácter sectario y partidista.

 

Me duele profundamente, reconocer que ésta mal llamada Ley de Violencia de Genero, ha sido usurpada por vertientes ideológicas de mujeres que solamente tienen odio al sexo masculino y, lo criminalizan por el simple hecho de nacer varón. Esta Ley orgánica de 1/2004 de 28 de diciembre, nació para defender la violencia ejercida contra las mujeres, pero nunca con el despropósito de hacer del hombre un ciudadano “culpable”, sin tener el derecho a la presunción de inocencia que nuestra Constitución de 1978 promulga en su art. 14: “Todos los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

 

Y es que algo no funciona, cuando se está haciendo de esta mal llamada Ley de Violencia de Género el paraguas para ser el salvoconducto de miles de mujeres, que la utilizan para finalizar matrimonios, relaciones de parejas…, obtener en un juicio rápido medidas tales como: a) órdenes de alejamiento b) atribución de la custodia de los hijos a la madre, entre otras. Es decir, dejar al varón (culpable o no), en una situación de indefensión total, alejado de sus hijos, echado de sus casas y señalados como si fueran peor que un terrorista.

 

Vaya por delante, que no intento justificar a los hombres que ejercen violencia contra las mujeres (que los hay…), pero debería de haber una equidad y paridad en las defensas. Esto es, se debería de abrir un proceso con las mismas garantías constitucionales y jurídicas que el que se abre contra una mujer que agrede a un hombre, pero para desgracia de esta nuestra democracia , esto no es así , ya que las mujeres que agreden a un hombre, no pasan la noche o noches en las comisarías, al día siguiente no tienen un juicio sumarísimo que las priva de la custodia de sus hijos, que no se las echa de sus domicilios…, esto no les pasa porque se abre un procedimiento en fase de instrucción donde se va a debatir su inocencia o su culpabilidad…

 

Sobre esto tendría que pronunciarse nuestro Tribunal Constitucional, pero parece ser que es más poderosa la influencia política de las izquierdas y de las feministas, que se empeñan una y otra vez, en hacer descalificaciones y diferenciaciones entre hombres y mujeres. Se pone especial acento en hacer de todo esto una guerra de sexos, absurda, pues tanto hombres como mujeres estamos condenados a entendernos por los siglos de los siglos, so pena que lo que se esté buscando sea la despoblación mundial, que tampoco es nada descabellado, tal y como se están dando los acontecimientos. Eso lo dejo para otro post.

 

Y yo (que no creo ser la única mujer y abogada), me hago esta pregunta: ¿Quién va a defender a estos hombres (unos inocentes y otros no) de este despropósito de la mal llamada Ley de Violencia de Género?. Entiendo que aún siguen quedando abogadas / mujeres para las que el art. 14 y 24 de la Constitución es absolutamente sagrado, y que lo vamos a defender hasta sus últimas consecuencias.

 

En un principio, desde que se aprobó esta Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, todos los grupos parlamentarios no tuvieron duda de que era un adelanto para la defensa de mujeres que habían estado sometidas y maltratadas durante años por sus maridos y parejas, de hecho España fue pionera por ser esta Ley, la primera y única Ley contra la violencia de género en Europa. Pero esto se les ha ido de las manos a los gobiernos anteriores y, no digamos a este gobierno social comunista, qué de esta Ley, ha constituido un auténtico chiringuito para sus afines y simpatizantes.

 

Dicho lo anterior, lo que es patético e inaceptable son los comportamientos plasmados en los informes de asistentes sociales y psicólogos, que hagan depender, el que nuestros hijos puedan ver a sus padres o no. Ya no son los jueces, son los informes psicosociales los que dicen si los menores deben o no estar con sus padres y tener visitas. En este estado de cosas, se están vulnerando infinidad de derechos constitucionales y de los menores (derechos de la infancia), se viola el derecho de los hijos a estar con sus padres y a estos de tener una relación sana paterno filial.

 

Y es que este Gobierno, lo que pretende cargarse no es solamente a los hombres, son las relaciones familiares tal y como se había venido desarrollando durante siglos. Ocultar los beneficios que existen en el desarrollo de unas buenas relaciones paterno filiales, ocultar que están violando derechos fundamentales a los hombres por haber sido condenados por maltratadores… No puedo sino expresar mi indignación y disgusto de que todo lo que hicieron mis predecesoras desde aquel incendio en New York, en la fábrica Cotton en fecha del 8 de marzo de 1908, para defender sus derechos laborales y, otras tantas como la lucha de las mujeres españolas con la Asociación de Mujeres (creada en 1918), para defender sus derechos al voto, derechos laborales, derechos a la no discriminación…, ha sido en “balde”, porque lo que hemos conseguido es ser una amazonas llenas de odio hacia nuestros compañeros los hombres.

 

Finalmente y en lo que concierne a la responsabilidad de dejar que ésta mal llamada Ley de Violencia de Género siga generando estragos, es nuestra, de los ciudadanos votantes. Ciudadanos qué ejerciendo el derecho al sufragio universal del Voto, lo hagan con coherencia y se pueda desterrar el sectarismo de la izquierda y de los partidos bisagras que vitorean y apoyan esta Ley, que está maltratando a muchos hombres de los cuales, muchos son INOCENTES. Urge crear una Ley, que sea “Ley de Violencia Intrafamiliar”, porque la violencia no es cosa de hombres. Violencia puede ser ejercida por hombres, mujeres y niños (menores que ejercen violencia contra sus padres, hermanos, abuelos… tema real y sin solucionar por nuestras autoridades).

 

Expuesto lo que antecede, yo como abogada seguiré ejerciendo la defensa de cuantas personas acudan a solicitármela y, lo haré sin ningún tipo de ambigüedad o vaguedad. Todos somos iguales ante la Ley y, no puede ser el si es si del capricho de unas cuantas mujeres que no nos representan al resto de las demás.

 

Porque lo cierto es que ya no estamos en el siglo XIX, donde la opresión a las mujeres era un hecho evidente y, la obra de Leandro Fernández Moratín (El Si de las Niñas) , fue una denuncia de tales hechos y en donde tenía toda la razón de ser. Hoy en día es intolerable agarrarse a este “si de las niñas” porque ha perdido el objeto de la denuncia que hizo Fernández Moratín, al no existir la opresión hacia las mujeres de ninguna índole, al revés la opresión ahora se ejerce contra los hombres, negándoles los derechos constitucionales más elementales, como es la igualdad y la presunción de inocencia.

 

Patricia Siguero de Unzúe

Abogado en “Siguero de Unzúe abogados”.